Lunes, 23 Noviembre 2020 02:49

Homo Covidensis

Written by Francisco Ríos Ágreda

Todavía a principios de 2020, la lejanía de China hacía pensar a muchos que difícilmente se expandiría en otras partes del mundo y de México.

No es nueva la aparición del “Coronavirus”, pues este virus ha convivido con el ser humano y con los animales desde la antigüedad; sin embargo, fue tipificado en humanos como tal por vez primera por la viróloga escocesa June Almeida en 1964, a través de la técnica de Microscopía Electrónica, como integrante de un equipo de investigación de la Escuela de Medicina del Hospital de Santo Tomás, en Londres. No obstante, el nombre científico “Coronavirinae” fue aceptado hasta 1975 por el Comité Internacional de Taxonomía de los Virus.

Actualmente sabemos que —aunque es diferente del Síndrome Agudo Respiratorio Severo (SARS) y del Síndrome Respiratorio de Medio Oriente (MERS)— es una insuficiencia respiratoria nueva que condujo al SARS-CoV-2, después denominado COVID-19, hace poco más de un año en Wuhan, China, donde surgió y se difuminó rápida y exponencialmente.

Esta epidemia fue catalogada posteriormente el 11 de marzo de 2020 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) como pandemia. Las medidas radicales de confinamiento tomadas por las autoridades gubernamentales del gobierno chino disminuyeron el impacto de la misma. Las pruebas generalizadas, las formas de control del contagio incluyeron la construcción de instalaciones hospitalarias en tiempo record; el confinamiento social, el control de la movilidad de las personas, más el apoyo de las brigadas y medicamentos cubanos lograron el control de la epidemia y el seguimiento de las zonas de riesgo y de contagio.

Todavía a principios de 2020, la lejanía de China hacía pensar a muchos que difícilmente se expandiría en otras partes del mundo y de México, particularmente porque se acercaba la entrada de la primavera y con ello venía el ascenso de la temperatura, que se consideraba hipotéticamente como un factor que iba a ayudar a su control, pues se suponía que el virus se reproducía mas en climas frios. Sin embargo, las oleadas de contagios que se dieron en Europa —inicialmente en Italia, pero muy pronto en España, Inglaterra, Francia y Alemania— empezaron a poner los semáforos rojos en el Continente Americano.

Las escenas escalofriantes procedentes del Viejo Mundo sobre el creciente número de infectados, de hospitalizados graves y de muertos (500 en un solo día en España), que en pleno ascenso de la pandemia indicaban que la infraestructura hospitalaria de camas, oxigeno, aparatos de intubación, equipos de protección sanitaria como cubrebocas, lentes, mascarillas plásticas, batas integrales, guantes y materiales auxiliares, eran insuficientes y mucha gente contagiada era regresada a sus hogares, literalmente hasta que un paciente se reponía, o de plano se moría.

Todavía en marzo de 2019 había vida pública en Europa, la gente iba a los bares y restaurantes, a los espectáculos masivos, a conciertos, al futbol, a los partidos de la Champions y la Europa Ligue, a marchas como la del 8 de marzo, “Día Internacional de la Mujer” y a reuniones familiares.

El mundo se enfrentaba a la emergencia sanitaria de un tsunami global. Los científicos generaban modelos de proyección que formulaban sus estimaciones en las tres direcciones: a la baja, media y alta. Las formas de abordar la pandemia fueron muy diferentes. Todas fueron rebasadas por la oleada mundial de contagios y de muertes.

En el caso mexicano, al 19 de noviembre de 2020 ya habíamos rebasado el millón de contagios y raspábamos los 100 mil muertos por COVID-19; en tanto, el mundo alcanzaba la cifra de 55 millones de infectados y un millón 260 mil defunciones.

En Querétaro, los números indicaban casi 18 mil casos y mil 380 defunciones, con un ritmo acelerado de contagios que nos colocaban en cuarto lugar nacional. Ya no sólo son conocidos, sino familiares cercanos los contagiados, entre los cuales se encuentra el autor, afortunadamente asintomático, debidamente diagnosticado por la Clínica de la UAQ, y de haber estado en aislamiento total durante la cuarentena. Cuidémonos

Redes sociales

Contacto

Teléfono y fax: 1921200 Ext. 5425
Correo electrónico: tribunadequeretaro@gmail.com