Domingo, 11 Abril 2021 08:00

RUN, no hay lugar más peligroso que aquel en donde te sientes a salvo

Escrito por: Rick Trejo

El horror tiene muchas formas de mostrarse en pantalla. Va desde lo grotesco hasta lo más sutil, y el cine de terror nos ha regalado una gran variedad de iconos que se han vuelto parte de nuestras más profundas pesadillas: Monstruos, fantasmas, vampiros hasta llegar a lo menos fantástico, como los asesinos en serie. La razón de que estos personajes nos provoquen escalofríos no es por su aspecto, ni su sed de sangre o la forma en la que actúan, sino la capacidad de influir en nuestras emociones. Una buena película de terror siempre buscará la manera de hacerte sentir vulnerable, tomando tus emociones como punto de ataque. Esta estrategia es la que se ha empleado en Run, una película que se estrenó de manera digital en la plataforma Hulu en noviembre del año pasado, pero se popularizó en Netflix al ser agregada a su catálogo de novedades.

Run parte de la idea de que no hay lugar más peligroso que aquel en donde te sientes completamente protegido. Trata sobre la historia de una mujer, Diane Sherman (Sarah Paulson) y su hija, Chloe Sherman (Kiera Allen), quien a causa de un nacimiento prematuro padece de diversas enfermedades como arritmia cardiaca, hemocromatosis, diabetes, asma y parálisis. La condición física de Chloe la vuelve completamente dependiente de su sobreprotectora madre. Cuando Chloe descubre un horrible secreto sobre Diane, hace todo lo posible por escapar de casa.

Lo bueno de Run es que ha aplicado toda una fórmula para crear un ambiente tenso y de misterio. Para empezar Chloe es un personaje que debe moverse todo el tiempo con ayuda de su silla de ruedas, y al intentar huir de su casa, queda atrapada. No es un escenario tan malo, pero en la condición de Chloe hacer el mínimo esfuerzo es todo un reto. Y aunque sus complicaciones físicas la ponen en desventaja, la chica muestra, de una manera bastante ingeniosa, formas para escapar del peligro.

El personaje de Diane es un poco más complejo. Se trata de una madre que a primera vista luce amorosa, preocupada y completamente dedicada a su hija. Sin embargo, al revelar su lado oscuro nos muestra el nivel de crueldad que puede llegar a poseer bajo la justificación de que “todo lo hace por el bien de su hija”. Y es perturbador, porque el amor maternal que se muestra en pantalla no se había retorcido de tal manera. Además, la actuación de Sarah Paulson es bastante buena, consiguiendo matizar cada aspecto de su personaje. Su tono de voz, su gestos y su profunda mirada hacen que todo sea una experiencia cada vez más aterradora.

Lo malo de Run es que puede ser un poco predecible. Si bien la trama tiene un ritmo que te mantiene al tanto, rápidamente puedes imaginar qué es lo que sigue, y esto deja a la película con pocos momentos de espontaneidad. Así mismo, también carece un poco más de desarrollo en el personaje de Diane, pues aunque lo que vemos es pantalla es tenso e inquietante, cabía la posibilidad de explotar más ese juego macabro que tenía entre manos para su hija.

Al final Run resulta ser una película que cumple con lo que promete. El género está rasgando entre el suspenso y el terror psicológico, pero mezcla muy bien sus elementos. No por nada se ha mantenido en el top de tendencias populares de Netflix. La historia es buena, la actuación fenomenal y la película demuestra que no se necesita una gran producción para hacer una gran obra audiovisual.

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