Jueves, 18 Febrero 2021 00:01

Del Río San Juan solo queda contaminación y desecho de residuos

Escrito por: Estefanía Aguilar Melo

Estudios hechos por la Conagua y el Ceaca (de la UAQ) demostraron que existen diferentes tipos de contaminantes químicos en el río San Juan; respecto a esto, las empresas que se encuentran cerca del afluente negaron violar cualquier norma de contaminación.

Pese a que en el reglamento ambiental del municipio sanjuanense marca (en su artículo 43) la prohibición de descargas en los sistemas municipales de drenaje y alcantarillado, lechos de ríos, arroyos y cuerpos de agua, todo tipo de residuos sólidos, sustancias tóxicas y altamente contaminantes; habitantes de las comunidades Espíritu Santo, San Isidro, Manantiales, Nogales, La Rueda afirmaron que esa parte del río no tiene ningún mantenimiento, además que vecinos tiran basura y contaminan aún más la zona, violando así la normativa.

Desde hace años el río San Juan se encuentra en estado crítico, no sólo por la contaminación, sino también por la falta de agua corriente. Aunque se podría describir como un río muy caudaloso, poco a poco el agua se desvió. Las descargas de diferentes empresas y drenajes han hecho que la contaminación se agrave, y solo en pocas partes hay vida, explicó Sandra Domínguez Lazo, ecologista de San Juan del Río.

Asimismo, la basura tirada por los ciudadanos empeora la situación, por lo que se necesita un estudio específico para saber cuáles son actualmente los químicos que se encuentran en el agua y responsabilizar directamente a las empresas y a todo aquel que envenena el río, porque visual, física y ambientalmente está muy mal el estado, declaró Domínguez Lazo.

También detalló que es importante que haya un control en el fluido del agua para que poco a poco bajen los niveles de contaminantes; además, apuntó las quejas que ha habido por parte de los pobladores de Tequisquiapan, ya que toda esta agua es descargada en la presa Centenario, ubicada en el municipio vecino y que también ha sido severamente afectado.

Por su parte, Sandra recuerda que en 2009 se hizo un proyecto sobre el rescate del río, pero poco tiempo después se abandonó; y con respecto a la construcción del puente vehicular sobre el río, la ecologista aseguró que en un futuro es muy probable que se vuelva un problema porque obstruye la corriente del agua y provocará que haya un desbordamiento como ocurrió en 2017 en varias zonas por donde pasa. Especificó que es muy importante que se atienda el río y en muchos años no ha visto mucho interés por parte de las autoridades correspondientes.

Por otra parte, en el Diagnóstico Ambiental Integral hecho por el Consejo de Ciencia y Tecnología del Estado de Querétaro (CONCYTEQ) en 2008, la Comisión Nacional del Agua (Conagua) realizó un estudio cerca de la autopista México-Querétaro donde se efectuó un análisis fisicoquímicos y bacteriológicos para saber la calidad del agua que fluía por el río San Juan.

En un estudio titulado Evaluación del riesgo sanitario ecológico en la cuenca del río San Juan (Conagua, 2008) se detallaron los contaminantes hallados durante la investigación desarrollada, en los cuales los químicos inorgánicos encontrados en el río fueron: aluminio, arsénico, cadmio, cromo, mercurio, níquel, plomo, zinc y cianuro. El informe detalló que las muestras se tomaron directamente de las descargas y también de la corriente principal del río; indicó que al hacer el muestreo los valores para el cromo, níquel y zinc estaban por encima de los valores permitidos en las descargas.

En cuanto a los contaminantes orgánicos, en la estimación de riesgo se informó que la toma de muestra se hizo específicamente en aquellos lugares en donde las zonas industriales descargan directamente al río, se encontraron que las principales sustancias encontradas son: Bis (2-etilhexil) ftalato, 1,2 diclorobenceno, dietil ftalato, 2,4 dimetifenol, fenol, hexacloroetanol y 2,4,5 triclorofenol; siendo el primero el que sobrepasa en algunas zonas del río los límites permitidos tanto en México como en los Estados Unidos. En tanto el dietil ftalato y 2,4 dimetifenol sobrepasan el límite para la protección de la vida acuática de agua dulce, de acuerdo con dicho estudio.

Entre julio del 2010 y febrero del 2011, el Centro de Estudios Académicos sobre Contaminación Ambiental (Ceaca) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) realizó cuatro muestreos en nueve sitios distintos a fin de determinar sólidos sedimentales, demanda química de oxígeno y demanda bioquímica de oxígeno. También se analizó la presencia de metales pesados, además de compuestos orgánicos presentes tanto en al agua como en los sedimentos del río San Juan y se hallaron sustancias químicas como cadmio, el cromo y el cobre; este último sobrepasaba los límites de las nueve muestras realizadas.

Todos estos estudios evidenciaron que existen contaminantes presentes en el río San Juan y que tienen el potencial de afectar tanto la vida humana como la de las comunidades bióticas que están en contacto con el agua del río.

Habitantes como Francisco (de 60 años y quien ha vivido hasta ahora en el municipio y cerca del río, específicamente en la comunidad de San Isidro) recordó que desde que llegaron empresas como Ponderosa, Kaltcex o Kimberly Clark la contaminación creció considerablemente, “nuestro río lo han convertido en un basurero”, afirmó.  Por otro lado, Juan (habitante de la misma comunidad) describió que en ocasiones el olor que desprenden las alcantarillas es “insoportable” y en temporadas de lluvias el problema aumenta, aclaró que hace unos años el río se desbordó, lo cual provocó que aguas negras perjudicaran a varias casas del fraccionamiento Bosques de San Juan.

Pero no solo ellos han tenido problemas; a principios del año pasado, un medio de comunicación presentó la denuncia hecha por parte de los habitantes de la comunidad Lomo de Toro, en la que acusaron ante la Conagua a la empresa papelera Kimberly Clark por la gravedad de la contaminación que esta generaba en la comunidad. Manifestaron que la industria desechaba aguas residuales que provocaban fuertes olores, un cambio en la coloración del agua y con ello, la muerte de la flora y la fauna.

Sin embargo, Oscar Alcántara Peña, titular de la Secretaría de Desarrollo Sustentable Municipal (SEDESUM), afirmó que no había conexiones clandestinas y descartó a la industria como la que estuviera afectando a la comunidad; además, sostuvo que ellos cuentan con los permisos y aseguró —junto con ecología y la Junta de Agua Potable y Alcantarillado Municipal (JAPAM)— que solo se trataba de agua estancada y que la putrefacción de materia vegetal era lo que provocaba los olores y el cambio de color en el agua.

Sin embargo, en los estudios presentados por la Conagua —específicamente en el tramo 4— se describe que ahí si existían descargas de aguas no municipales de los giros de papel y celulosa, química y textil.

Este semanario buscó contactarse con Conagua para conocer los resultados que, desde hace ya un año supuestamente el titular Alcántara Peña había asegurado que se llevarían a cabo para asegurar si existían o no contaminantes en el agua; no obstante, el número que aparece junto a la dirección de las oficinas del municipio es inexistente.

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