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Activos pero no rebeldes: evangélicos incidirán en las elecciones

Con las recientes coaliciones de partidos de derecha con partidos de izquierda, el académico Javier Méndez opinó que la geografía política se ha descompuesto porque los partidos políticos no piensan en términos de una ideología sino en términos de solo lograr el poder.

La coalición entre Morena y el Partido Encuentro Social (PES) ha sido de los actos políticos más polémicos de este proceso electoral ya que el primer partido ha sido definido como un partido progresista y de izquierda; en contraparte, el segundo se ha identificado como un partido conservador, de derecha y con seguidores evangélicos.

A inicios de este año, se contabilizaron 308 mil 997 militantes de Encuentro Social; este partido fue fundado como una asociación civil por Hugo Eric Flores Cervantes en 2003. El PES se conoce también como el “partido de la familia” debido a sus posturas políticas en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, revistas pornográficas, la legalización de la marihuana con fines recreativos y la interrupción del embarazo.

El maestro en Educación y licenciado en Sociología por la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), Francisco Javier Méndez, aseveró que los evangélicos son profundamente conservadores y por esto no son proclives a la rebelión: “un evangélico revolucionario es una cosa rara porque la lectura que se hace del evangelio es una lectura donde se señala que el cristiano debe de ser obediente a las autoridades, esta visión conservadora hace que el evangélico no sea una persona proclive a la rebelión”.

Sin embargo, el presidente de Encuentro Social ha manifestado que puede observar en Andrés Manuel López Obrador al único político con posibilidades de llevar a cabo un cambio de régimen político porque desea que su partido se encuentre en ‘el lado correcto de la historia’.

Encuentro Social no deja de lado a los electores que no son evangélicos, pero la mayor parte de sus recursos están enfocados en el convencimiento de la comunidad evangélica para que apoye a sus candidatos.

Los evangélicos, más activos que los católicos

Francisco Javier Méndez sostuvo la importancia del peso evangélico en el proceso electoral: “desde los noventa, el proceso de erosión de la Iglesia católica se ha incrementado y un número importante de católicos se han ido cambiando de bando”. El especialista señaló que las iglesias evangélicas no están presentes en un solo cuerpo: “existe gran diversidad, por eso es difícil poder caracterizarlos porque no sólo están separados, también están divididos”.

“Como analista puedo leer que la principal razón por la que Morena haya permitido la entrada al Encuentro Social es porque saben que de esta manera tienen alta posibilidad de captar un muy buen número de votos de evangélicos”, consideró el académico de la Universidad.

El analista declaró que los evangélicos son muy importantes no por la cantidad de personas pertenecientes a la comunidad, sino por todas las obras que realizan: “son muy activos a diferencia de los católicos; siempre están buscando cualquier medio para hacer proselitismo a su movimiento religioso a través de acciones de asistencialismo social con intención proselitista de fondo”.

Méndez Pérez argumentó que esto es una consecuencia natural de la interpretación del evangelio y puntualizó que estos actos no son asuntos clientelares: “hay denominaciones que no exigen a los ciudadanos, no he conocido ningún caso donde se quite el apoyo si la persona no acepta acudir a la Iglesia”.

Javier Méndez expresó que si Morena gana, tendría que darle la oportunidad al PES de hacer todas las actividades de proselitismo que generalmente realizan: “donde gobierna el Partido Acción Nacional (PAN) se ponen muchas trabas para los eventos públicos de los evangélicos; el año pasado había una serie de eventos programados en el estado por ‘Los 500 años de la reforma protestante’ pero el PAN logró frenar todo”.

El especialista refirió que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) no se dedicaba a detener todo esto: “el PRI no frenaba pero ahora están permitiendo legislaciones que resultan aberrantes para los evangélicos y López Obrador ha sido muy cauteloso en no fijar postura ante temas sensibles para la comunidad evangélica”.

Más de 8.3 millones de mexicanos son parte de algún grupo evangélico o protestante según el último censo de población del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi); también el censo apuntó que el porcentaje de la población católica disminuyó del 88 por ciento en el 2000 a 82.9 por ciento en 2010.

Querétaro pertenece a los 14 estados de la República que tienen mayor población identificada como católica (95.3 por ciento) junto con estados como Guanajuato, Aguascalientes, Jalisco, Zacatecas y Michoacán; por esto mismo, en Querétaro la población evangélica es poco visible, pero en lugares como Chiapas, Oaxaca o Yucatán el número de evangélicos es superior, lo que vuelve a la zona centro del país en la más conservadora en cuanto a religión.

Política no es propia del evangelio

En el proceso electoral de 2015, el voto del PES representó un millón 320 mil votos (más del 3 por ciento de la votación total), situación que probablemente se repita durante las próximas elecciones.

El académico advirtió que los evangélicos no están pensando en un proyecto de nación: “la política no es propia del evangélico porque cualquier gobernante para ellos será una persona que no está acercada a Dios, el evangélico debe dedicarse a la promoción de su religión y a evangelizar; si un partido les permite hacer lo que hacen con sus obras de proselitismo y abren más puertas para el evangelio, se irán con el partido que ofrezca la alternativa y en este caso es Morena”.

Méndez Pérez también aseguró que este proceso electoral será importante debido a que el número de votos de Encuentro Social funcionará como indicador de la fuerza política de los evangélicos en México.

Con estas recientes coaliciones de partidos de derecha con partidos de izquierda, el académico opinó que la geografía política se ha descompuesto porque los partidos políticos no piensan en términos de una ideología sino en términos de solo lograr el poder: “la búsqueda por el poder pesa más que cualquier ideología y que cualquier proyecto de nación”, finalizó Javier Méndez.

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