23 años del taller de teatro en la FCPyS, una mirada a su importancia

El taller de teatro de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales cumple 23 años de haber sido instaurado de manera oficial. Durante este tiempo, quien se ha encargado de llevar el taller ha sido José Luis Álvarez Hidalgo, mejor conocido como “Tocho”, docente jubilado, así como un actor reconocido en diferentes agrupaciones teatrales a lo largo de su vida. “Tocho” nos habla en una entrevista cuales fueron las circunstancias en la que se crea el taller de teatro.
Al final de cada semestre, el taller presenta al menos dos obras de teatro, en los últimos años “Tocho” ha permitido al alumnado dirigir y escribir sus propias obras como parte del taller. El próximo miércoles 5 de diciembre se presenta la obra “Réquiem por la vida de todos los días” un recopilatorio de monólogos por parte de los alumnos, dirigidos por “Tocho”, así como el siguiente miércoles 12 de diciembre se estrena “Rom(A)mor”, estricta y dirigida por el alumno J.M Hernández.
¿Por qué vio necesario que existiera el arte de la dramaturgia en esta facultad?
En primer lugar, porque el arte es universal, o también tendría que aspirar a ello y que puede generarse en cualquier espacio de nuestra vida cotidiana, en cualquier institución, en cualquier carrera, en cualquier disciplina, se puede generar el arte.
Y ahora ya abocándonos a lo que es nuestra Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, pues creo que la responsabilidad social que tenemos como estudiosos de las humanidades, de las ciencias sociales, de la política, de las relaciones internacionales, de todo lo que abarca nuestra facultad, pues es mayor. Y es mayor porque el compromiso social que asumimos no es estrictamente desde nuestras respectivas profesiones y el ejercicio profesional que luego realizamos, sino también tratar de, de penetrar, de observar el tejido social del mundo en el que vivimos, escudriñándolo a través del arte.
Y qué mejor que la disciplina del teatro para justamente escarbar en las profundidades de nuestra sociedad y del propio ser humano que la habita, porque es ahí donde está el meollo del asunto.
¿Qué hacemos nosotros como seres humanos, como sujetos sociales en el mundo que estamos tratando de transformar en un mundo mejor, en un mundo nuevo, o estamos fallando en esa noble misión y estamos, por el contrario, destruyéndolo más? Entonces el teatro se mete en esos entresijos y decide observar así con una luz clarificadora todos esos rincones oscuros de nuestra sociedad para iluminarlos aunque sea brevemente, pero que ese resplandor quede en el espectador y se lo lleve, se lo lleve a su casa, a su trabajo, a su vida de todos los días, reflexionando sobre el mundo en que vivimos y en qué lo hemos convertido y la posibilidad de transformarlo, porque en mi propia compañía teatral, ya en la compañía profesional, tenemos un lema que dice Teatro para soñar un mundo nuevo y transformarlo.
¿Cuál ha sido el impacto en los estudiantes de esta facultad?
Sí bueno, en primer lugar, estudiantes que estuvieron conmigo incluso desde la primera generación, desde 2002, que algunos y algunas siguen en el teatro, se dedicaron no del todo profesionalmente, pero no dejaron de hacer teatro, es decir, tienen otra actividad profesional y a su vez siguen haciendo teatro como son, te puedo decir algo así como 10, 15 personas que han emanado de este taller y que siguen haciendo teatro allá afuera.
Y lo otro, gente también que se dedica a su profesión, que se dedica ya sea a la comunicación, a la docencia, a la política, porque bueno, pues aquí entran de todas las carreras como bien sabes y en su ejercicio profesional siempre que me ven me agradecen y me dicen oiga profe Tocho, gracias por el taller, nos ha servido mucho y nos da herramientas, habilidades comunicativas para optimizar nuestra profesión y un mayor desenvolvimiento en el plano de la expresión corporal, vocal, la presencia escénica, etc.
Entonces, en ese sentido creo que el teatro es enteramente formativo, no solo realizas una disciplina artística que es muy exigente, que es muy estricta y eso también es formativo y no solo conoces autores, dramaturgos, vamos, lo que es todo el lenguaje de la expresión teatral, actoral, corporal, sino todos los elementos que lo conforman, escenografía, utilería, música, mobiliario, iluminación, etcétera.
Y eso también te da otra perspectiva del mundo porque la haces de todo, de arquitecto para diseñar una escenografía, de trabajar con la luz, entrarle a la musicalidad para una puesta en escena.
Entonces eso nos da herramientas para enfrentar el mundo y salir con mayor decisión y decir pues no me dediqué al teatro, pero tengo elementos que surgieron del taller de teatro para formarme aún más y mejor en la profesión a la que me dedico, la carrera que estudié, lo que sea y eso, y aún más para un enriquecimiento personal, integral en todos sentidos.
No sólo sabes trabajar con tu, con tu cuerpo, no sólo sabes dominar ya tu expresión corporal, tu propia emocionalidad, sino también el trabajo con el tren de pensamiento, con la asociación de ideas, con el crear mundos metafóricos, con el trabajo de la poesía escénica, etcétera. Y eso te hace un ser humano diferente, nuevo, que tiene otras herramientas para crecer como ser humano.
¿Qué le depara al taller en el futuro?
En primera que el taller siga existiendo con o sin mí. Sí, porque uno también puede llegar el momento de que uno se retire o la propia edad ya no me lo permita, ya no soy tan joven, suelo, no sé si me quedo 10 años más, yo ya tendría 70 y vamos a ver, hay gente que dirige toda su vida hasta el último día y muere en escena. La imagen poética que luego tenemos del actor morir en el escenario.
Pero haciendo un lado lo romántico del asunto, pues que alguien me supla y si es alguno de ustedes, yo estaría encantado de que el taller tenga continuidad en manos de ustedes que lo vivieron como estudiantes y que pudiesen darle continuidad integrándose a la plantilla de maestros de la facultad y se puedan quedar con el taller. Si no, pues vendrá alguien más que ojalá tenga la visión y la capacidad de seguir estimulando en ustedes la creatividad que nazca del propio tallerista, porque hay directores que traen una visión impositiva y es lo que ellos dicen y yo decido iba a ser esta la obra y tú te callas porque yo aquí mando y eso es vacunar contra el teatro. Y lo que queremos, al contrario, es que ustedes se enamoren de esta disciplina y le quieran dar continuidad en sus vidas, enriquecimiento personal como un proyecto de vida o con la continuidad de un taller como este. Entonces pues sabemos que en algún momento yo tendría que retirarme, pero ojalá el taller continuase, quedase en buenas manos y que como solemos decir al final de una función, larga vida al teatro.



