Lunes, 26 Agosto 2019 00:00

Lelé y los olvidados

Escrito por: Omar Arcega E.

Una de las actividades económicas que por años se impulsó en México fue el turismo, esto generó que el país se posicionara entre los 10 primeros destinos a nivel mundial y que el turismo nacional registrara incrementos. Sin embargo, llegaron los aciagos tiempos de los recortes, y la promoción a este sector prácticamente se eliminó en favor de un ecocidio llamado Tren Maya. No es de extrañar que el PIB turístico registra dos decrecimientos en este 2019.

En este contexto, es acertado que los gobiernos locales generen programas para darse a conocer, tanto a nivel nacional como internacional. Al mismo tiempo que generan infraestructura y crean condiciones de seguridad para el turismo. Esto tiene especial relevancia en Querétaro, donde 1 de cada 5 pesos del PIB estatal se genera en este sector.

Uno de los esfuerzos a nivel estado de Querétaro ha sido la marca “Lelé”, un ícono que ha recorrido diversos países y estados de México. El objetivo final es aumentar el conocimiento que a nivel se tiene sobre Querétaro, presentarlo como un territorio no solo para visitar, sino también para invertir y esto a la larga se traduce en mayor cantidad de empleo.

Una manera de coronar este esfuerzo de marketing, sería que hubiese verdaderas acciones de empoderamiento de los indígenas queretanos. Mujeres otomís elaboran esas muñecas desde hace décadas, labran la tierra, cuidan el ganado y forman familias, sin embargo, viven en condiciones de pobreza económica, educativa, nutricional y de oportunidades. Hombres indígenas abandonan sus tierras y se contratan como albañiles en las grandes urbes. Han sido los olvidados del pujante desarrollo de Querétaro.

Una práctica común de todos los gobiernos de México en los diferentes niveles, ha sido enaltecer el pasado indígena, hacer folklor algunas prácticas nativas para fines económicos, de promoción y hasta ideológicos. Pero los esfuerzos por mejorar la situación de los territorios indígenas han sido pocos. A veces se ha tenido una visión simplemente asistencial; y cuando no ha sido así, no se ha tenido en cuenta los intereses y sentires de esos pueblos, generando programas o modelos de desarrollo que terminan en fracaso, pues se les imponen, no parten de sus realidades concretas y preocupaciones.

Los programas para empoderar a los pueblos originarios, no pueden nacer en escritorios ocupados por personas que desconocen la realidad indígena. Las acciones deben partir de escuchar, de retomar la propia percepción indígena, de hacerlos partícipes en su elaboración.

Está bien que se promocione a Querétaro como destino turístico y de inversiones. Pero estaría mejor aún, que si esto se realiza “folclorizando” elementos del pasado indígena, una parte de los recursos generados se traduzca en programas productivos e identitarios que los beneficien directamente a ellos, y sobre todo que surjan de un diálogo con cada comunidad.

La defensa de las variedades nativas de maíz, la recuperación de los saberes tradicionales, la preservación de sus costumbres, el rescate de sus tradiciones orales y mejoras en las condiciones de vida, son algunos de los elementos que se deben trabajar. La UAQ ha sido pionera en estos aspectos. Pero falta un mayor apoyo gubernamental y social, para lograr que los pueblos indígenas también se beneficien del Querétaro de oportunidades que tanto se presume.

 

@Luz_Azul

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