Lunes, 08 Marzo 2021 00:00

De los diputados de partido a los pluris

Escrito por: Salvador Rangel

En el gobierno (1958-1964) de Adolfo López Mateos cuando la Presidencia tenía fuerza y presencia “imperial”, había dominio total de la Cámara de diputados y de la senadora, era la época de la aplanadora tricolor; el carro completo.

La oposición estaba acorralada, la Comisión Federal Electoral (CFE) dependía de la Secretaría de Gobernación, situación que prevaleció de 1951 hasta 1990 con la creación del Instituto Federal Electoral.

La función de la CFE consistía en gestionar y controlar los procesos electorales del país, de los diputados y senadores que integran el Congreso de la Unión. La Comisión era presidida por el secretario de Gobernación.

La Cámara de senadores era tricolor, tenía 60 miembros, algunos eran líderes de sindicatos poderosos, como el de maestros, mineros, ferrocarrileros, de la CTM, en ese tiempo la afiliación al PRI era masiva, por el solo hecho de pertenecer al sindicato el trabajador ya era “priísta” y naturalmente participaba en la comisión de aplausos en los mítines; memorables eran las porras de los ferrocarrileros con sus matracas. La Alianza de camioneros facilitaba transporte para los participantes a los actos políticos.

Los sindicatos comisionaban -con sueldo- a sus trabajadores en labores partidistas; nada quedaba al aire, la estructura para las elecciones era total.

Ante este panorama de absoluto control político, López Mateos dio un “respiro” a la oposición para hacer más democrática la vida política del país; la solución los diputados de partido, se modificó el artículo 54 constitucional que entró en vigencia del 22 de junio de 1963 y tuvo efectos en la elección de diputados en 1964.

Y era de la siguiente manera, al obtener el 2.5 por ciento de la votación efectiva se concedían cinco diputados, más un diputado por cada punto adicional por arriba de esa cantidad; sin llegar a 20.

Y la legislatura quedó así: 176 diputados de mayoría relativa del PRI, sin diputados de partido; el PAN dos de mayoría relativa y 18 de partido para un total de 20; el Partido Popular Socialista (PPS) nueve de partido; el Partido Auténtico de la Revolución Mexicana (PARM) cinco de partido. En total la oposición logró 34 diputados, frente a 176 del partido en el poder, la oposición únicamente tenía el 19 por ciento. Que puede considerarse como “Vamos a jugar a los toros, pero sentaditos”.

Y si a ese porcentaje se le resta que el PPS y el PARM hacían mancuerna con el tricolor en todo, la oposición no tenía posibilidad de modificar leyes.

En el gobierno de José López Portillo, el secretario de Gobernación, Jesús Reyes Heroles, en 1977 promovió una reforma política para transitar de un partido hegemónico a un pluripartidismo. Fue la Ley Federal de Organizaciones Políticas y Procedimientos Electorales (LOPPE). Se suprimieron los diputados de partido, quedaron 300 por mayoría relativa y 100 de representación proporcional.

Pasadas las elecciones de 1985 y frente a las protestas de la oposición, el presidente Miguel de la Madrid, decidió abrir el debate sobre la normatividad de la legislación electoral. La Cámara de diputados quedó integrada por 300 de mayoría relativa y 200 plurinominales.

Y en 1993 se modifica la integración de la Cámara de senadores y queda con tres senadores de mayoría relativa y uno por primera minoría. Y sigue la mata dando, en 1996 son dos por mayoría relativa, uno por primera minoría y uno por representación proporcional, en total 128 senadores.

El resultado de tan abultada cantidad de representantes del pueblo hace que los partidos busquen como candidatos a personas del medio artístico, de los deportes, etc., que obtendrán votos por su fama; pero no son políticos.

Y los nostálgicos dicen: cantidad, no es calidad.

 

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