DestacadasInformación

28S: Exclaman “Fuimos todas” para contrarrestar criminalización de la protesta

La cita era en punto de las 4. Desde los camiones descendían a un par de chicas con pañuelos verdes atados a sus mochilas y cubrebocas que hacían juego. Justo a la entrada de la Alameda, se empezaban a congregar diversas mujeres que estaban por iniciar una marcha cuyo fin era luchar por el acceso al aborto legal, seguro y gratuito.

El ambiente era incierto y la maqueta de la ciudad que se encontraba al lado del cúmulo de mujeres les recordaba el porqué; tan sólo unos meses antes el Gobierno del Estado había criminalizado la protesta del 8 de marzo y presentado cargos en contra de varias de las asistentes por haberse manifestado a través de pintas y destrozos en diversos puntos de la ciudad. Las asistentes lo sabían: a Querétaro la protesta impulsada por la digna rabia nunca le ha sentado bien.

Conforme la explanada comenzó a llenarse, muchas de las manifestantes se cubrían el rostro y cualquier seña que pudiera identificarlas. Otras cuantas vendían pañuelos morados y verdes, cubrebocas, cartulinas o stickers relacionados con el movimiento feminista. Algunas reporteras y fotógrafas se colaban entre la multitud y solicitaban entrevistas. Cruzando la calle, reporteros y fotógrafos observaban expectantes.

Después de unos minutos, mientras la música y la bulla iban en aumento, se escucharon algunas instrucciones que invitaban a luchar por el acceso al aborto y la libertad de ser dueñas de nuestros cuerpos. Algunas mujeres encapuchadas y vestidas completamente de negro rondaban en los alrededores; vigilaban cual gacelas.

No eran las únicas. A unos metros había unas cuantas policías montadas en su bici, listas para cuando la marcha iniciara su cauce. Algunos automóviles se detenían sobre Zaragoza con consignas escritas en los vidrios y cartulinas que se asomaban por las ventanas. También hubo bicicletas y carriolas. En dos pies o en dos ruedas, las mujeres estaban listas para exigir ser libres para tomar decisiones respecto a su cuerpo.

Los disturbios no se hicieron esperar ya que a unos minutos de que la marcha saliera rumbo a El Tanque un hombre en estado de ebriedad decidió caminar entre las asistentes y mascullar algunas palabras, en cuestión de segundos las encapuchadas asistieron a decirle que no podía estar ahí ya que se trataba de una concentración separatista, aunque por unos momentos la situación fue tensa por la negativa del sujeto a moverse del espacio, pronto todo volvió a su camino cuando finalmente se alejó murmurando amenazas.

Mientras el contingente se organizaba, las primeras pintas feministas tuvieron lugar sólo que ahora -a diferencia del 8M- se hacían lejos del foco, mientras otras compañeras las cubrían con cartulinas. Alrededor de las 5, la marea verde arrancó.

Manifestación pacífica

Casi al mismo tiempo, en Plaza Fundadores otro grupo proponía otras maneras de manifestarse. Tras la persecución penal por los hechos del 8 de marzo, diversas colectivas feministas optaron por el autocuidado y la manifestación pacífica.

Un par de decenas de mujeres se congregaron frente al templo de la Cruz acompañadas de cartulinas que manifestaban los mismos deseos que cada 28 de septiembre: un acceso legal, seguro y gratuito al aborto. No había encapuchadas ni policías, pero sí la misma demanda y los mismos pañuelos verdes que han caracterizado al movimiento de la interrupción legal del embarazo.

Sentadas en círculo, las asistentes comenzaron a gritar las consignas que han acompañado esta lucha en toda América Latina, “¡Aborto sí aborto no, eso lo decido yo!” “¡Mi cuerpo es mío, yo decido, tengo autonomía, yo soy mía…!”, “Educación sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir”.

Fuimos todas

De regreso en Zaragoza, las protestas iconoclastas no se hicieron esperar y vistieron – de nuevo – al tanque de agua y los muros por donde la marcha avanzaba. También hubo varios vidrios rotos y diversos encuentros con manifestantes religiosos que se pronuncian en contra del aborto. El más significativo ocurrió afuera de la iglesia de San Francisco en donde una valla de humanos protegía la iglesia de ser pintada por las feministas.

“¡Mujer, escucha, también esta es tu lucha!” gritaban las marchistas a algunas de las mujeres que protegían el edificio, mientras que otras colocaban símbolos en su ropa y cuerpo con pintura en aerosol. La marcha se detuvo un momento; el enfrentamiento entre católicos y feministas se desarrollaba mientras los primeros intentaban impedir que las manifestantes hicieran grafitis sobre las paredes del templo. No lo lograron.

Subiendo por el andador 5 de mayo la marcha se calentó: aceite y un cerillo incendiaron una parte de una puerta secundaria del palacio de gobierno. Las llamas se alzaron unos dos metros, pero pronto se redujeron a pequeñísimos fuegos. Eso sería sólo el comienzo.

Ya reunidas en Plaza de Armas se encontraba el objetivo principal de la protesta: El Palacio de Gobierno y un nuevo gobernador a punto de tomar el cargo. Unos minutos bastaron para que la fachada se llenara de coloridas frases, “Querétaro feminicida” “Aborto legal” “Fuimos todas”. Entre las manifestantes se protegían para no ser documentadas, todas sabían que así habían identificado a las compañeras a las que se denunció.

Un incendio más en la puerta principal del palacio de Gobierno y las ventanas rotas, algunas cortinas quemadas también. Un pronunciamiento firme sobre la legalización del aborto y un alto a la violencia machista del estado y del país. Un cielo nublado y viento.

Unas calles arriba y mientras la tarde caía aconteció un concierto de la banda feminista Pizarnikas. Sentadas en el suelo las mujeres escuchaban y tarareaban las canciones mientras se abrazaban unas con otras y algunas de las asistentes a la marcha llegaban para acompañar. Gente que iba pasando por ahí también se detenían al escuchar la música de protesta, “Es mi amiga, es mi hermana y compañera, veo en sus ojos valentía y su astucia porque ella es subversiva…” La lluvia comenzó y eso no fue impedimento para que la noche cerrará con un cover de ‘Canción sin miedo’ de ‘Vivir Quintana’. Todas las ahí presentes coreaban mientras se sostenían en hombros, muestra de su cariño y complicidad. Aunque muchas no habían asistido a la marcha, sabían que el manifestarse viene en diferentes formas y que bajo un contexto de un estado que criminaliza y persigue la protesta se están construyendo estrategias para demostrar que las mujeres siguen en pie de lucha.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba