Lunes, 22 Marzo 2021 00:00

Venta de medicamentos en tianguis

Escrito por: Salvador Rangel

Es común encontrar en los cajones de nuestra casa medicamentos que no terminamos de consumir, debido a que nos sentimos mejor y los guardamos y en no pocas ocasiones recurrimos a esos “sobrantes” cuando tenemos un malestar similar.

Otra práctica es aconsejar a un pariente o conocido una medicina que nos alivió; nos autorrecetamos con una facilidad increíble.

Muchas medicinas tienen la leyenda “su venta requiere recete médica”, pero se adquieren en cualquier farmacia sin ningún problema, o bien el dependiente nos sugiere una y hasta nos dice la cantidad que debemos ingerir.

Y no debemos olvidar los llamados productos milagro que curan toda clase de enfermedades que tienen gran difusión en programas de televisión.

Y frente a este panorama existe un negocio paralelo a los laboratorios y farmacias, el  mercado negro, donde se comercializan medicamentos falsificados que en algunos casos tienen el componente químico en menor cantidad a la necesaria u otros ingredientes que pueden ser mortales o provocar complicaciones para quien los ingiera, el empaque es reproducido para generar confianza en el comprador, los hay robados, también hay muestras médicas, las medicinas caducas las venden en forma individual, así el cliente no tiene forma de saber que ya caducaron.

Hoy en día prácticamente no existe actividad en la que el crimen organizado no tenga presencia. Una de ellas es la falsificación y tráfico de medicamentos, es un negocio redituable en cualquier parte del país, en la zona fronteriza con Estados Unidos ha cobrado auge, tomando en cuenta que se pueden adquirir fármacos sin receta y a menor precio.

Así el negocio ha traspasado fronteras, en lugares donde radican inmigrantes ahí venden toda clase de medicinas, es un mercado cautivo, personas que por su ilegalidad no pueden acudir a los servicios médicos, pero no nada más ellos son clientes, también los adictos quienes adquieren lo que en las farmacias les exigen recetas y personas que buscan bajar de peso;  es un gran mercado al margen de la ley.

Estos medicamentos son trasportados y conservados sin el mínimo cuidado sanitario, lo que eleva el riesgo para quienes los consumen.

En la Ciudad de México frente a los operativos policiacos implementados en los tianguis como El Salado en Iztapalapa, el de Las Torres en la colonia Vicente Guerrero, el de Tepito, y uno de los más conocidos el de San Felipe de Jesús en la alcaldía de Gustavo A. Madero, los comerciantes han cambiado su forma de operar, entregan tarjetas con un número telefónico o una dirección electrónica para solicitar la medicina, informan del precio por caja o a granel, la entrega la hacen jóvenes que se desplazan en bicicleta o en motoneta y llegan al lugar preestablecido por el cliente.

Los comerciantes no dejan de exhibir su mercancía -en poca cantidad- para no perder clientes, además tienen “halcones” quienes les avisan con tiempo de la llegada de la policía.

La venta de medicamentos de dudosa procedencia y nula eficacia, no nada más es en las grandes ciudades, se ve en todos los tianguis de la república, en algunos de forma organizada y en otros en menor escala.

También existe la venta hormiga, no falta un conocido que puede conseguir cualquier medicamento, sobre todo, los controlados, con discreción y a buen precio.

Y los nostálgicos ven en quienes buscan la salud a precio económico, que lo único pueden encontrar es la muerte.

 

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