Lunes, 10 Mayo 2021 00:00

Antes cosechaban trigo; hoy, sólo pérdidas: el campo sufre en Escobedo

Escrito por: Montserrat Acosta

Pedro Escobedo, Qro. - Esta es la ignorada realidad del campesino, una historia llena de melancolía que ocurre entre la siembra y la cosecha, dificultadas por el panorama de sequía que se vive en el momento. Hoy se hace frente a un fenómeno multidimensional que sale de las entrañas del violento capitalismo que saquea la tierra por un bajo precio, del cambio climático, del acelerado proceso de urbanización y del abandono de los programas sociales.

Guillermina Morales ejidataria de la comunidad La Palma ofrece un recorrido alrededor de unas cuantas parcelas cercanas a su casa: el contraste es sorprendente. A la derecha, el color verde del sembradío de riego y a la izquierda las parcela “barbechadas” esperando con ansias la lluvia del 24 de junio, el día que “siempre llueve” según Guillermina, el día de San Juan. O bien, quizá las parcelas de temporal solo esperan la suerte de que el residuo de agua de una cosecha de riego pueda salir por un “canalito” y humedecer la tierra seca.

Durante el trayecto, la pregunta obligada fue “¿Qué tan viable es hoy vivir del campo?”, esto mientras surgían los comentarios de que las necesidades de hoy no son las mismas de antes. “Sembrar y no tener otra entrada de dinero está difícil, por eso le digo a mis hijos que bien que mal, ellos tienen su dinero del trabajo en la fábrica cada ocho días, y acá nada más te cae dinero dos veces al año”.

Sin embargo, recuerda que del dinero de la cosecha hay que descontar el uso de materiales, pagar el riego, tractor, camión, semillas, fertilizante, etc.: “apenas si te queda algo para tu gasto… por eso, lo que muchos campesinos alegamos, es que compramos la semilla a un precio caro y la cosecha se vende a un precio muy bajo, debería ser al revés”, respondió la ejidataria.

La ejidataria es quien narra cómo se vive la siembra y los cambios que ha habido con la sequía y el desabastecimiento del agua en el bordo del ejido: “Cuando llovía mucho, se sembraba en las tierras que son de riego del bordo y cuando no, se siembra en las del pozo; con las de riego se siembra dos veces al año. Yo tengo de riego y de temporal, pero ahorita que no llueve no se siembra en la de temporal, porque ya no alcanza para que el bordo junte agua y se pueda regar”.

Hoy hay pérdida…

Los recuerdos se hacen presentes cuando estamos frente a la que fuese milpa del padre de Guillermina; se dispone a contar lo que el campo fue antes y lo que es hoy, entre el clima húmedo, el sol que acecha por la espalda y los cacareos de fondo. En el recorrido, señala que lo que ahora son casas, alguna vez fueron milpas y lo que alguna vez fueron buenas cosechas de trigo, hoy es pérdida.

“Todo esto, antes eran milpas, también había un canal grande donde pasaba agua que caía del bordo. La gente antes sembraba su frijol, su lenteja y trigo; pero eso ya perdió, ya ni se siembra tanto, antes esas cosechas las guardaban y con eso se tenía que salir el año, recuerdo que mi papá decía que el maíz es para comer no para vender”.

“¿Cómo se ayudaban entre campesinos?”, se le pregunta, a lo cual responde: “Cuando el año no salía con lo que mi papá cosechaba, le pedía prestado a mi tío, pero para la segunda vuelta de la cosecha, se reponía lo que nos prestaba. También se mataba un cerdo, y se guardaba la manteca; se ponían a secar los pedazos de carne, antes no había tanta mosca, y quien sabe, pero tampoco hacía tanto calor”.

La insuficiencia de lluvias es una de las muestras del cambio climático, el cual juega un papel esencial en el campo, puesto que, aunque en el ejido existen cuatro pozos para que se pueda mojar la superficie de la tierra y que permita que la semilla “florezca”, “no es lo mismo sin el agua que cae de arriba, la que llueve y que no solo ayuda a disminuir la plaga, sino que también ayuda ahorrar agua”.

Buscar alternativas y soluciones

La ejidataria señala que existe incertidumbre ahora que los apoyos sociales han desaparecido: “Ahorita vivir sólo de la milpa, está complicado, antes si la cosecha no se daba, la pérdida la reponía el gobierno, porque las siembras estaban aseguradas, también estaba la ayuda del PROCAMPO, ahorita ya lo quitaron”.

Con las campañas, ejidatarios se han reunido para exigir respuestas y tener certeza ante cualquier desastre o complicación, como la sequía: “También, en la unión ejidal hacemos reuniones para llegar acuerdos; nos cooperamos por ejemplo si necesitamos tuberías para el riego y que no se desperdicie tanta agua. Ahorita se habla de meter sistema de riego por goteo, pero no estoy tan de acuerdo, es manguera que se tiene que cambiar y es desperdicio, pero es lo que se está viendo ahorita, a ver qué pasa”.

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