Jueves, 25 Junio 2020 16:05

Carlos Monsiváis

Written by Salvador Rangel

Con la pandemia, la contingencia, las noticias falsas, las verdades a medias y las mentiras a medias, de semáforos que no regulan el tránsito de las personas, sino de una enfermedad que llegó de oriente, el “regreso” a la nueva normalidad y otras calamidades que padecemos no podemos, no debemos olvidar a Carlos Monsiváis. Él que no quería hacer reír a la gente, sino reírse de la realidad, pero quien lo leía reflexionaba de la verdad que se encontraba en su ironía.

Sí, hace diez años, 19 de junio de 2010, falleció Carlos Monsiváis, a quien no se le puede encuadrar como ensayista, cronista, sino como un fotógrafo de la vida nacional, de memoria increíble, poseedor de más de veinte mil libros y veintidós gatos con nombre cada uno, que lo acompañaban en sus horas de trabajo, pero en su casa no nada había libros y gatos, coleccionaba figuras de yeso de El Santo, el enmascarado de plata, entre otras, revistas que ni en la hemeroteca se conservan, películas,  asiduo cliente de las librerías de segunda mano.

Conocedor de cada calle y esquina de la Ciudad de México y de los relatos o leyendas de cada lugar, se puede decir que es el padre de la crónica moderna mexicana, se describía como un bohemio en cuestiones de dinero. Miembro permanente del club los abajo firmantes, de cartas abiertas y manifiestos de denuncia que merecieran su firma.

Estudió en la Escuela Nacional de Economía y en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM; pero se consideraba graduado en la Universidad de Olga Guillot, la temperamental cubana cantante de boleros.

Transitó por varias revistas, periódicos, suplementos culturales, y estaciones de radio culturales, el ensayista y narrador Adolfo Castañón, lo definió como “El último escritor público”.

Monsiváis, poseedor de un estilo crítico, irónico y de humor ácido ponía en evidencia la realidad y se divertía de ella. Era un soñador realista.

Hoy en día que los políticos, los actores y los empresarios hablan de la pandemia e imparten cátedra de medicina y política, se extraña a Monsiváis para hacer un análisis de la situación, él que era agudo en sus críticas, haría trizas a más de uno de los actuales protagonistas de la escena nacional, no tenía compromisos con nadie.

Y si bien las comparaciones no son agradables, no vemos quién en estos años sea crítico con ironía, con agudeza, que trate los temas con bisturí, no con machete. Monsiváis los haría trizas en su columna Por mi madre bohemios, la crítica con conocimiento de causa está huérfana, el acontecer diario quedó mudo.

En su paso por las letras recibió premios nacionales y reconocimientos de universidades públicas y privadas. En el 2008, recibió la Medalla de Oro Bellas Artes por su contribución a la literatura mexicana.

La escritora Margo Glantz, dijo: Se parecía a Pancho Villa, porque nunca lloraba en público y como el general tenía una memoria impresionante.

Y los nostálgicos en estos días de guardar, vuelven a leer los mil y un velorios, en estos aciagos momentos.

 

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