Lunes, 11 Noviembre 2019 00:00

Tres reclamos

Escrito por: Omar Arcega E.

Una ciudad que crece irremediablemente se enfrenta a nuevos retos en cuanto a infraestructura vial y de servicios, connivencia social, áreas verdes, sustentabilidad, alumbrado público y seguridad. Según el contexto histórico, su geografía o la aplicación de ciertas políticas públicas, unos logran ser mejor encauzados; mientras otros se desbordan generando un permanente malestar en la población y muchas veces una disminución en la calidad de vida.

La ciudad de Querétaro no escapa de estas dinámicas. Ser un exitoso punto de atracción de inversiones nacionales y extranjeras, las cuales generan decenas de miles de empleos y un crecimiento del PIB per cápita por encima de la media nacional, ha traído una serie de impactos en la vida de los que en ella habitamos.

Una de las consecuencias no previstas de este crecimiento es la movilidad en la ciudad y su área metropolitana. Prácticamente no existe habitante de Querétaro que no haya padecido un retraso de las unidades de transporte público, que no haya sido víctima del tránsito en las horas pico, o los más afortunados también han enfrentado la realidad de los baches; problemáticas de la cotidianeidad en esta ciudad del progreso.

Esto que bien podría ser interpretado como un vago sentimiento público, deja de serlo al revisar los datos de la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), referentes al mes de septiembre. Ahí quedan claras las tres principales problemáticas percibidas por los habitantes de Santiago de Querétaro:

1) baches en calles y avenidas;

2) servicio de transporte público deficiente; y

3) calles con embotellamientos frecuentes.

Es claro como estos aspectos tienen en común la movilidad urbana. Como comparación, tenemos que a nivel nacional las principales problemáticas en las ciudades percibidas por sus habitantes son: baches, delincuencia y alumbrado público.

Recordemos que uno de los temas que dio el triunfo electoral en el 2015 a Francisco Domínguez, fueron las fallas del transporte urbano; el tan ansiado “servicio de primera” era imposible de llevar a cabo por los problemas de organización y administración. Cuatro años después, sigue siendo un sentido reclamo de la población. Lamentablemente aún no se halla la solución para este complejo problema, pues los actores involucrados no logran consensar estrategias que vayan en una misma dirección. La responsabilidad directa de aglutinar esfuerzos recae en Gobierno del Estado, el cual debe involucrar a los Gobiernos Municipales y sectores de la sociedad civil.

Un ineficiente sistema de transporte genera que los ciudadanos no abandonen sus autos; así tenemos embotellamientos, los cuales ocasionan estrés, pérdida de tiempo, contaminación, los hogares gastan más dinero en el mantenimiento de autos y todo ello disminuye la calidad de vida.

Es claro que el primer reto que enfrentamos como zona metropolitana es el de la movilidad. Seguir siendo una región pujante exige que se generen soluciones para que sus habitantes se muevan de manera eficiente y con el menor daño ambiental dentro de la zona metropolitana; en este proceso, deben tenerse en cuenta a sectores como el de la tercera edad, los discapacitados y los estudiantes.

No se podrá hablar de una región de oportunidades mientras las personas estén condenadas a una movilidad ineficiente, cara y contaminante; pues esto les roba salud, tiempo, dinero y calidad de vida; en dos palabras: su derecho a la ciudad y a una vida digna dentro de ella.

 

@Luz_Azul

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