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1996: El año en que el apóstol Santiago regresó a Querétaro

Por: David A. Jiménez / Emiliano Planas

Cuatro meses antes de que la ciudad de Querétaro cumpliera 465 años, el 25 de marzo de 1996, el Ayuntamiento capitalino aprobó recuperar de manera oficial el nombre de “Santiago de Querétaro”, acto que representó un triunfo de la nostalgia y la primacía de lo religioso, según reportó El Nuevo Amanecer de Querétaro en su edición del 1 de abril de 1996.

La leyenda dicta que el 25 de julio de 1531 conquistadores y chichimecos de la zona, combatieron en la loma de Sangremal, donde actualmente se encuentran los barrios de La Cruz y San Francisquito, en una lucha sin ninguna arma, más que sus propias manos. Dicho enfrentamiento concluyó cuando apareció en el cielo el apóstol Santiago, lo que dio fin al combate y otorgó la victoria al ejército conquistador.

La moción del Ayuntamiento, cuyo presidente municipal en ese momento era Jesús Rodríguez Hernández, fue aprobada por unanimidad de las fuerzas políticas presentes: el Revolucionario Institucional (PRI), Acción Nacional (PAN), de la Revolución Democrática (PRD) e incluso el Partido del Trabajo (PT), so pretexto de un rescate de la memoria histórica, como se expresó en el cuerpo colegiado.

“Recuperar la denominación original de la ciudad es mantener la esencia de nuestra historia; es mantener vivos los elementos que le han dado identidad, y que son su baluarte a lo largo de los siglos. Es un acto de reconocimiento hacia aquellos que fundaron la ciudad, hacia nuestros antepasados indígenas del siglo XVI, a los que le dieron el nombre que se arraigó al correr de las centurias”, se justificó en aquel momento por parte del Ayuntamiento de Querétaro.

Otro argumento utilizado fue una “diferenciación” de la ciudad con el estado, pues quedaría bien establecido que la ciudad capital (no el municipio), sería Santiago de Querétaro, mientras que la entidad sería nombrada Querétaro de Arteaga, nombre que se perdió con la Constitución local de 2008.

El nombre oficial de “Santiago de Querétaro” es vigente, lo cual se aprecia en documentos como La Sombra de Arteaga y la gaceta municipal de la capital, en la cual se datan sus reformas, acuerdos o similares con el nombre del santo. Incluso el artículo 10 de la Constitución del estado señala de manera textual: “La ciudad de Santiago de Querétaro, será la capital del Estado y el Municipio de Querétaro la residencia oficial de los Poderes del Estado”.

De Tlachco a Querétaro

El mito de Santiago está ligado a la fundación de 1521, sin embargo, historiadores como Manuel Septién recuerdan que desde antes de la llegada de los españoles, esta región estaba habitada e incluso bajo el control del imperio mexica: “Los aztecas llamaron Tlachco a ese pueblo, cuyo significado en lengua mexicana es «lugar donde se juega a la pelota»; los otomíes le llamaban “Andamaxey» o «Ndamxey» que significa lo mismo”, se lee en las páginas de Historia de Querétaro.

Después de la llegada de los conquistadores españoles, se le llamó “Cretaro» o “Querendaro», que degeneró en Querétaro, cuya significación etimológica es «pueblo o lugar de peñas», y también “juego de pelota», según algunos el propio Septién y Septién.  

No obstante, en 1531, ante las noticias sobre la gran fertilidad que se veía en las tierras del Valle de Querétaro, el cacique don Fernando de Tapia y Juan Sánchez de Alanís, decidieron fundar un nuevo pueblo en el recién descubierto valle.

Al día siguiente 26 de julio de 1531, Fernando de Tapia mandó a hacer una enramada, para ponerla en el lugar donde fue la batalla. Ahí mismo en el altar colocó una enorme cruz de madera, sin embargo, a los chichimecas no les gustó, por lo que decidieron deshacerse de ella, no fue hasta que les llevaron una gran cruz de cantera, en forma ochavada, la cual sigue en el convento de la Santa Cruz.

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