Martes, 17 Marzo 2020 00:00

Ludopatía

Written by Salvador Rangel

En mayor o menor medida, casi todas las personas participan en juegos de azar, compran de boletos de lotería, participan en pronósticos, asisten a casinos, etc., pero de manera esporádica.

Los juegos de azar deben ser entendidos como una actividad recreativa, de convivencia social y familiar, pero cuando deja de ser entretenimiento se convierte en una adicción al juego y se torna patológica, se hace una tendencia imperiosa en persona y pierde su capacidad de dominio al juego de azar, y se convierte en ludopatía.

En una primera fase es el interés, la curiosidad o la invitación de una amistad lo que hace que la persona acuda a un casino.

Con el tiempo el juego lo domina, es el eje central de su vida, pierde el control de su voluntad, en muchas ocasiones es la evasión a problemas sociales, familiares, laborales, se aísla de todos, únicamente el juego capta su interés, pierde su libertad.

Al igual que en otras adicciones, la persona no reconoce su adicción y expresa: cuando yo quiera dejo esta distracción. Uno de los síntomas del ludópata es que cuando gana, no se retira de la mesa de juego, siente que tiene la suerte de su lado y sigue… hasta que pierde todo. En caso contrario cuando pierde siente que en la próxima jugada se va a recuperar y así sigue hasta perder todo.

Si llega a ganar y se retira con lo obtenido lo presume y comparte con la familia o amigos.

La personalidad del jugador cambia, cambia su horario de alimentación, tiene problemas familiares y eso le hace sentir que no lo entienden y se refugia en el juego.

La adicción al juego no tiene edad, pero es más notaria en adultos mayores, jubilados  o despedidos, o sin posibilidad ser contratados y ven en la sala de juego un buen ambiente, hacen amistades, se sienten a gusto, lo que en casa no tienen.

Cuantos adultos mayores, algunos son viudos y tienen un ambiente familiar y social reducido, en muchas ocasiones no son tomados en cuenta, o les asignan tareas rutinarias ir por los nietos a la escuela, hacer tareas domésticas. Al jubilarse muchas personas no se ubican, no saben qué hacer con el tiempo que antes no les alcanzaba, ahora es demasiado, y ver televisión en poco tiempo les aburre, así que buscan una nueva diversión.

Y los días de pago de la pensión acuden a jugar, con la intención de pasar un buen rato o de ganar, pero su economía se perjudica y empiezan a solicitar préstamos a familiares o amigos.

La ludopatía debe ser atendida, primeramente en el ámbito familiar y saber las causas que generan ese comportamiento y en casos extremos acudir con médicos especialistas o grupos de autoayuda profesionales. Pero el primer paso es que la persona reconozca su adicción y su interés en superarlo, cualquier intento por ayudarlo será en vano si la persona no participa y está convencida de abandonar esa adicción.

Al igual que otras adicciones, la ludopatía debe ser considerada como un problema social y prevenirla; es una adicción “silenciosa” es decir, no se nota físicamente como quien consume alcohol o una droga, pero ahí está y lesiona a la familia y a la sociedad.

Y los nostálgicos consideran, lo mejor de los dados es no jugarlos.

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