Lunes, 24 Mayo 2021 00:00

¡Fuerza! Palestina

Escrito por: José Luis Álvarez Hidalgo

“Mi patria es la furia del extraño sobre la tristeza/y un niño que quiere una fiesta y un beso (…)”

-Mahmoud Darwish

 

Es inconcebible que en el tratamiento informativo que escuchamos, vemos y leemos en los medios de comunicación, se siga oyendo de manera insensata que el atroz bombardeo del ejército israelí en contra de la población civil inerme, indefensa de la ciudad de Jerusalén, es parte de una guerra, de un enfrentamiento armado entre los asesinos de Israel y los milicianos de Hamas, como si de verdad se tratase de un conflicto entre iguales, entre dos ejércitos que poseen el mismo poderío militar y que, incluso, se ponga el acento en los más 1,500 misiles disparados por la guerrilla de Hamas dirigidos hacia Tel Aviv, la mayoría de éstos interceptados y que no han provocado daños muy graves, en comparación con la masacre en tierra palestina.

 ¿De verdad creen que esto es el balance informativo? ¿Creen que hacer este tratamiento noticioso les concede mayor objetividad y verosimilitud? ¿Les parece que hay justicia informativa cuando muestran los dos supuestos lados de la moneda? Me da mucha rabia saber que hay quien se cree la mentira que manejan los medios de que se trata, simple y llanamente, de un nuevo episodio del viejo conflicto palestino-israelí, que es una confrontación entre dos fuerzas armadas y que cada una tiene culpa y responsabilidad que asumir.

Incluso en medios del tamaño de La Jornada, no pueden evitar mostrar ese desequilibrio informativo al señalar, en su editorial del 17 de mayo, que: “Cierto es que para los habitantes de centros urbanos israelís como Ascalón y Tel Aviv la escalada bélica se ha traducido en muerte, zozobra y destrucción material (…)”, y aunque luego traten de matizar la afirmación anterior, el daño ya está hecho, quien lee esta aseveración se queda con la idea que los palestinos, a través de Hamas también están causando estragos en Israel y no hay punto de comparación alguno.

No se puede informar de esta manera, en aras de una supuesta “objetividad”, ya lo ha expresado un gran referente del periodismo internacional, Rizsard Kapucinsky, quien sostiene que, en la tarea periodística, se debe asumir una causa, la causa de los oprimidos, de los débiles, de los que no tienen voz. Y, el sólo hecho de hacer este tipo de menciones, al indicar que los palestinos también están atacando a Israel, ya crea suspicacia en las audiencias quienes interpretan que se trata de una confrontación entre pares. Falso de toda falsedad.

Incluso, en un artículo escrito por Cuauhtémoc Cárdenas (La Jornada, 18/05/21, p. 13), desde el título ya torció la puerca el rabo: “En relación al conflicto palestino-israelí”. Insisto, no se trata de un conflicto, es una agresión genocida del ejército israelí, que data desde finales de la segunda guerra mundial, apoyada desde el principio por el imperio estadounidense; es una invasión y un despojo por parte de Israel a territorios que siempre han pertenecido al pueblo palestino. Esta es la información que debe ir por delante para contextualizar y dimensionar lo que está pasando ahora.

En el texto ya citado del Ing. Cárdenas, se llega al extremo de cometer un error garrafal de sintaxis, pues cuando se refiere a la respuesta de los palestinos a los ataques de Israel, el párrafo queda de este modo: “(…) han recibido como respuesta el lanzamiento de Hamas de más de 3 mil cohetes, con graves efectos destructivos en la ciudad de Jerusalén y más de dos centenares de víctimas letales -niños, mujeres y hombres- de la sociedad civil.” ¡El equívoco es impresionante y sólo basta leerlo para quedarse con la falsa imagen de que los villanos son los palestinos, lo cual es inconcebible!

Y eso no es todo, navegando por internet, me topo con un periódico digital de nombre La República, de origen colombiano, el cual sin más, cada que se refería en sus notas a los milicianos de Hamas y de la Yihad Islámica, los mencionaba como “terroristas”, lo que agrava la percepción del lector acerca de los hechos y le crea una falsa conciencia en torno a una legítima defensa de los agraviados por el brutal asesinato en masa de su pueblo palestino, inerme e indefenso, por parte de los genocidas de Israel.

Así es como se debe informar, no me vengan con cuentos acerca de la pulcritud periodística, de la objetividad (yo le llamaría ojetividad), del balance informativo y los dos lados de la moneda, pues no hay dos lados, sólo uno, y ese es el de las víctimas inocentes, masacradas, asesinadas, despojadas y violentadas al máximo. Esa es la información valiosa, ética y responsable. Lo demás es tratar de justificar lo injustificable y ese no es un periodismo justo, es mercadotecnia perversa. ¡Fuerza! Palestina.

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