Martes, 04 Febrero 2020 00:00

Don Luis edificó el Corregidora a contratiempo y con jornadas dobles

Written by Mark García

Los dos últimos meses fueron los más "intensos", pues "nos tocaban jornadas dobles”, recuerda José Luis Aristeo Rodríguez Munguía, uno de los albañiles que construyó el estadio Corregidora hace 35 años.

"‘Lo que se quedó se quedó y lo que se terminó se terminó’, nos dijeron. ‘Ya se acabó el tiempo y hay que hacer limpieza, levanten sus cosas y vámonos’”. Así recuerda José Luis Aristeo Rodríguez Munguía, uno de los albañiles que construyó el estadio Corregidora, la noche del 4 de febrero de 1985, unas horas antes de que la obra fuera entregada.

La construcción del “coloso del Cimatario” inició a mediados de marzo del 83; el proyecto del arquitecto queretano Luis Alfonso Fernández Siurob se empezó a materializar y, pese a que se asegura que la obra culminó en diciembre de 1984, fue hasta un día antes del evento inaugural que el recinto quedó listo.

No había ni la mínima oportunidad de que el estadio no estuviera listo para la mañana del 5 de febrero, pues acudirían las máximas autoridades a un encuentro amistoso de futbol entre las selecciones de México y de Polonia. Don Luis sostuvo que al coloso “le faltaban puros detallitos, pequeñeces que ya no se ven porque la gente entra emocionada y qué se va a andar fijando en los detalles”.

Ocho meses colaboró en la obra, en la que se podría describir como la etapa final. Participó en la realización de acabados y hasta “puliendo tinas para la cerveza”. Llegó ahí porque conocía al ingeniero Octavio Medina Ruiz, el encargado de una de las secciones en las que fue dividida la construcción: “Él traía una parte de lado de la Cruz Roja, ahí fue donde yo anduve, donde están las taquillas”.

Originario de El Marqués, vivía en ese entonces en El Rocío, desde donde diariamente se trasladaba en el camión que iba a Lomas, se bajaba en los Toritos y de ahí caminaba hasta la obra: “ese lugar todavía estaba inhóspito, del estadio para allá todo eran nopaleras todavía. Por donde hoy está la Terminal [de Autobuses], y Central Park, todo eso era monte", recordó.

“Las jornadas eran de 8 a 5 y a veces si había que quedarse a colar algo pues era hasta las 9 o 10 de la noche. La paga para ese tiempo estaba más o menos, ni bien ni mal”. Además recuerda don Luis que, cuando entró a la obra, la carga de trabajo era regular, pero que ya cerca de la inauguración las jornadas se intensificaron: “ya nos traían más acelerados, sobre todo los dos últimos meses que ya nos tocaban jornadas dobles”. La versión oficial dice que la obra culminó el 31 de diciembre de 1984, sin embargo fueron los meses “no reconocidos” los de mayor intensidad.

20 años sin ir a la obra que levantó

“El día de la inauguración no quise ir, estaba invitado pero no fui, decidí dar chance a los que no lo habían visto, yo diario iba viendo cómo se iba construyendo: paso a paso como un panal de abejas”, agregó el albañil.

Rodó el balón en el césped nuevo, el primer gol fue de Tomás Boy al cobrar un tiro libre con maestría. Aquel día, México se impuso 5 goles a 0 ante la selección de Polonia. El Corregidora lucía a reventar y las ballenas que habían quedado cortas resistieron a los miles de queretanos que se dieron cita para estrenar su estadio y corear el triunfo de la selección nacional.

Don Luis ya conocía el estadio, tenía la primicia, aunque por decisión propia decidió perderse la oportunidad de verle por primera vez con vida. Entró como aficionado años después, aunque difícilmente comparable con el evento inaugural, cuando el Atlante fue local en la temporada 1989-1990, que resultó catastrófica para el equipo.

Tiene ya más de 20 años que don Luis no entra al Coloso del Cimatario, los cambios que le han hecho los ha alcanzado a ver por televisión, sin embargo le guarda un cariño especial al recinto: “fue muy bonito trabajar, por eso me gusta mi trabajo, porque siempre voy a decir: esto lo hice yo, cuando pase por ahí. Es una de las obras que engrandecen a Querétaro. Obras que trascienden hacia el futuro y eso me hace feliz”.

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