Miércoles, 04 Noviembre 2020 13:13

Hermanos incómodos

Escrito por: Salvador Rangel

Casi en todas las familias hay un pariente impresentable, quien en las fiestas con una o dos copas pretende cantar o recitar, solicita dinero a las amistades; en una palabra: es una vergüenza, pero es de la familia.

Y los políticos también tienen parientes nada recomendables, pero aquí el problema es que sus trapacerías no son privadas, sino públicas.

El 10 de abril de 1944, el presidente Manuel Ávila Camacho al salir del elevador en Palacio Nacional fue objeto de un ataque con pistola de un militar, el teniente José Antonio de la Lama. El mandatario desarmó al agresor y pidió a sus escoltas que no lo golpearan y lo remitieron a Lecumberri, ahí llegó Maximino, hermano del Presidente y pidió que lo dejaron solo con el teniente, al día siguiente amaneció muerto. El acta de defunción señaló que falleció de un “ataque al corazón”.

Máximo fue gobernador de Puebla y tenía una gran afición a comprar lo que se le antojaba, puso el ojo en el balneario Agua Azul en Puebla y quiso comprarlo, el dueño no aceptó. Y un empleado de Máximo se presentó en la casa de los dueños, y le dijo a la señora, “El general Máximo no quiere hacer tratos con la viuda del señor Díaz Barriga”.

Máximo aspiraba a ser presidente de la república al término del sexenio de su hermano, hizo campaña política y asistió a una comida en su honor el 14 de febrero de 1945 en Metepec, y a las siete de la noche falleció. Los comentarios eran que fue envenenado.

Nadie veía con buenos ojos al hermano del presidente Manuel Ávila Camacho, era arbitrario y prepotente, nada lo detenía cuando se proponía algo.

El 28 de febrero de 1995, a escasos 87 días de haber iniciado el gobierno Ernesto Zedillo, fue detenido Raúl Salinas de Gortari por presunto enriquecimiento ilícito, lavado de dinero y participación en el asesinato de su excuñado José Francisco Ruiz Massieu. Bien sabido es que en nuestro país, ni una hoja se mueve sin la venia del señor Presidente. Y la primera víctima de la detención de Raúl, fue su hermano Carlos, quien el 1 de marzo retiró su candidatura para presidir la Organización Mundial de Comercio.

A lo largo del proceso salieron a luz cantidad de negocios poco claros, tenía un pasaporte con el alias de Juan Guillermo Gómez Gutiérrez, expedido por la Secretaria de Relaciones Exteriores el 31 de octubre de 1988, que utilizó para abrir cuentas bancarias. En julio de 1997 los cargos de lavado de dinero fueron desestimados por un juez federal quien dejó sin efecto el juicio por “falta de pruebas”.

En 2003, Paulina Castañón, esposa de Raúl Salinas, presentó un recurso para recuperar dinero depositado en Suiza. En junio de 2008 el gobierno de México recibió 74 millones de dólares de las cuentas de Raúl, quien no pudo comprobar su legítima propiedad.

Y después de 10 años de juicios y escándalos, sale en libertad el 14 de junio de 2005, exonerado de todos, si de todos los cargos.

Y ahora, el 20 de agosto, sale a luz pública por medio de videos que Pío López Obrador hermano del Presidente, quien recibió dinero en efectivo en junio de 2015 para las campañas en Chiapas con miras a la elección de 2018. El Presidente se desligó de los hechos y señaló que en política no hay parientes.

Y los nostálgicos consideran que los diputados que tanto les gusta modificar la Constitución, debían agregar un inciso al artículo 82, en que se especifique que el candidato presidencial no debe tener hermanos.

 

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