Lunes, 02 Marzo 2020 00:00

¿Vale la pena ver ‘Narcos México’?

Written by Daniel Muñoz Vega

Podría ser muy cuestionable la forma tan obsesiva como se ha tratado el tema del narcotráfico en los últimos 10 años, convirtiéndolo en un espectáculo y en un objeto de consumo. Es una industria que va desde la música, lo editorial, el cine, el arte, el streaming, hasta la ropa, como la marca “Chapo 701”, línea que comercializa Alejandra Guzmán, la hija de el “Chapo” quien tiene una cadena perpetua en los Estados Unidos.

Lo que también hay que entender, más allá de “la narcocultura” (igualmente valdría la pena debatir si ese término es válido), es que el narcotráfico forma parte del devenir histórico del México contemporáneo. Para poder comprender la actual situación de nuestro país, lacerada por violencias de todo tipo, es indispensable conocer, estudiar, documentar este fenómeno que tomó forma desde la década de los setenta. Así, desde esa óptica, la historia del narcotráfico resulta importante para entender a México.

La industria del streaming, en su afán de saturar de contenidos sus plataformas, ha convertido casi todos los temas en producciones para el entretenimiento, y el narcotráfico ha sido llevado a la pantalla ante la crítica de miles que consideran que es rendirle un culto a quienes han bañado de sangre a este país por décadas, y claro que hay que cuestionar y hacer un análisis crítico de por qué los criminales en su versión ficcional llegan a generar empatía en una audiencia que consume empedernidamente narcoseries.

Desde la óptica de la historia, creo que es válido hacer uso de las producciones cinematográficas o televisivas para acercarnos a los problemas políticos y sociales. Hace dos semanas, Netflix estrenó la segunda temporada de Narcos México, y aunque la línea del tiempo es congruente con los hechos, tendríamos que ser críticos del contenido y fundamentarlo desde nuestro papel de consumidores, comparar la historia que nos venden con lo que realmente pasó. Así como la novela histórica hace uso del recurso de la ficción para narrar un hecho real, las nuevas formas de entretenimiento hacen lo mismo.

Regresando al punto de vista histórico, Narcos México hace una breve radiografía del problema, de su crecimiento desmedido durante los años ochenta, de Miguel Angel Félix Gallardo, de la creación de los cárteles mexicanos, del papel que han jugado los Estados Unidos y el gobierno mexicano. Desde ese punto de vista la serie de Narcos es una muy buena manera de darse “un quemón” (sic).

Ahora bien, no podríamos equiparar la serie con la literatura que nos ha ofrecido Anabel Hernández durante la última década, si comparamos lo que es el documento periodístico con lo que es la narcoserie, esta última se tendría que quedar en mero entretenimiento.

Podría resultar hasta ocioso comparar la obra de Hernández con la superproducción de Netflix, pero para todos hay una forma de acercarnos a la historia. El material que ofrece Netflix tiene relevancia, pero pasa que la producción televisiva jamás va poder abarcar tanto como lo hace la industria editorial y un trabajo minucioso como el de Anabel Hernández, y para muchas estructuras mentales, resulta más fácil ver una serie que leer un libro.

La imagen es un imperio que el streaming ha potencializado; la producción de contenidos ahora es abismalmente superior a lo que nos ofrecía la televisión al inicio del milenio. Es en ese terreno donde los televidentes son mayoría a comparación de los lectores, pero quizá haya una diferencia documental igualmente superior en un lector que en un consumidor de narcoseries.

Entonces, ¿vale la pena ver Narcos México producida por Netflix? Totalmente, es una reseña, una manera primaria de entender el fenómeno; hay que hacer el esfuerzo por darle el toque histórico para no verla únicamente como entretenimiento. Es necesario analizar cada una de las piezas, ir a Google y saltar a los libros para profundizar en México; sí, a través del narcotráfico, problema que tristemente ha configurado nuestra historia contemporánea.

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