Miércoles, 18 Noviembre 2020 03:59

Donald Trump y medios de comunicación

Written by Sergio Rivera Magos

El suspenso finalmente terminó. Joe Biden ganó una elección dramática, llena de particularidades y hechos históricos. Tal resultado constituye el colofón de la aventura de elegir un Presidente más orientado a la polarización y manipulación mediática, que a gobernar desde las directrices de la democracia y el acuerdo social. Finalmente, la mayor parte del electorado decidió cobrar las facturas que Trump fue acumulando a lo largo de su mandato.

La relación entre medios de comunicación y Donald Trump ha sido difícil y llena de confrontaciones; a veces en una dinámica utilitaria de mutuo beneficio y otras en una suerte de lucha de vencidas. Trump entendió en su campaña del 2016 que las plataformas digitales resultaban clave para instalar su narrativa y el importante vínculo entre la comunicación digital y los medios convencionales.

Como un auténtico fanático de Twitter, generaba un alud de tuits tratando de marcar agenda a través de expresiones disruptivas dirigidas principalmente a sus votantes. Entendió que no necesitaba una relación amable con los medios, pues estos acababan hablando de los temas de su interés como reacción al éxito de su twitteo.

La utilización que Trump había hecho de los medios terminó significativamente el jueves 5 de noviembre, cuando las principales cadenas de televisión estadounidenses: ABC CBS, MSNBC, y CNN decidieron interrumpir la transmisión del mensaje del Presidente, por considerar que mentía a la audiencia y no aportaba pruebas de sus dichos. Lo mismo sucedió con plataformas digitales como Facebook y Twitter que desde el 4 de noviembre decidieron etiquetar sus publicaciones por considerarlas contenidos engañosos. Además de ello, otras cadenas incondicionales como Fox tomaron distancia entendiendo que los tiempos cambiaban vertiginosamente.

Los medios reaccionaron con determinación a lo que consideraron como un intento no sólo de mentir a la ciudadanía, sino de deslegitimar a las instituciones y a la voluntad popular misma. Asumieron para bien o para mal, un papel en la historia electoral de los Estados Unidos, siendo los verdaderos protagonistas de la agónica jornada.

La valoración acerca de su actuación es compleja y se debe analizar en el contexto de un gobierno encabezado por un mandatario proclive a la inexactitud o a la franca mentira. En los polos de la polémica están los que consideran que se atentó contra la libertad de expresión, misma que debe estar garantizada sin importar el emisor y contenido del mensaje. En contraste, están las posiciones que consideran como algo necesario acotar el discurso político cuando este es falaz y promueve la polarización extrema.

El debate sobre el papel de los medios en esta jornada electoral continuará por largo tiempo, pero más allá de la discusión centrada en la libertad de expresión, tenemos que analizar el hecho de acuerdo con las coyunturas de las que se deriva. La actuación de gobernantes de corte populista suele estar basada en la construcción de narrativas que se divorcian frecuentemente de la realidad. Desde su candidatura en 2016, Trump usó alevosamente las redes sociales y los datos provenientes de Cambridge Analytica, insultó a la prensa y redujo a calidad de fake news toda crítica o cuestionamiento usando a los medios desde una lógica de propaganda permanente y posverdad como sistema.

Gobernantes como Donald Trump desafían a las instituciones, intoxican el ánimo social y golpean repetidamente a la democracia. El principal recurso de los políticos retóricos son los medios de comunicación, los cuales acaparan utilizándolos intensivamente para inundar el espacio público y acallar las voces críticas.

Tal abuso mediático demanda una necesaria toma de postura de los medios, debiendo encontrar la respuesta y reacción correcta. ¿Qué se debe hacer frente a la mentira y propensión a la calumnia de ciertos gobernantes? ¿qué hacer para no atropellar la libertad de expresión y al mismo tiempo no permitir la mentira flagrante alejada de los hechos? De encontrar las respuestas a estas interrogantes depende la definición de la función de los medios en sociedades polarizadas y fracturadas por el discurso populista.

La elección norteamericana fue sin duda un hito en varios sentidos. Se dio en el marco de la pandemia con una sociedad ávida de reactivar la economía. Se cuestionaron nuevamente los resultados de las encuestas y los medios de comunicación decidieron ejercer su capacidad de sanción frente a lo que consideraron inadmisible. Sin duda, habrá que seguir reflexionando en torno a estos eventos y a la importancia de datos y pruebas en la comunicación gubernamental.

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