Miércoles, 09 Octubre 2019 00:00

Outsourcing

Escrito por: Omar Arcega E.

Entre los muchos fenómenos que vivimos bajo la globalización, está que alguien sea contratado por una empresa para realizar sus labores en otra, a esto le llamamos outsourcing o tercerización. Es una forma que tienen las industrias o prestadores de servicios, para el tan idolatrado ahorro de costos.

Fue tal su irrupción, que en el 2013 entran en vigor las reformas que permitieron que esta práctica fuera regulada. Hay quienes consideran que esto fue un grave error y que debió ser combatido desde un principio. Lo cierto es que en este mundo globalizado, no podemos escapar de las dinámicas negativas, lo que resta en el contexto nacional es aminorarlas al máximo.

Cada vez más son las organizaciones productivas que recurren a esta forma de contratación, razón por la cual aumenta el número de trabajadores bajo este esquema. A finales del año pasado el 11 por ciento de la población ocupada no agraria a nivel nacional operaba bajo este sistema. Hay estados donde la proporción es mayor. Una de las entidades donde se ha registrado mayor crecimiento de este sector es Querétaro.

Si bien hay empresas que se preocupan porque los empleados contratados tengan las prestaciones de ley, existen muchas más que bajo este esquema evaden impuestos y aumentan la precarización de los empleados. Hay tres grandes problemas que se generan:

  1. Ante posibles despidos los trabajadores quedan indefensos, pues desconocen quien es formalmente su contratante (aunque ya hay modificaciones legales para aminorar esto);
  2. Algunas de estas empresas funcionan solo por 3 meses, posteriormente resurgen con otro nombre, lo cual les permite una evasión de impuestos y hace imposible demandarlas laboralmente;
  3. Aunque realicen las mismas funciones que un trabajador contratado directamente por la empresa, hay alta probabilidad de que los empleados terciarizados reciban menores salarios.

En este contexto, la Secretaría del Trabajo a nivel federal (STPS) informó que se iniciaron exhaustivas revisiones a estas empresas con el fin de que cumplan con las exigencias de ley. Solo queda esperar que ante los recortes presupuestarios, tengan los suficientes recursos para auditar a cientos de organizaciones productivas que lucran con esta forma de contratar.

Mucho se habla de que el trabajo dignifica y es verdad, el problema es que empresarios sin escrúpulos pueden hacer de esta actividad humana una fuente de injusticia y oprobio, dejando a miles de trabajadores y sus familias en precariedad económica. He aquí los riesgos de un outsourcing sin fuertes reglamentaciones y sanciones.

La tercerización laboral llegó para quedarse, es parte de la perversa lógica a nivel mundial de ahorrar costos, para que unos pocos acumulen inmorales ganancias. Ante ello, hay cuatro acciones que se deben hacer:

  1. Generar marcos legales que limiten las probabilidades de que dejen indefensos a los trabajadores o evadan impuestos;
  2. Garantizar que los órganos de gobierno de vigilar la ley laboral tengan los recursos humanos y materiales necesarios para detectar irregularidades con prontitud;
  3. La sociedad civil debe estar atenta a estos esquemas fraudulentos, y en la medida de sus posibilidades denunciarlos;
  4. Los científicos sociales debemos analizar las implicaciones sociales y humanas de estas dinámicas; haciendo de las investigaciones fuertes denuncias en caso de ser necesario.

Con todo ello, se contribuye a la humanización del trabajo. Pues no hay que olvidar que el ser humano trabaja para vivir con dignidad y no vive para laborar y sobrevivir en la injusticia.

 

@Luz_Azul

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