Anuario

La ciudad se ahoga

La temporada de lluvias del 2014 evidenció la incompetencia de las autoridades respecto a obras para prevenir y solucionar las afectaciones causadas por inundaciones

Por: Paulina Rosales / Carlo Aguilar

Las inundaciones que tuvieron lugar en Querétaro durante el 2014 mostraron las fallas en el sistema de drenaje de la ciudad, así como la falta de respuesta por parte de las autoridades —estatales y municipales—, además de que evidenciaron una debilidad del gobierno municipal encabezado por Roberto Loyola Vera, ya que de las “1000 obras” que presumía a inicios de junio, sólo 15 estaban destinadas al fortalecimiento del drenaje pluvial (Tribuna de Querétaro 711).

De acuerdo al portal de la presidencia municipal, se habían destinado 33.2 millones de pesos, hasta el mes de junio, para infraestructura pluvial. Sin embargo, este dinero se repartió de manera desigual entre las siete delegaciones de la capital.

El Centro Histórico había recibido 20 millones de pesos para la realización de cinco obras, en contraparte con la delegación Josefa Vergara y Hernández, donde no se registró ninguna obra para este rubro. Además, también había sido ‘olvidada’ la delegación Santa Rosa Jáuregui, donde se utilizaron —de acuerdo al portal de internet— 189 mil 977 pesos, que contrastaban con los 8.4 millones en Felipe Carrillo Puerto y los 4.9 millones de pesos para Villa Cayetano Rubio.

Por su parte, el presidente de la Comisión de Salud y Población de la LVII Legislatura y diputado por el tercer distrito, Enrique Correa Sada, denunció la falta de preparación por parte de las autoridades frente a las inundaciones; calificó a los gobiernos de José Calzada Rovirosa y Roberto Loyola Vera de “incompetentes” porque fueron responsables de las afectaciones causadas por aquellas (Tribuna de Querétaro 712).

Las precipitaciones del 18 de junio causaron afectaciones en 14 colonias, entre ellas Villas del Sol y El Laurel. Las inundaciones fueron ocasionadas por el desbordamiento del Dren Cimatario I, a causa de un fallo en la capacidad hidráulica del mismo.

Los desastres provocados por las precipitaciones continuaron durante el mes de agosto, cuando las lluvias del sábado 16 y lunes 18 ocasionaron que 200 autos quedaran varados en El Salitre además de la pérdida de 15 casas en la colonia Fray Junípero Serra, entre otros siniestros.

En esta ocasión, la respuesta de los funcionarios públicos emanados del PRI se limitó a la entrega de paraguas rojos; tal como lo hizo el diputado local Braulio Guerra Urbiola, entonces presidente de la LVII Legislatura, quien a través de sus cuentas en redes sociales presumió esta acción como una medida preventiva.

Por su parte, ante el incremento de quejas y denuncias de la población Amadeo Lugo Pérez, director de la Unidad Municipal de Protección Civil del municipio, señaló que: “Tener agua en la cochera o tener agua en su patio trasero no es una emergencia”.

La falta de atención por parte de las autoridades colapsó tras el desbordamiento del Dren Cimatario, en el cual, dijo el titular de la Secretaría de Obras Públicas municipales, se utilizarán 22 millones de pesos para un proyecto de ampliación, así como el mejoramiento del alcantarillado.

Los colonos de la zona, por su parte, denunciaron que las autoridades dejaron obras inconclusas en el mes de octubre, al pasar las inundaciones. También señalaron que tenían una percepción de abandono por parte de la Unidad de Protección Civil, pues su ayuda se limita “a poner costales”, manifestó Armando Rosas, vecino de la zona.

De la misma forma, los colonos mencionaron que los parques públicos de esta colonia sufrieron pérdidas que los dejaron “irreparables”, así como la presencia de baches y hoyos en las calles.

Mala planeación y corrupción, los causantes

Enrique González Sosa, doctor en Mecánica de Medios Geofísicos y Medio Ambiente, por el Institut National Politechnique de Grenoble (Francia), había advertido desde mayo (Tribuna de Querétaro 708) que las fallas del sistema hidráulico de la ciudad se deben a la implementación de infraestructura no adecuada para el filtro del agua, lo cual genera las inundaciones.

Otro de los problemas señalados por González Sosa en torno a la capacidad hidráulica del río es la falta de construcción en las secciones transversales del canal, las cuales no aumentan y provocan que los drenes pluviales se carguen justo en esa sección. De esta manera, el canal se ve imposibilitado para recibir grandes volúmenes de agua durante las lluvias.

El coordinador de la Maestría en Ciencias con terminal en Hidrología (UAQ) hizo hincapié en la necesidad que tiene el gobierno para invertir en proyectos a largo plazo y financiar así las investigaciones del problema.

Por su parte Diana Laura Juárez Zamora, coordinadora de la Asociación de Ecologistas de Juriquilla A.C., refirió que los cambios de uso de suelo en zonas de preservación ecológica —autorizados por regidores y alcaldes en el Cabildo desde el 2000 gracias a la “corrupción y tráfico de influencias”— también contribuyen al aumento de las inundaciones.

En sus señalamientos acusó al senador Francisco Domínguez Servién; al diputado Braulio Guerra Urbiola, expresidente de la LVII Legislatura; a Alejandro de los Cobos, delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Medio Ambiente (PROFEPA); y al diputado Yairo Marina Alcocer, presidente de la Comisión de Desarrollo Sustentable.

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