Lunes, 17 Febrero 2020 00:00

Después del intento de “impeachment”, el show debe continuar

Written by Francisco Ríos Agreda

Desde el 24 de septiembre de 2019 empezó a cobrar forma en la Cámara de Representantes (Cámara Baja) del Congreso de Estados Unidos de Norteamérica (la Instancia complementaria es el Senado, Cámara Alta) el Juicio Político de destitución o “Impeachment” al presidente Donald Trump, el cual comenzó después de una auscultación en la que 232 representantes votaron a favor de iniciar este procedimiento y 196 en contra.

Esto anterior reflejaba la alta polarización y encono que había generado la conducta racista, supremacista, xenófoba y antilatina de Donald Trump, quien ya había acumulado denuncias de acoso y hostigamiento sexual a mujeres, sumados a los negocios de la Torre Trump en Moscú con el gobierno ruso y las referidas al “Russiagate” en las elecciones de 2016; en las que un supuesto hakker ruso dio a conocer correos electrónicos privados de la candidata demócrata Hillary Clinton que impactaron negativamente su campaña política frente al belicoso Trump.

Formalmente fue acusado por “obstrucción al Congreso” y por “abuso de poder”, ya que condicionó la asistencia militar por 400 millones de dólares a Ucrania, ya autorizados por el Congreso Norteamericano a cambio de que el gobierno ucraniano investigara a dos integrantes de la familia Biden; esto con el fin de que Joe Biden descarrilara en la precandidatura por el Partido Demócrata en las elecciones de noviembre de 2020.

Paralelamente, acordaron que las sesiones del enjuiciamiento fueran públicas, radiadas y televisadas, y que se llamara a declarar a 8 testigos para ofrecer su testimonio; además de otros personeros relacionados con el caso para normar el juicio de los representantes.

Habría que recordar que, anteriormente ya habían intentado someter a este proceso de destitución presidencial a Andrew Johnson (24/04/1848) por sus políticas racistas, quien milagrosamente se salvó por un voto. Por su parte, Richard Nixón (1969-1974), se vio altamente comprometido con la publicación de los papeles de “Watergate”, que implicaban al primer círculo de Nixon en el operativo de sustracción de documentos realizado en la sede del Partido Demócrata; cuestión que Nixon reconoció posteriormente. Además, la Suprema Corte le ordenó que entregara las grabaciones realizadas, en la Casa Oval, con ese motivo.

Para no ser objeto del juicio político, Nixon renunció a la Presidencia de la Unión Americana el 9 de agosto de 1974. En buena medida, la publicación del escándalo del “Watergate” en las ediciones del Washington Post, coadyuvaron a generar una opinión pública crítica al respecto.

Unos años más tarde, William Clinton (1997-2001) negó (bajo juramento haber sostenido) un “affaire” sexual con Mónica Lewinsky; una becaria de la Casa Blanca que trabajaba de manera cercana con el Presidente Clinton. Al hacerse pública la aventura sexual, Clinton reconoció la situación, por lo que fue acusado y se inició el proceso del “Impeachment” en la Cámara Baja el 19 de diciembre de 1999, bajo los cargos de “perjurio y obstrucción de la Justicia”.

A pesar de la doble moral americana, Clinton fue absuelto de los cargos y ahora tocaba el turno a Donald Trump (2016-2020).

En el juicio iniciado en la Cámara Baja, se presentaron actores políticos; aunque con la prohibición expresa de Trump de que los funcionarios más allegados a él no se presentaran a declarar y asumir una postura de desacato. Sin embargo, los testimonios de diferentes funcionarios civiles y militares que indicaban con precisión la llamada telefónica realizada al más alto nivel entre Trump y Zelenski, en la que el primero ponía como “conditio, sine qua non” de la ayuda militar norteamericana a Ucrania, una investigación secreta a Joe y Hunter Biden.

Eso lo ratificó el Teniente Coronel Alexander Vindman, responsable de Asuntos Europeos del Consejo de Seguridad Nacional, al igual que Fiona Hill, exdirectora de Asuntos Europeos y Rusos del Consejo de Seguridad Nacional, quien declaró que había sido amenazada de muerte; además de destituida de su cargo, justo días antes de que declarara ante la Cámara de Representantes.

Total que la Cámara de Representantes, después de las declaraciones de los testigos iniciales, acordó por mayoría de votos que se turnara el juicio a la Cámara Alta; donde los republicanos tienen mayoría.

Así las cosas, después de las formalidades del caso en los primeros días del mes de febrero de 2020, sin la presencia del Presidente y sin que el Partido Republicano permitiera la declaración de nuevos testigos clave, le otorgaron por mayoría una negativa a las causales de obstrucción al Congreso y abuso de poder. En términos de la correlación de fuerzas, Trump parece encaminarse a un triunfo en las elecciones de noviembre de 2020, a menos que los demócratas repunten. Mientras tanto, el “Show debe continuar”.

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