Viernes, 20 Noviembre 2020 00:00

Hurtos, epidemias y saqueo de templos: así se vivió la Revolución en Querétaro

Written by Marco Antonio Cervantes

En el marco del CX aniversario del inicio de la Revolución mexicana, este semanario presenta un especial que aborda cómo se vivieron los acontecimientos de entonces en el estado.

El punto culminante de la destrucción que hubo en Querétaro por la Revolución mexicana fue la quema de los confesionarios del convento de San Francisco, ya que —el 8 de agosto de 1914— los constitucionalistas entraron al templo y sacaron varias bancas de madera colonial y las quemaron en la vía pública, aseguró el historiador de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Felipe Mosterín Cantón.

En entrevista con Tribuna de Querétaro, el historiador recuerda la importancia del clero en la entidad, motivo por el cual “la población queretana no perdonó a Venustiano Carranza”. “Aquí no era querido”, añadió.

El conflicto revolucionario entre los ejércitos de Venustiano Carranza, Francisco Villa y Emiliano Zapata dejó diversos estragos como robos y brotes epidémicos en la población queretana entre los años 1914 y 1917; debido al tránsito de ejércitos, enfermos y heridos, se generaron brotes de viruela negra y tifoidea en Querétaro. 1915 fue “el [año] más crítico”, aseguró.

Pese a lo anterior, el historiador destacó que “al ser Querétaro más un territorio de paso, no fue una plaza permanente de facción, sino de alternancia militar; por lo que la ciudad no sufrió de daños bélicos o de enfrentamiento”.

No obstante, algo que “hirió” a la sociedad queretana fue el “anticlericalismo de los constitucionalistas”, recuerdó el historiador, pues —a la llegada de este ejército a la ciudad— “lo primero que hace es utilizar los conventos principales como La Cruz, El Pueblito y la Congregación como cuarteles; y después por supuesto que los saquearon (…) Todos los tesoros de las vírgenes, el oro, además hicieron bromas vistiéndose de frailes (los soldados) y todo esto para la gente de Querétaro fue una herejía, inaceptable”, expuso.

Dos fuentes importantes para comprender la época son los diarios de Genaro Licastro y Valentín F. Frías (quien acusó que “La muerte venía en Carroza”, al referirse a la llegada Carranza), menciona Morestin; “de ahí que el término “carrancear” se usó como sinónimo del hurto, la destrucción y la herejía”, añadió el historiador.

Como consecuencia a esto, la población queretana terminó amistando con las tropas comandadas por Francisco Villa al ocupar la ciudad, pues “al ser un ejército de sectores populares y no estar en contra de los frailes, tenían prohibido cometer sacrilegio en las iglesias y mantener una medida de respeto al servicio religioso”.

Además de los robos y saqueos a las iglesias, sucedieron muchos robos a casas particulares de la gente adinerada de Querétaro, donde “si no te robaba un bando, te robaba el otro”. Incluso durante este periodo la policía dejó de existir por miedo a la reacción del bando que llegase a ocupar la ciudad, comentó Mosterín Cantón.

“La situación fue dramática debido a cuestiones de seguridad, de salud y de hambruna”, ya que —al estar los campesinos en los campos de batalla— no se producían alimentos, y un gran problema fue que cada ejército produjo su propia moneda; además de seguir circulando la de Porfirio Díaz, “entonces, según quien gobernara las monedas tenían validez o no”. Esta situación llevó incluso a la misma sociedad queretana a “cometer hurto entre sus habitantes”.

Sobre la virgen de El Pueblito y otros templos

Como consecuencia de los actos anticlericales de los constitucionalistas y “la inestabilidad del algún bando en la entidad”, un grupo de la “élite queretana” y los sacerdotes de la ciudad decidieron emparedar a la Virgen del tempo de El Pueblito; es decir, ocultaron la imagen de la virgen junto a su cetro, su corona y sus joyas en una casa del centro de la ciudad, “donde nadie supiera su ubicación”, agregó el historiador. Estuvo resguarda “un buen tiempo”, para “resguardar la fe y la prosperidad de los queretanos”, pues eran “100 por ciento católicos”.

No obstante, la feligresía queretana no pudo impedir los actos vandálicos en las entidades religiosas de la ciudad debido al miedo que se tenía de Carranza, donde “incluso los mismos encargados de ayuntamiento, fueron arrestados” por los ejércitos.

La mayoría de los templos fueron saqueados, nadie podía defenderlos del vandalismo y la herejía; de ahí la acción de ocultar a la virgen, y esto es una buena idea de todo lo que pudo pasar”; sin embargo, ante la victoria carrancista, Querétaro se quedaría como entidad constitucionalista, por lo que Carranza tuvo bien mediar a situación anticlerical” concluye el historiador de la UAQ.

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