Lunes, 21 Octubre 2019 00:00

De Rodillas

Written by Omar Arcega E.

Al escribir estas líneas la noticia corría echa bits por todas las redes sociales, era vista en todos los dispositivos que hoy conocemos, y parecía una mala broma en un pésimo día: tras haber encontrado por accidente a uno de los hijos del ‘Chapo’ Guzmán, haberlo detenido y después de hacer padecer a la población de Culiacán horas de balaceras y terror, el Ejército Mexicano —seguramente por órdenes de un presidente incompetente— dejó libre al peligroso delincuente.

Esta acción seguramente se justificará aduciendo que, con ello, hay una mayor seguridad para los habitantes de ese estado y del país. Sin embargo, este acontecimiento deja en evidencia varias cosas:

1. No existe una estrategia de inteligencia que permita rastrear y arrinconar a los criminales, pues una patrulla del ejército, encontró por accidente una de las guaridas del criminal. Lo que tanto se criticó del pasado, se reproduce ahora con un agravante, se han desmontado los equipos de infiltración y seguimiento a los grupos delictivos. Estamos ante un estado sin brújula.

2. La estrategia fallida de que ya no habría “balazos sino abrazos”, ha dado un respiro a los diversos carteles. Se lanzó el mensaje de que tenían impunidad para cometer sus fechorías. El permitir la fuga del criminal es un claro mensaje de los brazos caídos del estado para con los delincuentes.

3. Por más explicaciones que se den, siempre quedará la duda ¿ha cambio de que se pactó la huida? ¿Cuántos acuerdos más se han hecho en lo oscurito? ¿Cuántas veces el supuesto presidente de la transparencia ha pactado a las espaldas del pueblo?

4. El haber soltado al hijo del ‘Chapo’ cuando ya se le tenía, manda el mensaje de que tenemos fuerzas de orden y seguridad que son rebasadas por el poder de fuego de los criminales. Que están arrinconadas ante las mejores armas y organización de los narcos. Es un poner en letras de oro: el estado ha claudicado.

En este último punto me quiero centrar. Yo no creo que tengamos unas fuerzas militares superadas en armamento, efectivos y organización por parte de los criminales. Lo que existe es un presidente que evita cumplir su principal responsabilidad: garantizar la vida y los bienes de la población que gobierna, en una palabra, elude hacer cumplir la ley y el estado de derecho. Estamos ante un personaje obsesionado por conservar su fama de pacifista y no por impulsar una sociedad donde los ciudadanos vivan más seguros.

Este evitar su responsabilidad política e histórica, genera que el estado que se ha construido, con todas las imperfecciones que le podamos encontrar, este replegándose y dando paso al gobierno de los criminales. Si no logra darse a respetar al interior del propio territorio, queda más expuesto a las presiones de nuestro vecino del norte.

En palabras de Weber, el monopolio legítimo de la violencia parece ya no estar en manos de las instituciones estatales, un monopolio regido por el imperio de la ley. Ante esto solo queda la norma del más fuerte, los ciudadanos quedamos expuestos a la discrecionalidad de los que tengan las armas. Territorios así ya existen en México, en ellos los carteles extorsionan y secuestran con total impunidad. Lo grave de lo que ocurrió en Culiacán, es que el Estado mexicano en su totalidad se puso de rodillas ente un grupo criminal y, con ello, ha dejado de ser Estado.

 

@Luz_Azul

More in this category: « Outsourcing Tres reclamos »

Redes sociales

Contacto

Teléfono y fax: 1921200 Ext. 5425
Correo electrónico: tribunadequeretaro@gmail.com