Lunes, 10 Febrero 2020 00:00

Todas las ciencias son sociales (I)

Escrito por: Gonzalo Guajardo González

En la actualidad parece que algo está cambiando. Con un poco de observación se puede concluir en que los seres humanos están (casi) desquiciados.

Muchas veces, cuando a los niños se les dice que deben estudiar, se asume que tienen que hacerlo para que “sean alguien cuando crezcan”. Va implícita la idea de que la educación (incluidas la superior y la técnica) permiten que las personas mejoren económicamente. Pero no es por lo único que se les insiste en que estudien; también por otros motivos.

Se piensa, por ejemplo, que las personas con mayor formación educativa son “mejores”, socialmente hablando, que son “más buenas”. Se supone cierta dependencia mutua o de igualdad entre el conocimiento (asunto del intelecto) y la bondad o generosidad (práctica social). Así lo pensaban los antiguos griegos, para quienes el más sabio de entre ellos era el más virtuoso. Sabiduría y bondad eran casi lo mismo.

En la actualidad parece que algo está cambiando. Con un poco de observación se puede concluir en que los seres humanos están (casi) desquiciados. Pueden tener opiniones muy juiciosas y, sin embargo, cometen graves atrocidades.

Muchos insisten en el cuidado de la Tierra:

Reclaman atención para no seguir dañando el planeta con extracción extrema de su subsuelo (petróleo y minerales de diverso tipo).

Se pide precauciones para no provocar incendios ni descuidar la vegetación y la fauna (varias especies están en riesgo de extinción definitiva).

Hay enojo porque se desvían cauces aguas superficiales con el propósito de obtener riquezas personales, aún a costa del hábitat.

Los noticiarios señalan que:

Miles de emigrantes salen de sus países porque carecen de empleo o por sufrir grave violencia.

En todos lados hay asesinatos, no sólo de mujeres, que van en aumento.

Unas cuantas personas obtienen millones de pesos, porque roban tierras y pertenencias –o hasta sus vidas– a los más desvalidos.

Se ponen supermercados cerca de donde uno vive y, a cambio, la gente padece más hambre porque no tiene dinero para comprar o sólo le llega “comida chatarra”.

La agresividad contra el planeta y contra la vida humana es trágica y anuncia la muerte de todos. Uno se pregunta si aún se puede recomponer la vida humana, si todavía es posible remediar estos dramas, o sólo hay que esperar lo que algunos dicen: que la humanidad se destruirá a sí misma en pocos años. Si ya no hay manera de recomponer lo que está pasando, entonces sólo queda esperar la fatalidad o apurarla mediante el suicidio.

Sin embargo, no parece legítimo este derrotismo; en su mayoría, los seres humanos se esfuerzan por obtener lo que los antiguos valoraban tanto: una vida feliz; parece posible buscar y lograr la felicidad.

Sin embargo, es preciso esforzarse para levantarse y trazar caminos prometedores. Las historias que cuentan los ancianos, los libros y las mejores tradiciones populares hablan de pobres, gente en condiciones miserables y hasta esclavos, que se esforzaron por levantarse. Luchar por no darse por vencidos es una constante humana.

Redes sociales

Contacto

Teléfono y fax: 1921200 Ext. 5425
Correo electrónico: tribunadequeretaro@gmail.com