Lunes, 23 Noviembre 2020 03:31

La revolución que mató a sus revolucionarios

Written by Salvador Rangel

La revolución que inició en 1910, con hombres y mujeres que buscaban un cambio, han quedado en el olvido o fueron asesinados. Francisco I. Madero y José María Pino Suárez, asesinados el 22 de febrero de 1913, por órdenes del general Victoriano Huerta. Con el asesinato de Madero, también asesinan el lema “Sufragio efectivo, no reelección”, ya que hoy en día los diputados y presidentes municipales se pueden reelegir, naturalmente los diputados legislan a su favor, su vida es la política y aplican el refrán —con el hueso, hasta la ignominia—.

A Emiliano Zapata lo asesina el general Jesús María Guajardo en una emboscada en Chinameca, Mor. El 10 de abril de 1919.

El 21 de mayo de 1920, el general Rodolfo Herrera, asesina en Tlaxcalantongo, Puebla, al presidente Venustiano Carranza.

El general Lucio Blanco es asesinado en Nuevo Laredo, el 7 de junio de 1922, se oponía al general Álvaro Obregón.

El 20 de julio de 1923, en una emboscada en Parral, Chihuahua, asesinan a Pancho Villa.

El 3 de octubre de 1927, en un juicio sumario a orillas de la carreta en Huitzilac, Morelos asesinan al general Francisco Serrano y a siete hombres que lo acompañaban, Serrano se oponía a la decisión de Plutarco Elías Calles de que Álvaro Obregón se reelegirá como presidente.

Y como reza el refrán “El que hierro mata, a hierro muere” y el 17 de julio de 1928, a las 14:20 horas en un banquete que se ofrecía en el restaurante La Bombilla, en San Ángel, DF, asesinan al presidente electo Álvaro Obregón.

Si bien no asesinan a Plutarco Elías Calles, expresidente de 1920 a 1924 y fundador del Partido Nacional Revolucionario, antecedente del PRI; la noche del 9 de abril de abril por órdenes del presidente Lázaro Cárdenas, es detenido por militares y forzado a salir del país, se instala en la Jolla, California su poder político —el Maximato— se apaga.

Y el 20 de noviembre, se conmemoraron 110 años del inicio de la Revolución, en medio de un ambiente completamente distinto a los otrora festejos multitudinarios, con campesinos seleccionados en la “comisión de aplausos”, en el estrado el presidente en turno con los líderes campesinos, con finos trajes cortados a la medida, que no conocen el campo, salvo cuando van en busca del voto.

Pero, qué queda de la Revolución, una central campesina que ha servido de trampolín político a sus líderes para ser diputados, senadores.

El 25 de julio de 1975, el entonces secretario de Agricultura Oscar Brauer, declaraba: El ejido, organizado para votar, no para producir. El ejido no ha fracasado, lo hemos hecho fracasar. La migración campesina parará, si la producción agrícola es rentable.

Y el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas, en ese tiempo, 1975, hacía campaña para senador y expresaba: …se ha tolerado y permitido la reconstrucción de latifundios. No se han aplicado las leyes.

Han transcurrido 45 años de esas declaraciones y mantienen su vigencia, en el fondo no hay cambios, sigue la pobreza en el campo, los hombres abandonan sus tierras y migran a las ciudades o se van de indocumentados a Estados Unidos, arriesgando lo único de valor que tienen…su vida.

Hay comunidades en las que sólo habitan mujeres, ancianos y jóvenes que están a la espera de irse a Estados Unidos.

Y de los obreros que queda, una CTM que no es ni sombra de lo que fue en los años del sempiterno líder Fidel Velázquez; central que no defiende los derechos de sus agremiados.

Y los nostálgicos recuerdan la novela de García MárquezEl coronel no tiene quien le escriba— donde el coronel que luchó en la guerra civil espera su pensión y ve con desaliento que los contrarios gozan de espléndidas pensiones.

 

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