Lunes, 23 Noviembre 2020 02:21

Fetichismo tecnológico o pensamiento científico

Written by Carmen Vicencio*

Por doquier recibimos presiones para “apropiarnos de las nuevas tecnologías” e “ir a la vanguardia”, pues esto abre la ventana hacia un horizonte infinito de saberes inalcanzables para la mayoría.

Esto no significa que quienes las manejan bien comprendan mejor el mundo. La excesiva tecnologización de la vida cotidiana puede llevar al naufragio intelectual y afectivo, entre tanta información y oferta de productos que presumen resolver cualquier problema.

Un tipo de naufragio implica confiar en el “autodidactismo”, pretendiendo que quien sea puede adquirir cualquier conocimiento por sí solo simplemente con lanzarse al ciberespacio. El peor naufragio lo viven los pequeños al cuidado de un “Smartphone”, mientras sus mayores se dedican a la supervivencia familiar.

La pandemia ha evidenciado insospechados problemas de la población y un obsoleto sistema educativo que dificultan una navegación con sentido.

Gracias a las pantallas, muchos docentes pueden entrar a los rincones más íntimos de los hogares y descubrir la precariedad y los dramas que sus alumnos padecen. Muchos padres y madres de familia descubren que varios profesores carecen de formación disciplinar, pedagógica, didáctica y tecnológica, quizá por ese modelo neoliberal (que sigue vigente a pesar de la 4T) y que pretendió que “cualquiera puede enseñar a los niños, sólo con tener un título de lo que sea”.

Muchos estudiantes lamentan “no aprender nada” (sic) con la educación en línea; pues las clases carecen de sentido y “más bien necesitan prepararse para la vida y la realidad futura” (entienden por tal sólo el ingreso al mercado de trabajo). Muchos profesores a su vez viven agobiados, tanto por las presiones burocráticas, como por tener que interactuar con “jóvenes a quienes no les interesa aprender nada” (sic).

Algo que actualmente dificulta comprender a fondo esta problemática es la excesiva oferta de productos o servicios “innovadores” que agregan comodidad, diversión, rapidez o eficiencia…, a cualquier actividad cotidiana; lo que torna difícil prescindir de ellos.

Esta situación confunde utilidad con “fetichización de la mercancía” (diría Marx) y genera un “sentido común alienado” por el que la gente pierde de vista las relaciones humanas (de explotación) que se dan tras estos productos. Así, las personas pierden importancia y son suplidas por estos; es decir, por tecnologías, cada vez más sofisticadas, fascinantes (y adictivas), que cobran vida propia y parecen tener voluntad independiente.

Según Aritz Recalde (Revista Rebelión), esto genera “una modificación de los ámbitos de formación y de distribución del conocimiento”, pues los espacios tradicionales de organización cultural (familia, comunidad, escuelas, iglesia…) pierden centralidad frente la TV o Internet, que siguen los nuevos formatos del espectáculo. Genera además que la agenda de gobierno esté siendo impuesta por las empresas de telecomunicación.

En este contexto, resulta urgente revisar y recuperar a la escuela como formadora insustituible del pensamiento científico. Éste implica la pregunta metódica al desconfiar de las apariencias o las explicaciones fáciles y es escéptico frente a lo “obvio” o “indiscutible”.

Según G. Bachelard (epistemólogo francés), el conocimiento científico avanza sometiendo a prueba (o destruyendo) un saber previo, al demostrar que es falso o débil para explicar cierto aspecto de la realidad. A diferencia de lo que muchos creen, él afirma que la ciencia no puede producir verdad. “Lo que ella hace es buscar mejores maneras de preguntar para lograr rectificaciones más confiables, con respecto a las creencias anteriores” que actúan como “obstáculos epistemológicos” cuando uno se aferra a ellas: (la ideología, la opinión, la religión, y el sentido común…).

Uno de esos obstáculos es la fetichización de la tecnología, por lo que habrá que someterla a una amplia discusión.

 

*Miembro del Movimiento por una Educación Popular Alternativa

Redes sociales

Contacto

Teléfono y fax: 1921200 Ext. 5425
Correo electrónico: tribunadequeretaro@gmail.com