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15 de Septiembre, un ingreso y no un festejo

A contraesquina de la plaza hay dos puestos abarrotados de artículos tricolores. Se acerca el 15 de Septiembre y es tradición adquirir productos que reflejen la identidad y el orgullo mexicano durante las fiestas patrias.

Un joven de 21 años atiende uno de los puestos y cuando nadie se acerca a querer comprarle, sube el volumen de la pequeña radio que tiene a su lado. César es originario del estado de Guerrero, pero desde hace tres años viene a Querétaro en estás épocas, pues un amigo suyo lo invitó a trabajar.

«Yo soy el chalán», exclama César mientras ríe. Explica que su patrón se dedica a la venta de artículos patrios en septiembre y tiene dos grandes puestos ubicados en distintos puntos de la ciudad: «Lo que más hemos vendido este año son trajes, adornos para la pared, banderas, moños para el cabello y bigotes; de hecho mi patrón se fue a Celaya para surtir bigotes porque ya se nos acabaron», comentó.

Su jornada laboral inicia a las 7 de la mañana, pues debe llegar a colocar el puesto y acomodar la mercancía; termina aproximadamente a las 8 de la noche, cuando el dueño llega en su camioneta a levantar todo. Los productos que no se logran vender, se guardan para el siguiente año.

César debe llegar a Querétaro el 19 de agosto para comenzar a trabajar al día siguiente. Conforme pasan los días y se acerca la fecha del Grito de Dolores, aumentan las ventas y la carga de trabajo: «Hay gente muy grosería a la que no le importa desacomodar todo y no se ponen a pensar que llevamos todo el día aquí.»

Los precios que manejan son variados: desde 5 hasta 350 pesos. Se puede encontrar todo tipo de artículos: silbatos, banderas, trompetas e instrumentos musicales para niños, sombreros, trenzas, disfraces, muñecos, pintura para la cara, bisutería, barnices, rebozos, entre otros. Cada vez que se acerca un cliente a comprar, César debe anotar la venta en un cuaderno para no perder el control del inventario.

«Toda la mercancía de plástico la compran en Toluca, lo demás en el centro de la Ciudad de México o en Tepito. Algunas cosas las hacen ellos, lo más sencillo de manualidades. El patrón va por la mercancía que haga falta, para eso nos tiene a nosotros. Hay que tener cuidado con la mercancía que no está hecha en México porque pueden retirar el permiso», relató.

Por las noches duermen en la casa del dueño, ubicada en la colonia San Sebastián; él les proporciona las comidas y el transporte a donde colocan los puestos. Para César, la Independencia de México significa la oportunidad de generar un ingreso para su familia y no una festividad como para la mayoría de los mexicanos.

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