Lunes, 10 Mayo 2021 01:19

Dentro de un mes

Escrito por: Salvador Rangel

En la vida no hay plazo que no se cumpla, ni deuda que no se salde, y dentro de un mes ya sabremos el resultado de las elecciones, habrá reclamos ante el Instituto Nacional Electoral a nivel federal y en los institutos electorales de los estados.

Las quejas de los perdedores -naturalmente- serán que hubo acarreo, que cerraron la casilla con personas a la espera de emitir su voto, que hubo coacción del voto, estas y otras irregularidades serán presentadas. Por su parte los ganadores dirán que los ciudadanos se expresaron libremente en las urnas y hay que respetar su decisión, “¡ha triunfado la democracia!”.

Habrá candidatos que acepten su derrota sin cuestionar nada y otros se sentirán robados. “¡han pisoteado la voluntad del pueblo!”.

Los partidos y las coaliciones harán cuentas alegres de sus éxitos y minimizarán sus fracasos.

Los que tienen seguro un puesto son los lideres de los partidos, que sin llenarse de polvo los zapatos, no hicieron campaña, pero están en primer lugar de las listas de diputados plurinominales, estatal o federal. No hay duda, hay nivel: en los partidos todos los militantes son iguales, pero hay unos más iguales que otros.

Sin duda se escucharán declaraciones fuertes, que hubo mano negra, fraudes que se suponía estaban desterrados. Marchas, plantones; la segunda parte de las elecciones, interpondrán argumentos para revisar las actas, algunos prosperarán y en otros nada más quedará el recurso del pataleo.

Qué tiempos aquellos en que antes de iniciar el conteo de votos, los candidatos hablaban de un triunfo claro, rotundo e inobjetable, donde el número de sufragios superaba al de las boletas entregadas. Y no pasaba nada, no se impugnaban resultados, se acataban los triunfos y se festejaba el “carro completo”, dominio total de la Cámara de Diputados y a preparar el atuendo para iniciar como legislador el 1 de septiembre,

En los estados, el panorama no era distinto, arrasaban diputaciones locales, presidencias municipales y naturalmente gobernador.

Los periódicos nacionales y locales publicaban al día siguiente de las elecciones las fotografías del presidente de la Republica que se formaba como un ciudadano más para emitir su voto en la escuela primaria El Pípila en la calle Electrificación No.2, colonia Daniel Garza, que le correspondía por ser inquilino de Los Pinos. Los presidentes eran acompañados por sus familiares. En los estados ocurría lo mismo, fotografías en primera plana del gobernador al emitir su voto.

Una vez cumplido su deber como ciudadano, el presidente era cuestionado por reporteros y lo único que decía: me informan que en todo el país hay calma, son unas elecciones tranquilas.

Ahora la pandemia provocada por la COVID-19 ha cambiado todo, campañas electorales sin mítines masivos, no hay acarreados, pero se conservan algunas costumbres, un poco arcaicas, como los grupos de jóvenes en los principales cruceros de la ciudad, agitando banderas de un partido, reparten volantes que algunos automovilistas rechazan, otros los aceptan, en algunos casos hay música. También como misioneros, pero políticos, caravanas de personas recorren las casas para entregar volantes con el logo del partido y la fotografía del candidato. Tal vez sea el único contacto que tenga el ciudadano con el político, porque de ganar, no irá a recorrer su distrito.

Los candidatos aceptan invitaciones para debates y para entrevistas, todo sea por el voto. Una vez en el cargo, las entrevistas son seleccionadas, nada de cuestionamientos, nada más preguntas a modo, en una palabra aplican restricciones.

Y los nostálgicos recuerdan cuando había diferencias de opinión con un compañero: a la salida nos vemos. Ahora será, a la salida de las urnas nos vemos.

 

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