Lunes, 27 Abril 2020 00:00

El virus que nos descobijó Featured

Escrito por: Salvador Rangel

Cuando sucede una desgracia en una familia o en un país, salen a relucir lo que nunca se previó. En el fallecimiento de una persona después del duelo hay que arreglar documentos, aunque el finado no poseyera algo, se dan cuenta que su nombre o fecha de nacimiento no coincide con el registro en el IMSS, que si tenía propiedades no hizo testamento, del dinero que tenía en el banco nadie sabe de sus cuentas y menos de los beneficiarios, aparecen cobros de préstamos que ignoraban y menos de donde fue a parar ese dinero.

Lo mismo sucede en un país, cuando hay una catástrofe falta todo, hay que improvisar, el presidente en turno visita los lugares siniestrados y da órdenes sobre la marcha, un séquito de burócratas de alto nivel lo acompañan y reciben instrucciones, también está el gobernador del estado, fotógrafos y reporteros los siguen.

Que si la construcción de viviendas no debió hacerse ahí, que no terminaron un dren pluvial, que faltó… y sigue la lista de lo que no se hizo.

El presidente da órdenes, y declara: Mañana empiezan las obras de reconstrucción… se castigará a los responsables que autorizaron la construcción de casas, sancionarán a los contratistas que no cumplieron con la calidad del material… pasa el tiempo y años después otra catástrofe, otro presidente, otro gobernador y las mismas promesas de investigación y castigo a los culpables.

Y hoy que sufrimos cuarentena por un virus mortal, salen a flote las deficiencias de la infraestructura del sector salud, de leyes, de …todo.

Se han encontrado hospitales abandonados o a medio construir, no equipados, pero en su día fueron inaugurados con bombo y platillo, ahí están las fotos del equipo de la más moderna tecnología… pero ya no está, no lo pagaron y se lo llevó el proveedor, lo prestaron para la foto, nadie sabe.

Y día a día se incrementa el número de infectados y de fallecidos, que si faltan médicos, que no hay suficiente personal de enfermería, faltan insumos y se descubren deficiencias que dicen se arrastran desde hace años.

Los países con la pandemia solicitan material de protección, hay desabasto y es urgente la necesidad de proteger al personal médico que sufre angustia por la falta del equipo necesario, que realiza jornadas extenuantes físicas y mentales.

Y en la calle son hostigados como si fueran los culpables de la pandemia, deben salir a escondidas como si fueran delincuentes. Y se debe legislar al respecto para sancionar a quien agrede física o verbalmente a un elemento del sector salud que cumple con su deber quien arriesga su vida y la de su familia en  el desempeño de su labor.

Si bien es cierto que ningún país estaba preparado para enfrentar un flagelo de esta magnitud, en nuestro país han salido a la luz pública las deficiencias en el sector salud.

Y el problema se ha politizado, hay filias y fobias que han polarizado al país, las falsas noticias han inundado el ciberespacio y no faltan personas que dudan de la existencia del mal.

Las autoridades sanitarias han pedido a la gente que se mantenga en casa, que no salga, salvo por lo más necesario; desafortunadamente no todos hacen caso y no nada más exponen su vida, sino las de otras personas.

Y los nostálgicos que han acatado la cuarentena, tienen un temor que les dé agorafobia.

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