Lunes, 25 Marzo 2019 00:00

El porqué del sudor y otros mitos del mismo

Written by Miriam Izebel Vega Sánchez

El valor de referencia es la temperatura corporal “normal” de 37 grados. Por lo tanto cuando la piel registra una temperatura superior a la misma, el hipotálamo reacciona con ciertos mecanismos para disminuirla, el más evidente es el sudor

El gran termostato de nuestro cuerpo es el hipotálamo, una región ubicada en zona central de la base del cerebro que controla el funcionamiento del sistema nervioso y la actividad de la glándula hipófisis -encargada de controlar la actividad de otras glándulas- como las sudoríparas. Estas glándulas responsables de secretar el sudor.

Sudar es necesario y sano cuando existe un aumento en la temperatura, de lo contrario se podrían experimentar golpes de calor o shocks térmicos.

El hipotálamo funciona de la siguiente manera: primero mide la temperatura en sí mismo, es decir al interior del cuerpo y posteriormente la compara con la que registra la piel. El valor de referencia es la temperatura corporal “normal” de 37 grados. Por lo tanto cuando la piel registra una temperatura superior a la misma, el hipotálamo reacciona con ciertos mecanismos para disminuirla, el más evidente es el sudor.

En cierta región del hipotálamo existen neuronas que son sensibles a la temperatura, pero a además de ello esta región del cerebro recibe información de otros lugares del cuerpo, sobre todo de la temperatura de la piel, como se mencionó anteriormente. Dicha información es recabada a través de fibras nerviosas sensoriales sensibles a la temperatura.

Al activarse los mecanismos de regulación, a causa de un aumento en la temperatura, se pueden experimentar otras reacciones, como el enrojecimiento de la piel a consecuencia de que las arterias cutáneas se dilatan, la sangre llega a la superficie de la piel y allí se enfría en contacto con el aire.

Hay que tener en cuenta que no sólo el aumento en la temperatura externa puede provocar transpiración, ya que si el hipotálamo presenta un aumento en su temperatura activará los mecanismos necesarios para refrescar el cuerpo exista o no un aumento en la temperatura de la piel.

Mitos sobre el sudor

Cuando sudas, sudas grasa. Falso, el sudor es un líquido formado principalmente de agua y sales. Es biológicamente imposible sudar grasa ya que la metabolización de lípidos es parte de otro proceso. Este mito se liga al hecho de que al hacer ejercicio ‘quemas grasa’ pero lo que en realidad sucede –a grandes rasgos- es que por una serie de procesos metabólicos la reserva de lípidos es transformados en energía, la cual se usa para realizar un trabajo.

El sudor huele mal. En realidad en sí mismo el sudor no tiene ningún olor, el olor corporal procede, principalmente, de unas glándulas sudoríparas especiales que se encuentran en las axilas y región pubiana. Estas glándulas producen una secreción que contiene ácidos grasos y proteínas, que son fermentados por las bacterias en la superficie de la piel y eso es lo que causa el olor. Estas glándulas no intervienen en la regulación de la temperatura, comienzan a funcionar en la adolescencia por estímulo hormonal.

Si lo que se busca es acabar con el mal olor, se debe recurrir a productos que contengan antibacterianos, capaz de eliminar a las bacterias que producen la fermentación y el mal olor.

Para más información sobre el proceso de termorregulación se recomienda visitar el sitio interactivo de la Universidad Autónoma de Metropolitana:

https://www.uam.es/personal_pdi/medicina/algvilla/fundamentos/nervioso/central.htm

 

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