Lunes, 12 Octubre 2020 00:00

El futuro de los pueblos indígenas

Written by Mario Bladimir Monroy Gómez* (Instituto Intercultural Ñöñho, A.C.)

El alzamiento zapatista puso de nuevo en primer orden —en pleno siglo XX— el tema de la dignidad indígena, no sólo en México sino en muchas partes del mundo.

En México, ha sido grande e importante el aporte de los pueblos originarios, milenarios en prácticamente todas las ramas del conocimiento: el cero, el calendario más exacto, la domesticación del maíz (México es cuna del maíz), la chinampa, la milpa y su sistema de policultivo, su medicina herbolaria, el temazcal y la gastronomía.

Los hermosos y poéticos mitos fundacionales como el levantar su ciudad en una isla en medio de un lago y en ella un nopal donde se posaba un águila devorando una serpiente, o la leyenda de amor entre Popocatépetl e Ixtaccíhuatl (La Mujer Dormida), o concebir, producto de su cosmogonía, que sus dioses y diosas primero hicieron que el maíz existiera y de ahí brotaran como frutos los hombres y las mujeres y por ello los pueblos mesoamericanos se pensaran hijos e hijas del maíz y traérnoslo en la actualidad, con un grito desgarrador, al imaginario colectivo: ¡Sin maíz no hay país!

Conocimientos y aportes que los conquistadores trataron a toda costa de borrar o se guardaran en el arcón de los olvidos con el fin de que la historia empezara a partir de su llegada a las tierras conquistadas.

Y desde entonces, siguiendo a Bonfil Batalla prácticamente dos han sido los caminos que se han trazado en los últimos 500 años, la historia del enfrentamiento permanente entre quienes pretenden encauzar al país en el proyecto de la civilización occidental y quienes resisten arraigados en formas de vida precolonial.

En este proceso histórico de desindianización —que tiene muchas bifurcaciones—, poblaciones que originalmente poseían una identidad particular y distintiva (basada en una cultura propia), se ven forzadas a renunciar a esa identidad con todos los cambios consecuentes y contradictorios en su organización social y su cultura.

México es uno de los países más diversos en culturas indígenas, ya que se asientan 68 grupos que hablan 364 variantes lingüísticas.

 

2015

Población Mexicana: 119 530 753 habitantes.

Aproximadamente 1 de cada 10 habitantes en México era indígena

Uno de cada 5 se autoadscribió como tal, y 1 de cada 100 se identificó como afrodescendiente.

Población autoadscrita

Como indígena: 25 694 928 hab. (21.5%)

Como afrodescendientes: 1 381 853 hab. (1.2%).

 

Detrás de la nueva lucha por la democracia que viene desde los indígenas, desde abajo aparece —en forma reiterada— la lucha contra la discriminación, contra la exclusión y la explotación de los pueblos indios. Con los proyectos neoliberales en tierras de pertenencia indígenas, entre ellos el mal llamado Tren Maya y el Corredor Interoceánico en el Istmo de Tehuantepec, la cúpula política y social sigue tratando a los indios como los trataron sus antepasados españoles, criollos o mestizos.

El alzamiento zapatista puso de nuevo en primer orden —en pleno siglo XX— el tema de la dignidad indígena, no sólo en México sino en muchas partes del mundo.

El rasgo de la crisis civilizatoria es su carácter multidimensional en las que se conjuntaron la crisis ecológica, social e individual y que ha afectado severamente un proceso histórico de miles de años: la comunión entre el ser humano y la naturaleza.

Este agotamiento obliga a buscar las claves de la remodelación social y ecológica en otros lados. Dentro del mismo planeta, germina otro razonamiento que viene de nuestros pueblos originarios. En las periferias del mundo moderno hay una población estimada de entre 400 y 500 millones de indígenas distribuidos en al menos 7 mil grupos culturalmente distintos que practican otra forma de relacionarse con su entorno fuera de la explotación del trabajo humano y de la naturaleza.

 

Algunos ejemplos de ello en México y de los que deberíamos aprender.

Se piensa que la sociedad está umbilicalmente ligada a la tierra y se considera que todos somos parte del todo y se aprecia el valor de cada especie, y se comparte la existencia de manera integral y recíproca.

Se multiplican por todo el país los movimientos en apoyo a la milpa y al maíz natural con las ferias del maíz cuyo objetivo es apoyar al productor acercándolo con el consumidor, el intercambio de semillas nativas y promover su diversidad.

Una organización de cafeticultores indígenas oaxaqueños (junto con aliados europeos) dieron origen al primer sello de Comercio Justo “Max Havelaar” en el mundo. México es el principal país exportador de café orgánico en el planeta y la mayoría de los productores son organizaciones cooperativas indígenas.

Este encierro también ha significado volver los ojos al campo, revalorarlo, volver a pensar en producir lo que consumimos y consumir lo que producimos, no como una vuelta romántica al pasado, sino como una manera de volver a interpretar la realidad de producir nuestros propios alimentos; los que queremos y necesitamos y no los que nos impone el mercado, libres de contaminación, de transgénicos, fertilizantes químicos y azúcares, y que se pueda vivir con dignidad del campo.

Creación de la Universidad Autónoma Comunal de Oaxaca, donde la comunalidad es la integración vivencial del razonamiento propio de los pueblos, naciones, tribus originarias y afrodescendientes, desde una educación propiacomo parte de la vida comunitaria y el horizonte comunitario, donde los estudiantes participan como sujetos activos de la matriz del conocimiento, saberes y sabidurías milenarias desde las raíces de las concepciones y razonamientos propio históricos y hace la vida en la comunalidad.

Su lucha por la autonomía: el derecho de vivir bajo sus propias formas de organización político-social; nombrar a sus autoridades según sus propias normas y procedimientos electorales; establecer en los programas de desarrollo de sus comunidades sus propias prioridades, así como a que se les transfiera la responsabilidad de dichos programas, si así lo desean, y a ser consultados antes de que se promulgue cualquier ley o se tome cualquier medida que les pueda afectar. Definir sus propias prioridades relativas al bienestar de la colectividad y de las personas que la integran, bajo su propia cosmovisión y sistemas de valores y normas.

Lucha por el reconocimiento a sujetos de derecho y no de limosna.

La Red Intercultural por el Buen Vivir que agrupa a experiencias educativas formales y no formales.

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