General Tribuna

Tribuna de Querétaro

El nacimiento de Tribuna de Querétaro, en 1997, ocurrió en un momento crucial dentro de la difícil construcción de la democracia en México y fue producto de la voluntad de nuestra casa de estudios por contribuir al debate público mediante la estimulación de un periodismo crítico.

Con satisfacción hemos podido verificar que en el curso de los últimos tres lustros, el semanario ha realizado serios esfuerzos para hacerse de un sitio en el mercado informativo local, centrando sus esfuerzos en tres objetivos fundamentales: 1) constituir un espacio de información sobre lo que sucede en Querétaro, mediante el periodismo de investigación y el riguroso análisis académico; 2) constituir un canal de expresión de los universitarios y de divulgación del conocimiento, y 3) constituir un espacio formativo para las nuevas generaciones de periodistas.

En momentos en que la violencia amenaza con convertirse en el clima natural del país, este semanario renueva y profundiza su compromiso con los lectores. Al iniciar hoy el año 15 de trabajo editorial, para consolidar su credibilidad, el más preciado patrimonio del periodismo, la publicación aspira a empujar una agenda alterna frente a la agenda gubernamental y a constituirse en una suerte de contraloría ciudadana, ello para fungir como parte de los necesarios contrapesos de la función pública.

Inspirado en el Código Internacional de Ética Periodística de la Unesco, el semanario concibe la información como un bien social, no como un simple producto, de ahí que la responsabilidad del periodista sea, primordialmente, con el gran público, tomando en cuenta la diversidad de los intereses sociales en pugna y siempre de conformidad con su propia conciencia ética. El periodismo no puede funcionar como un cortesano del poder. Lejos de ser un espejo de la vanidad del poder, el periodismo debe funcionar como el primer punto de referencia crítico del poder en todas sus manifestaciones.

Estamos obligados a atender le encomienda que la sociedad mexicana le ha asignado a la universidad pública, y por ello asumimos la obligación institucional de “actuar como agente de cambio y promotor social” como lo dispone el artículo 6 de nuestra Ley Orgánica, supremo mandato que la comunidad universitaria recogió en su propio Estatuto Orgánico. La existencia de la Universidad, pues, estará justificada en la medida en que responda “a las necesidades de la sociedad” y fije su atención primordialmente en los “problemas estatales, regionales y nacionales”.

Estimamos prioritario que el semanario se oriente a fortalecer la democracia y la pluralidad; que enfatice en la agenda y la perspectiva de la sociedad organizada, sin apartarse del equilibrio informativo, y procurando en todo tiempo los más altos estándares de profesionalismo. Al lado del enfoque crítico, ensalzará virtudes como la creatividad, la justicia y el humanismo. Por último, prestará mayor atención a la actividad universitaria, particularmente en lo relativo a la difusión de nuevos conocimientos, el alcance de los proyectos de investigación y sus impactos en la ciencia y en la vida cotidiana de los pueblos.

Entre las medidas que la dirección de la Facultad ha tomado para reforzar el trabajo editorial del semanario, se ha procedido a la renovación del Consejo Editorial, quedando integrado por los profesores Martha Gloria Morales Garza, Augusto Luis Peón Solís, María de los Ángeles Guzmán Molina, ex directores de la Facultad; por el profesor José Luis Ruiz Gutiérrez, decano de la Facultad, y por los profesores Germán Espino Sánchez, Juan José Arreola de Dios y Efraín Mendoza Zaragoza, que han desempeñado funciones de dirección del semanario. La coordinación de esta instancia ha recaído, por acuerdo de sus integrantes, en el último de los mencionados. En carácter de miembro honorario ha quedado incorporado también el querido maestro Hugo Gutiérrez Vega, doctor honoris causa y ex rector de nuestra Universidad.

El nuevo Consejo Editorial seguirá de cerca el trabajo del equipo editor, contribuirá a la mejora de sus contenidos y operará como ombudsman del lector. Su función evaluatoria se traducirá en observaciones relativas al contenido difundido y en recomendaciones de cara a las ediciones futuras; asimismo, colaborará en la detección de talentos y reforzará el cuerpo de articulistas. Hagan suyo este espacio, lectores y lectoras.

Consejo Editorial de Tribuna de Querétaro

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