Lunes, 15 Febrero 2021 00:00

Botello y Anaya, de adioses y regresos

Written by Julio Figueroa

¿Cómo decir adiós a uno y dar la bienvenida al otro? Los moneros ya lo hicieron el mismo día (4-II-2021), curiosamente. En realidad ni se van ni regresan; allí están flotando desde hace años. El político burocrático con 23 años en el círculo del poder, con los botones de la política en corto en la mano, y el joven brillante que quiere ser el político maduro frente al enemigo identificado. Uno deja Educación y salta al Senado, otra vez. El otro deja Estados Unidos y ahora recorre el país a pie, no virtualmente, rumbo al 2024.

A principios de los 90, pienso que el viejo jamás imaginó una carrera tan larga bregando no eternidades, sino disfrutando las mieles y las hieles del círculo del poder. Y ahí va, orondo y lirondo. El joven brillante, porque fue y es brillante, ¿se imaginó alguna vez llegar a los cuernos de la luna? No lo sé. Hoy tiene todo el derecho de hacer lo que hace. Gustar a unos y disgustar a otros. El viejo oso probablemente prolongue su estadía en el primer círculo hasta su jubilación y su biografía será redonda: de la marginalidad popular al primer cuadro del poder. Gracias al tesón, la paciencia, el trabajo, la astucia y el saber, sin duda.

El joven abuelo, ¿qué pretende y qué quiere demostrar? ¿Qué retos y qué enigmas lleva en su cabeza? ¿Qué intereses carga y qué lo mueve más allá de su inteligencia? ¿Qué puede y qué no puede hacer? ¿Tiene alma su camino al poder? ¿Tiene sociedad su retórica guerrera? Como ciudadano y no como militante, me interesan los dos políticos, incluso los estimo como personas, diferencias aparte.

La lucha democrática es pelea democrática, no ninguneo o guerra de descalificaciones y absolutos. Mucho menos lucha violenta, guerra incivil. ¿Ellos los reaccionarios malditos y nosotros los santos redentores? No creo en esta división tajante. Tenemos que convivir civilizadamente con el enemigo y luchar contra ellos, creando algo distinto y mejor, vigilándonos a nosotros mismos. Es muy fácil caer en todo aquello que se condena. 

Uno está de regreso y busca subir otro escalón y el otro pega otro salto con red de protección. La llama y el muro. La chispa y el burro. ¿Responden al mismo color pero a intereses y equipos diferentes? Bien a bien no lo sé. Hoy los colores se diluyen y cambian de coloración fácilmente. Del amarillo al moreno al rojo al azul, del tricolor al incoloro.

¿Puede hablarse de cierta comparación entre Marco Antonio León Hernández del PRI y Alfredo Botello Montes del PAN? Al menos en longevidad política, con las normales diferencias de carácter y conducta. ¿Qué aportaron uno y otro? ¿Hay correspondencia entre lo que han mamado del poder y lo que han rendido a la sociedad? ¿Qué nos han dado a los ciudadanos estos servidores? ¿Su querida y odiada presencia política? ¿Eso es todo? ¿De otro modo lo mismo? Que respondan los que saben.

Siempre me ha intrigado por qué le dicen el Cerillo a Ricardo Anaya Cortés. Más allá de su cabeza redondita y de ser o no un mandadero, ¿de quién? Encantador y seductor. Maravilla virtual. Fósforo en el escenario. ¿Prende bonito y pronto se paga? ¿Incendia un lugar y salta al siguiente puesto? ¿El político virtual siguiendo los pasos del político de terracería? ¿Es el político de oposición que necesita la derecha en México? Pregunto a los que saben.

Desde luego en la izquierda partidista también existen políticos emblemáticos: los de larga y gris longevidad política, y los que prenden, estallan y se apagan, como un cuete en el aire. Nuestra izquierda partidista no es mucho mejor ni mucho peor que la derecha orgánica. Nuestra sociedad nacional tampoco es superior, ni inferior, a la clase política. Los ciudadanos sin fronteras nos movemos bien y mal, acertamos y nos equivocamos, no somos puros e infalibles.

Hay que estar atentos y vigilarnos democráticamente, con rigor y con indulgencia. No dividir el mundo en dos pues son infinitas sus partes. Vigilarnos, terrible palabra. Prefiero cuidarnos, palabra más humana; cuidarnos con fraternidad y con mirada crítica. ¿Cuál puede ser el criterio de verdad, realidad y vida? No hay criterio infalible.

Y no es lo mismo la verdad, la realidad y la vida. Se tocan pero se disparan hacia puntos distintos. Personalmente prefiero más vida que realidad, verdad, sueños y utopías. Pero todo va revuelto en el batidillo del mundo. Adiós, Alfredo, te mandan mentadas algunos maestros y universitarios por c... Bienvenido a la realidad, Ricardo, tras usar y partir a tu partido, ¿saltas a otro clúster político?

Q, Presidentes, febrero 2021.

 

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