Martes, 01 Diciembre 2020 09:20

Linchamientos Digitales

Written by Sergio Rivera Magos

Las redes sociales representan en el imaginario social un espacio democratizador que brinda horizontalidad y da voz a los ciudadanos para denunciar, manifestarse y expresar su indignación. Bajo esta noción poderosa y socialmente instalada, han surgido fenómenos digitales de diferente índole, algunos positivos que han contribuido a visibilizar injusticias y otros que implican excesos y usos perversos de las plataformas digitales.

Uno de los más claros abusos de las posibilidades de la red es lo que Ana María Olabuenaga denomina, “Linchamientos Digitales”; refiriéndose a ellos en su libro del mismo nombre, como

El proceso mediante el cual se desata una tormenta de indignación a través de redes sociales digitales contra una persona o institución, por su dichos o hechos, sin que medie ningún tipo de proceso legal. Se entiende que, durante dicho proceso, los involucrados actúan en el nombre del bien, buscando y obteniendo un castigo offline contra el presunto agresor, que puede ir desde la pérdida de la reputación, trabajo, bienes materiales o simbólicos hasta la vida. El presunto agresor puede ser una persona o una institución, usuario o no de redes sociodigitales, culpable o inocente.

En su libro, Olabuenaga alerta sobre haber convertido a las redes sociales en tribunales digitales, en donde se enjuicia y sentencia a sujetos que generan por sus dichos o hechos indignación. Sometidos al escarnio digital, los acusados sucumben ante un alud de denuncias, ataques y señalamientos que frecuentemente derivan en la perdida de su fuente laboral o en crisis emocionales que los llevan al suicidio.

La intención del linchamiento digital es precisamente conseguir la sanción máxima de acuerdo con la sentencia de quien acusa, el denunciado no es reconocido así, como alguien digno de defensa o de una investigación objetiva y cuidadosa, sus presuntos errores o abusos han sido evidenciados e implican su exclusión laboral y desprestigio.

Si bien es cierto, las redes sociales han dotado al ciudadano de una importante herramienta frente al poder y el abuso, también han borrado los derechos de quienes, culpables o no, son exhibidos en la picota digital. Ante la desconfianza en la ley y las instituciones, Internet es visto como el espacio para la denuncia, pero también el lugar donde se hace posible conseguir castigo expedito de acuerdo con el criterio del acusador, quien no descansará hasta obtener satisfacción.

La discusión sobre si determinados sujetos merecen por sus actos ser exhibidos en redes sociales es una puerta falsa, pues no se trata simplemente de reivindicar la validez de la presión digital para lograr un objetivo. El debate debería darse acerca del peligro de convertir a Internet en el sustituto del debido proceso, ese en el que todos tienen derecho a una defensa y correcta investigación. Internet no puede ser ese tribunal popular donde se condena; más que por las pruebas y demostración de culpabilidad, por la indignación generada, aunque esta tenga fundamento.

El linchamiento digital provoca que los acusados sean despedidos o separados en automático, pues las empresas o instituciones no quieren ser acusadas de proteger a individuos que ya fueron condenados en redes sociales, en muchos casos no media una investigación o posibilidad de defensa, la presión digital se impone y logra su cometido. Muchos presuntos culpables son justamente sancionados, pero también hay inocentes que pierden su prestigio, su trabajo o incluso la vida.

Linchamientos Digitales es un libro revelador, que muestra el lado oscuro de las redes sociales. A través de casos como los de Tizziana Cantoni -quien se suicidó después de ser atacada violentamente en redes sociales luego de que su novio publicara un video íntimo- Nicolás Alvarado, Marcelino Perelló y Armando Vega Gil, el libro ejemplifica el proceso y dinámica propios de los linchamientos digitales, así como las consecuencias para los actores involucrados.

Ana María Olabuenaga, dio el pasado 26 de noviembre una conferencia virtual para la comunidad universitaria de la Universidad Autónoma de Querétaro, disponible en el canal de YouTube de Lab-UAQ, Ciudadanía Digital.

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