Martes, 13 Octubre 2020 15:01

Recuerdo de Culianu

Written by Ricardo Rivón Lazcano

La magia fue la pieza principal del gran poder de la iglesia y, de diferentes maneras, lo sigue siendo, aunque en formas fragmentadas.

Uno

Ioan Petru Culianu definió la magia como una ciencia del imaginario. Su método, teoría y técnicas exploran el imaginario con medios propios y pretende manipularlo más o menos según la voluntad del experto mago. Fue Giordano Bruno quien desarrolló al máximo dicha ciencia. Así, la magia es un método de control sobre el individuo y los grupos, basado en el conocimiento profundo de las pulsiones eróticas personales y colectivas. Es fácil suponer que la magia es el antepasado lejano de la psicología social aplicada, la psicología de masas, la sociología y en menor medida del psicoanálisis.

La magia —la magia medieval— va dirigida a la imaginación humana, donde intenta suscitar impresiones persistentes, por lo que es una ciencia para la manipulación de fantasmas (originalmente “imágenes” en griego). Y fantasmas son las ideas, las creencias, todo eso que se mueve en el imaginario individual y colectivo.

El cristianismo institucionalizado en la iglesia católica, sabemos, fue la fuerza y el poder hegemónico durante la larga Edad Media occidental. Desarrolló saberes metódicos y técnicas muy bien diseñadas para manipular mentalidades controlando las imaginaciones. La magia fue la pieza principal del gran poder de la iglesia y, de diferentes maneras, lo sigue siendo, aunque en formas fragmentadas.

La mágica manipulación de las conciencias es tan eficaz que, en ciertos individuos - hombres y mujeres-, profesionales en actividades estrechamente relacionadas con la ciencia, permanecen, en ciertos temas, adormecidos por una especie de irracionalidad, sin que esto signifique que claudiquen a la hora de debatir. Al contrario, están dispuestos a defender hasta el ridículo, evidentes falsedades.

Dos

1. Hace años, cuando leíamos sobre la democracia sin adjetivos, ignorábamos que la democracia es el adjetivo.

2. La pobreza externa —que es terrible— no lo es tanto frente a la pobreza interna, achatada, con la sed del parásito.

3. ¿Y la calidad de vida mental?

4. Unos casi vacíos, otros atiborrados: los templos del espíritu y los templos del comercio, respectivamente.

5. Confunde el amor con una bolsa de basura.

6. La esperanza, esa momia.

7. Política de identidades, el gran acierto de la oligarquía mundial para mantener el statu quo.

8. Simple observación: hoy la religión es lo profano y la ciencia lo sagrado.

9. Dios ha muerto, la esperanza también, debemos cuidarnos solos porque no todo está permitido.

10. Le encantaban las mesas de diálogo; provocaba conflictos para inducirlas y disfrutarlas.

11. La prueba máxima del amor: los celos y los cuernos.

12. Robespierre el invicto hizo rodar cabezas dejando para el final-final la suya.

13. Indispensable sí, inalcanzable también.

14. La verdad profunda de la modernidad es el rencor.

15. ¿Y tú qué tipo de adulterio practicas o de cuál eres víctima? (recuerda que según la sociología empírica de Fourier existen 144 especies de cornudos y cornudas).

16. La tolerancia, ese hoyo negro.

17. Una postura radical que se mueve por las ramas.

18. Curiosa posmodernidad: nuestros intelectuales radicales no van a la raíz del asunto; se mueven mejor y más cómodamente por las ramas.

19. No se hagan bolas, los extremos nunca se tocan.

20. Ella ahora usa lo que es el zapato de policía moral y aporrea cráneos.

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