Sábado, 03 Abril 2021 11:47

Precious, el pedazo de una realidad bastante cruda Featured

Escrito por: Rick Trejo

Una mujer cuya realidad es cruel, pero no tan alejada de la fantasía. Precious intenta salir adelante, encarando sus miedos y descubriendo que, en efecto, la vida no es fácil.

Para entender esta historia hay que conocer dos conceptos fundamentales: la fortuna y la miseria. La fortuna porque sería bastante cruel atribuirle a algo tan inmutable como el destino, las desgracias que nuestra protagonista, Claireece “Precious” Jones (Gabourey Sidibe), soporta en su día a día. Y la miseria porque el personaje tiene todas las características que, en nuestra sociedad, la convierten en un ser vulnerable, maltratado y desdichado, haciendo que nos bajemos por un par de horas de nuestro pedestal de privilegios para contemplar cómo la vida golpea sin piedad a aquellos que carecen de suerte, de estatus y de aceptación.

La película fue dirigida por Lee Daniels y está basada en la novela Push de Sapphire. Precious nos presenta a Claireece, una chica adolescente con obesidad y analfabeta quien ha sufrido, a largo de sus 16 años, toda clase de abuso. Después de haber quedado embarazada por su padre, Claireece es expulsada de la escuela y, en su transferencia hacia otra institución educativa, forma una gran amistad con su profesora, Blu Rain, quien la acompaña durante el proceso más duro de la chica: el inicio de una nueva vida.

Si pudiera describir a Claireece con una sola palabra esa sería resiliencia, pues no hay ejemplo más claro de cómo seguir adelante ante las adversidades como el que nos demuestra esta chica. Y es que lo crudo de la película no es el drama o la tragedia que sucede en la pantalla, sino que está representando muchas realidades que, por su violencia, nos cuesta admitir en voz alta, como los abusos familiares, la discriminación racial y social, la re-victimización y el autocastigo. Que si bien ha sido el tema central de varias historias, muy pocas han manejado una narrativa tan personal y fatalista como la de Precious.

A medida que la película avanza nos vamos dando cuenta de que cada vez el panorama de Precious empeora. Muchas historias tienen como mensaje principal que el dolor es lo que hace a una persona más fuerte, o que el sufrimiento es un camino que fortalece al ser y, por lo tanto, es un mal necesario. Sin embargo, en esta película no es la violencia en Claireece lo que la fortifica, porque eso es lo que poco a poco la estaba matando, sino que su fuerza la encuentra a través de las personas que conoce. Encuentra fuerza en su profesora, en sus compañeras de clase y en sus dos hijos, quienes son la razón principal por la que decide hacer un cambio en su vida.

Para alguien que solo ha conocido el dolor, el amor es un concepto extraño y vago. Claireece no conoce la calidez, ni la ternura, ni el afecto, pues toda su vida ha sido denigrada y maltratada por el mero hecho de haber existido vulnerable. Por eso hace sentido que fantasee con ser delgada, blanca y bonita. Ha sido tan marginada que a la primera señal de aceptación, lo toma como gesto de amor e interés.

Pese a todo esto, sigue siendo una cinta bella. Nos habla de una mujer cuya realidad es cruel, pero no tan alejada de la fantasía. Y en contra de todo pronóstico, Precious intenta salir adelante, encarando sus miedos y descubriendo que, en efecto, la vida no es fácil. Pero eso no quiere decir que no pueda mejorar el panorama considerablemente, o que la vida como la conoce no pueda cambiar para aquellos a quienes ama.

Precious nos muestra el conflicto con uno mismo, y como a través de la superación se pueden encontrar cosas maravillosas.

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