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A 170 años del Manifiesto del Partido Comunista… y el capitalismo sigue

El marxismo en nuestros días se posicionaría en contra del gobierno de “izquierda” que México acaba de elegir en las urnas, ya que no puede ser considerado de izquierda, argumentó Francisco Javier Meyer Cosío.

1848: año en que se publica el Manifiesto del Partido Comunista, escrito por Friedrich Engels, y Karl Marx. En conmemoración a los 170 años de vida a uno de los textos que han marcado a la humanidad, la Facultad de Filosofía de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ) realizó una serie de foros, conferencias y mesas de diálogo en torno al fantasma que solía rondar Europa.

El pesebre del Manifiesto

El lugar donde nace el Manifiesto del Partido Comunista es la Liga de los Justos, la cual se rebautizó con el nombre de Liga Comunista y su lema sufrió el mismo destino; de ser “todos los hombres somos hermanos” pasó a “proletarios de todos los países, uníos”, frase emblemática que cierra la obra a la que hemos hecho mención. Dato curioso: no es de la autoría de Marx, ni de Engels, sino de Flora Tristán, una joven revolucionaria de Francia.

El Manifiesto nace por una imposición: “Marx era muy disperso” y la Liga de los Justos quería que el Manifiesto estuviese acabado, por lo que exigieron al filósofo alemán terminar su obra. La Liga de los Justos fue replanteada teóricamente por Marx y Engels, ya que esta estaba conformada por socialistas utópicos.

Por ello, hay otros pensadores para 1848: obreros de diversas partes de Europa se rebelaban en contra del sistema capitalista. Los padres del socialismo científico no eran los únicos pensadores revolucionarios; Proudhon y Bakunin en primera fila.

“Proudhon era alguien que podía jactarse de ser pobre y hablar de la pobreza” afirmó el historiador Francisco Javier Meyer Cosío, por otro lado Bakunin tuvo sus altercados con Marx, lo que originaría una confrontación anarquistas versus comunistas. Cabe señalar que existió el momento donde lo llamó “bola de carne”.

Otro de los no tan conocidos era Wilhelm Christian Weiting, quien acabó en prisión por decir que María había tenido a Cristo fuera del matrimonio y además lo calificó de comunista. Una parte relevante que señaló el catedrático es que el comunismo ya existía antes de Marx. El Manifiesto nace meses después de las revoluciones que hubo en Europa, “Marx estaba convencido de que esa era la época donde nos quitaríamos ese sistema absurdo”… fallaron las cuentas, por más de 170 años; la cuenta sigue.

En México era otro mundo, a tal grado que los padres del socialismo científico estaban a favor de que Estados Unidos conquistara nuestro país, ya que de esa forma lograríamos avanzar a la zona industrial. “Perezosos mexicanos” que no sabían qué hacer con el territorio que perdió en el tratado Guadalupe-Hidalgo.

Marxismo en el siglo XXI

El historiador señaló: “si hoy Marx nos viera y leyera la apreciación que tenemos del marxismo, nos diría ‘¿No entendieron que el ideal en el que yo creía no se debe identificar con un individuo, sino con un movimiento?’, los movimientos revolucionarios del siglo XX fueron encabezados o reconocidos por una persona o varias, en su mayoría eran clase medieros”.

El marxismo en nuestros días se posicionaría en contra del gobierno de “izquierda” que México acaba de elegir en las urnas, ya que no puede ser considerado de izquierda, pero “Proudhon sí, sí creería que es izquierda”. Pese a ello, argumentó Meyer Cosío, “tenemos un momento histórico, que costó y por eso hay que luchar por él”.

El catedrático Gonzalo Guajardo González señaló que no se puede pasar del siglo XIX del Manifiesto a nuestro siglo XXI, sin embargo el fantasma sigue siendo el mismo, pero no es el comunismo, el fantasma es la gente, “los incomodados, los comunistas”.

Cabe destacar que la violencia definida en el Manifiesto es posible evadirla, defendieron los exponentes. Los comunistas “declaran abiertamente que sus objetivos sólo pueden alcanzarse derrocando por la violencia a todo el orden social existente”, sin embargo, “ahora existen condiciones estructurales que ayuden a evadir la violencia en una revolución”, indicó, Aunque ambos exponentes señalaron que la burguesía se defenderá. “es posible que no tengamos opción”.

La revolución se utiliza mayormente en las ciencias exactas, no en las humanidades, argumentó el conferencista, “revolución no tiene origen en sociales, sino en física y astronomía para referirse a los movimientos”.

Vigencia del manifiesto en nuestros días, la explotación continúa, buscamos un cambio que seguimos esperando. Las nubes que profetizaban la lluvia apagaron la luz “¿qué hacemos?”, “no sé, pregúntale al proletariado”. La tormenta es inminente, hay que movernos.

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