Martes, 01 Diciembre 2020 09:15

Maradona y la nueva geopolítica del Calcio

Written by Carlo Daniel Aguilar González

Como Ignacio Ramonet y analistas habían señalado, embonó en la figura o personaje que buscan los mass media. Lo enaltecieron y encumbraron en los noventas.

Maradona, futbol, “Calcio”, revolución y geopolítica. Lista de cinco palabras que no tienen relación posible a primera vista, pero que el argentino Diego Armando Maradona (fallecido el miércoles 25 de noviembre) las unió en la cancha en uno de sus mayores méritos futbolísticos. Claro, después del campeonato en el mundial de México 86.

Llegó a la liga del país campeón del mundo (Italia) en los ochentas. Donde jugaba el líder y figura de la selección campeona de la Eurocopa (Francia). A competir contra él y su club (Platiní y Juventus, respectivamente), más los dos clubes históricos en Milán que incorporaron a tridentes de futbolistas de otros países del continente.

Sin embargo, desde una ciudad modesta en tamaño e historia del futbol (Nápoles) un mediocampista argentino cambiaría la geopolítica del césped del Calcio.

Con irreverencia en la cancha, identidad con la afición de un club acostumbrado a pelear el descenso, más la picardía y la búsqueda de riesgo propias de Sudamérica, Diego Armando Maradona combatió la disciplina y la rigidez del tridente alemán del Inter (Matthäus, Klinsmann y Brehme), la técnica que mostraban los tulipanes del Milán (Van Basten, Gullit, Rijkaard), más la clase y porte francés de Platiní en la Juve.

Diego Armando Maradona posicionó a Sudamérica (no solo Argentina) en la geopolítica futbolística del Calcio, al ser el guía para que el modesto Nápoles haya ganado dos Scudettos (temporadas 1986-1987, con el doblete; y 1989-1990).

Así, superó en la carrera a los máximos representantes de la campeona de Europa en 1988 (Holanda) y los alemanes del Inter, quienes cobrarían la afrenta en 1990.

Con la compañía de Careca (Brasil) y el protagonismo inesperado del Nápoles, provocó que el Calcio viviera un cambio en la conformación de nacionalidades en sus canchas. Antes del siglo XX, Maradona hizo que los directivos, promotores y detes voltearan la mirada a América.

En la albiceleste encontró a los cómplices perfectos: Valdano, Burruchaga y Caniggia en el ataque. Pero ninguno como “el Narigón” Bilardo en el banquillo. Si Maradona era un excéntrico y fuera de serie en la cancha, Bilardo lo fue en el banco. Los Mundiales del 86 y 90 evidenciaron los alcances de esa dupla.

Medios de comunicación, de amigos a rivales

El regreso a su país para jugar con Newells Old Boys fue el inicio de su declive en futbol. Pero su notoriedad no bajó gracias a que los medios de comunicación encontraron en él a la figura para sus propósitos: una vida de excesos y excentricidades. La nota pues.

Para la economía política de la comunicación, y la espectacularización, Diego Armando Maradona cumplió el perfil: abuso de drogas, figuras de la música en Europa y América que lo admiraban y querían un futbolista que hacía clic con los sectores marginados. Fue su propio publicista con las acciones y ¿decisiones? que tomaba.

Como Ignacio Ramonet y analistas habían señalado, embonó en la figura o personaje que buscan los mass media. Lo enaltecieron y encumbraron en los noventas.

Después, cuando comenzó a hablar de las desigualdades sociales y los abusos de las élites, más expresar su simpatía por personajes como Fidel, Evo y Hugo Chávez, los medios se encargaron de estigmatizarlo.

Su violencia y machismo contra las mujeres, acciones condenables y que ameritan muchos análisis, escritos y denuncias aparte para visibilizarse, tampoco le ayudaron.

Pero en su mejor etapa futbolística (ochentas), incluso quienes nos gusta el futbol pero que nunca nos identificamos con él reconocemos sus logros y revolución en el Calcio.

 

@carloaguilarg

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