Lunes, 07 Diciembre 2020 12:32

Corrupción, libertad, religión

Written by Ricardo Rivón Lazcano

Al corrupto se le ven las plumas en su discurso cuando repite demasiado mucho palabras tales como confianza, solidaridad, lealtad o excelencia.

Aforismos conectados de Jorge Wagensberg.

-A la democracia se llega como solución única con sólo admitir que la política no es natural ni sobrenatural, sino cultural.

-En un mundo incierto, todo lo que no cambia es arbitrario; de ahí la arbitrariedad de toda dictadura.

-El físico Steven Weinberg escribe: “Con o sin religión siempre habrá gente buena haciendo cosas buenas y gente mala haciendo cosas malas, pero para que gente buena haga cosas malas hace falta la religión”.

-Una célebre frase anónima proclama que no es feliz quien más tiene, sino quien menos necesita, como confirmaría quizá un monje de clausura, un oso hibernando o una semilla a la deriva río abajo.

-El corrupto está convencido, en lo más secreto de su alma, de que bien se merece todo lo que logra gracias a la originalidad de sus ideas y a la osadía de los riesgos que asume. Un corrupto es una forma de psicópata social.

-“No tener para no perder”suena a proverbio oriental rescatado en Occidente por los encargados de repartir.

-La física cuántica no es una religión porque, aunque se erige sobre leyes fundamentales de la naturaleza, no pretende regular el comportamiento humano.

-Sabemos más de infelicidades que de felicidades: el humano es un animal creativo que se desploma en el desconsuelo más desgraciado cuando reprime o no logra encauzar su instinto creativo.

-Al corrupto se le ven las plumas en su discurso cuando repite demasiado mucho palabras tales como confianza, solidaridad, lealtad o excelencia.

-El golf no es una religión porque, aunque tiene reglas que regulan el comportamiento humano, nada nos impide cambiarlas.

El argumento íntimo del corrupto se inspira en una ley de la física según la cual cualquier vacío es inexorable e inmediatamente ocupado: “Si no me corrompo yo, otro lo hará en mi lugar”.

-El nazismo o el estalinismo son religiones porque pretenden regular el comportamiento humano invocando un destino insoslayable de la humanidad.

-La felicidad está en las pequeñas cosas: la lluvia tibia en la cara, un trago de cerveza helada, el paisaje desfilando por la ventanilla de un tren, una manada de nubes al galope, el gozo intelectual de una buena conversación… (Igual pensaba Groucho Marx, es cierto, pero sus pequeñas cosas eran otras: una pequeña mansión, un pequeño yate, una pequeña fortuna…).

-Hay pocos ciudadanos genéticamente inmunes a la corrupción, el resto necesitamos como mínimo cinco segundos de reflexión ética elemental delante de cada nueva oportunidad.

-Una creencia religiosa siempre se deja confirmar por la realidad, pero nunca se deja desmentir por ella. La religión es un placebo existencial.

-Todo colectivo humano tiene una parte productiva y creativa y otra corrupta y mediocre, y la proporción relativa determina si aquel funciona o no funciona.

-En una religión existe el misterio, sí, pero nadie espera que deje de serlo; en ciencia existe el misterio, también, pero todo queda pendiente a que el misterio se resuelva.

-En todo colectivo humano se instala la máxima corrupción posible compatible con la tolerancia de sus ciudadanos.

-Crédulo: el que cree sin exigir casi nada a la realidad; creedor: el que cree mientras la realidad no lo desmienta; creyente: el que cree a pesar de la realidad.

-La exclamación clímax del pensamiento creativo es “¡Ya lo tengo!” (¡Eureka!), la del corrupto es “¡Ahora me toca a mí!”.

-Toda teología arrastra una contradicción intrínseca: el estudio racional de lo irracional.

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