Jueves, 05 Noviembre 2020 11:36

Dar resultados a la sociedad y a la UAQ: Teresa García Gasca

Escrito por: Susana Ramos / David A. Jiménez / Víctor López Jaramillo

Tras haber sido reelegida como Rectora de la UAQ, afirma que seguirán en pie los asuntos en tema de género, política y educación como proyectos principales de rectoría.

En los próximos años, la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) deberá seguir dando resultados a su comunidad, pero también a la sociedad en general, destacó Teresa García Gasca, Rectora reelecta de la institución. Lo anterior, en referencia al problema de violencia de género que se vive al interior, pero también la lucha presupuestal que habrá con los poderes exteriores.

En entrevista con Tribuna de Querétaro, la académica reconoció que —desde el ámbito de competencia de la UAQ— deberá haber un esfuerzo mayor para combatir el acoso que se ha denunciado en últimos años y que fue tema central durante el último proceso electoral: “los cambios profundos son muy agitados, pero estamos en la mejor disposición... es una política de ‘cero tolerancia’ a la violencia de género”.

Al exterior, la Universidad se mantendrá como un ente político abierto a todas las corrientes de pensamiento y con un pensamiento crítico. Ante la polarización que se vive en el país —motivado por los embates del presidente de la República—, la Rectora resumió que las instituciones de educación superior deben dar resultados para ganar la confianza de la sociedad: “Mostrar con hechos que las universidades públicas hacemos nuestro trabajo, que formamos a la mayor proporción de jóvenes, que estamos generando conocimiento y lo ponemos a disposición de la sociedad”.

Es por ello por lo que García Gasca adelantó que seguirá la lucha por el presupuesto justo —estatal y federal— así como el respeto irrestricto a la Autonomía universitaria, que también se ha visto vulnerada desde distintos frentes. En este contexto, no descartó que haya intentos de intromisión de partidos políticos en el proceso electoral para renovar la gubernatura de Querétaro, pues “la Universidad siempre es un ente muy apetitoso para los diferentes grupos políticos”.

Tras el proceso de elección, la Rectora señaló que abrirá el diálogo con sus contrapartes; sin embargo, recordó que es importante reflexionar sobre el comportamiento que tuvieron algunos integrantes de la comunidad universitaria, quienes se dedicaron a la calumnia y denostación.

 

Es inevitable el tema de la violencia de género, que, si bien se reconoce que es un tema estructural que atraviesa la UAQ, que encontró esta selección de una caja de resonancia ¿Qué sigue en estos tres años?

Yo coincido con las colectivas. Yo creo que el protocolo es insuficiente como tal. Un solo instrumento no va a resolver el problema porque es un problema estructural, de fondo. Sin embargo, es un proceso de cambio importante. Yo creo que el primer paso se dio cuando se pone sobre la mesa el problema.

Lo siguiente es darle respuesta a la comunidad universitaria en función de la expectativa que tiene la comunidad universitaria sobre las acciones sobre violencia de género. En este momento me parece que la expectativa no corresponde a lo que realmente podemos hacer, pero tenemos que conciliar; tenemos que reeducarnos todos en función de qué es la perspectiva de género, ¿Cuáles son los alcances de la universidad cuando tiene una unidad contra la violencia de género? ¿Cuáles son sus limitaciones? Que estamos ceñidos por las leyes y que desde luego hay cosas que están fuera de nuestra competencia.

Y este es un proceso de cambio profundo que nos va a llevar mucho tiempo, pero que tenemos que avanzar y lo tenemos que llevar a cabo paso a paso. Todos los cambios profundos son muy agitados, pero estamos en la mejor disposición de hacer todo lo que esté en nuestras manos. Yo comparto un poco el sentir de las colectivas, de las chicas que anuncian, que dicen que no ha sido todavía suficiente el trabajo y lo que yo pediría es voluntad, comprensión.

 

Durante la campaña hubo casos de señalamiento a cada uno de los candidatos; a usted la acusaron de encubrir, siendo mujer que ha impulsado esto. Esto ¿Le llama la atención de alguna manera? ¿Le dolió que le llamaran así?

Sí, claro; claro que es doloroso porque es lo menos que nosotros hemos tratado de demostrar. Esta percepción de proteger acosadores o de encubrir acosadores viene de que hay una alta expectativa de parte de la comunidad universitaria con respecto a lo que realmente podemos hacer como autoridades.

En este caso, en este tema, o tenemos que armonizar, tenemos que socializar, que dialogar y que darnos a entender para saber exactamente qué sí podemos hacer, qué no podemos hacer. También las colectivas y la comunidad tendrán que comprender que no siempre se puede hacer lo que uno desea como víctima porque hay limitaciones.

No encubrimos a nadie. Cualquier persona que tenga alguna duda sobre algún caso en donde se presuma que estamos encubriendo o protegiendo lo pueden revisar a fondo, pueden ver que efectivamente se ha hecho lo conducente.

Todos los casos que han llegado a la unidad, todos los casos se han atendido, absolutamente todos. Tenemos que mejorar los procedimientos. Eso es muy importante. Y también tenemos que separar qué le toca a cada quién, porque finalmente yo no me encargo personalmente de llevar a cabo los procedimientos ¿Me explico? Hay una unidad específica para eso. Creo que todavía tenemos mucho que platicar sobre el tema, pero estoy seguro de que vamos a lograr conciliar el diálogo.

 

Usted salió a marchar con la comunidad de LGBT+. Por ahí muchos aplaudieron, pero también muchos sectores de la sociedad queretana son conservadores. ¿Vamos a seguir esa línea sin importar espantar a los conservadores, fifís, liberales?

Los derechos son para todas las personas y yo admiro y veo en la comunidad LGBT a una comunidad lastimada, una comunidad que ha luchado por sus derechos y que no los ha logrado todavía y me parece que ciertamente es una sociedad conservadora como Querétaro, tenemos que empezar a abrir la puerta y tenemos que generar el cambio. Entonces vamos a seguir trabajando en todo lo que podamos.

 

Ante los ataques del presidente López Obrador y esta idea de que cuestionarlo equivale a ser aliado del “viejo régimen”, ¿qué deben hacer las Universidades y la UAQ para mantener la confianza de la sociedad?

Nosotros nos hemos visto siempre como este bloque de universidades que ha estado oponiéndose, no al mandato presidencial, pero sí a la postura presidencial; porque no está viendo en las universidades la verdadera fortaleza y lo que significa en las universidades públicas en el país. Al contrario, se han ido debilitando. Todos los fondos concursables van a la baja o están desapareciendo, lo cual también nos mete en serios problemas y esto nos obliga, desde luego, a posicionarnos y a defender el presupuesto de las universidades.

¿Qué tenemos que hacer para legitimar esta lucha? Dar resultados. Justamente mostrar con avances, mostrar con hechos que las universidades públicas estamos haciendo nuestro trabajo, que estamos formando a la mayor proporción, el mayor porcentaje de jóvenes en el país; que estamos generando conocimiento, ciencia, tecnología, y que además la ponemos a disposición de la sociedad. Entonces yo creo que esa es la forma en la que tenemos que trabajar. Yo veo mal esta segregación y esta estigmatización que polariza porque es todo o nada; un presidente de la República, pues debería tener en cuenta, tener en mente siempre que gobierna para todos.

Yo creo que es eso, seguir en la postura de la defensa de la autonomía. Porque cuidado, también la autonomía se ha visto vulnerada en este período presidencial. Se ha visto vulnerada, el presupuesto se ha visto disminuido; muy, muy afectado y amenazado, pero las universidades seguimos saliendo a dar la cara.

Entonces yo creo que hay que hacerlo. Y, por otro lado, justamente legitimar esa postura quiere decir tampoco generar compromisos con ningún otro partido político. Debemos trabajar con los gobiernos, debemos trabajar con las autoridades, pero nunca asumiendo una bandera política.

 

La gratuidad de la educación, ¿también es una vulneración de la Autonomía?

En principio lo considerábamos así porque finalmente se entendía que tendríamos que ser las universidades las que tuviéramos que dar respuesta a este hecho, pero ya a través de las discusiones de las mesas y foros de trabajo, se entiende bien que la obligatoriedad corresponde al Estado, es del Estado la obligación de proporcionar todos los medios para que la población cuente con la oportunidad de estudiar. Y la gratuidad va a cuenta también del Estado. Es decir, es el Estado el que tiene que proporcionar el recurso suficiente para que las universidades públicas, que justamente tenemos cuotas de recuperación (unas más que otras) y que las tenemos justamente por una insuficiencia presupuestal, las dejemos de tener. Pero ese recurso no es algo que las universidades tengamos que asumir. Es algo que el Estado que el Gobierno tiene que proporcionar.

Por eso es por lo que entonces se tiene un plan de trabajo en donde se piensa empezar a atender la gratuidad en diferentes subsistemas de universidades y de institutos politécnicos, en los más afectados y pequeños también. Y prácticamente las universidades públicas estatales, que somos las autónomas, seremos el último subsistema en donde se aplique la gratuidad porque es el más complejo.

 

Muchos exrectores han dicho que no son políticos, pero a final de cuentas la UAQ es un ente político. ¿Cómo se va a comportar los próximos años?

La UAQ es un ente político, nada más que tenemos que hacer buena política. Nos vamos a mantener con canales abiertos de comunicación, con un trato directo, respetuoso pero crítico y siempre viendo por el bien de la comunidad universitaria y por el fortalecimiento de la autonomía; y obviamente de los intereses universitarios.

Lo hemos hecho así y justamente estos prejuicios, llamémoslo de esta manera, en donde una vez que tú abres un canal de comunicación, se asume que estás comprometiéndose con ese grupo político, que eso es un error.

Esto me parece que tenemos que demostrar que no es así, que finalmente tenemos que ser capaces de poder tener canales de comunicación abiertos con todos los órdenes de gobierno, independientemente de qué filosofía política provengan, porque finalmente nosotros con quien tratamos es con el gobernador, con el presidente municipal o con el secretario de Educación, independientemente de sus orígenes partidistas.

 

¿Va seguir en esa línea crítica hacia los poderes?

De apertura, porque además eso nos hace libres y nos permite justamente decir lo que no nos parece en un momento dado, salir a marchar por la razón que sea, en un momento dado, pero también nos permite decir en otro momento que las cosas se están haciendo bien porque hay voluntad política, por ejemplo.

 

¿Cree que el ambiente electoral del gobierno del Estado afecte a la universidad? Que vuelva a haber intromisión, querer usarla de trampolín

Pues es posible. La universidad siempre es un ente muy apetitoso para los diferentes grupos políticos. Hace tres años no fue distinto, pero nos pudimos mantener de forma muy equilibrada dándole lugar a todos los candidatos de todos los partidos políticos y cuidando, desde luego, que la universidad participara de forma muy neutral. En neutral, digamos, en un aspecto de igualdad de oportunidades para todos y sin emitir juicios que sesgaran a la comunidad universitaria.

Y me parece importantísimo respetar. Tenemos 35 mil mentes en la universidad, hay que respetarlas y hay filias diferentes, hay fobias diferentes y por lo tanto la institución tiene que mantenerse siempre firme. Entonces yo creo que sí se van a presentar situaciones que ya conocemos. Yo creo que ya tenemos un poco de experiencia en ese sentido y estaremos trabajando lo mejor posible.

 

¿Qué lección le deja esta elección de rectoría?

Fue un proceso muy complejo… el resultado nos genera un gran compromiso porque nos ratifica la confianza. Pues sí, en realidad es una gran responsabilidad, pero fue muy complejo porque primero en un proceso electoral, en tiempos de pandemia, que ya de por sí la pandemia tiene lo suyo en cuanto a al ánimo, a la situación, pues de sentimiento de la comunidad universitaria, que se sienta aislada, se siente sola, se siente enojada porque no puede venir y con el uso de redes sociales que ahora mostraron una fuerza impresionante, sobre todo por el manejo que se hace de la información y de quién sube la información.

Me parece que es todo lo que se vivió. Es materia para que se analice, para que podamos valorar tanto lo bueno como lo no deseable y se generen reglas más claras con respecto, sobre todo con respecto al uso de la información.

Y creo que en ese sentido también el comportamiento de algunos miembros, tanto de la comunidad universitaria como externos, debe ser también motivo de análisis, motivo de reflexión, derivado justamente de un mal manejo de información en donde se genera al final desacreditación, denostación, pues daño a personas, a terceros que no tuvieron oportunidad tampoco de decir la parte que les tocaba. Creo que esto es materia de una reflexión mucho más profunda. Sin que necesariamente estemos hablando de que se tenga que castigar o no, pero yo creo que sí tenemos que abrir diálogo y sí tenemos que evitar el daño a terceros de esa forma.

 

¿Con sus contrapartes ha empezado el diálogo?

Yo me comuniqué con ellos e inmediatamente al día siguiente para abrir para el canal de comunicación. Ambos me respondieron. Hoy iba a ver a la doctora Zaldívar, pero ella no pudo llegar. Entonces bueno, la veré la próxima semana y con el doctor Aurelio también estaré. Es importante abrir nuevamente los canales de diálogo.

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