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Acuerdo de paz en Colombia dejó fuera a otras guerrillas

Por: Manuel Alvarado Salazar

PARA DESTACAR: La influencia del expresidente Álvaro Uribe sobre los sectores conservadores colombianos y su posición privilegiada en los medios de comunicación, quienes le siguen llamando presidente, pudieron ser factores para que Colombia rechazara el acuerdo de paz con las FARC

Existe más de un grupo guerrillero en el país sudamericano, cuyo eje central son las tierras

Durante los últimos cinco años, el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, ha encabezado un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), aunque finalmente no pudo concretarse, después de que el 50.22 por ciento de los participantes votaron por el ‘no’.

Al respecto, Karol Viviana Luna Zurama, investigadora de la Universidad de Nariño, Colombia y maestra Estudios Latinoamericanos, destacó la importancia de la memoria histórica y social del conflicto que ha alcanzado infinidad de matices durante más de medio siglo de lucha armada.

“El conflicto armado colombiano tiene más de 52 años, se debe tener claro que el conflicto es bastante particular porque involucra a muchos actores armados, tanto legales como ilegales”, explicó Luna Zurama, quien visitó la Universidad Autónoma de Querétaro, donde presentó la conferencia “Acuerdos de Paz en Colombia: Las FARC y el gobierno nacional”.

Luna Zurama recalcó que el intento de una firma de paz solamente consideró a una de las guerrillas: “En Colombia tenemos a las FARC, el Ejército de Liberación Nacional (ELN), el Ejército Popular de Liberación (EPL) y aparte de ellos hay multitud de grupos paramilitares que cambian su nombre a bandas criminales”.

Aunado a los grupos ilegales, la investigadora resalta la corresponsabilidad de las fuerzas del Estado colombiano, en particular la policía y el Ejército: “Obviamente también han contribuido al conflicto armado que ha desangrado al país”, sentenció.

 

¿Fin de la estigmatización?

Los medios de comunicación en Colombia han jugado un papel fundamental en la construcción ideológica y la estigmatización de quiénes son “los malos”, con tendencia a criminalizar a los guerrilleros, señaló Karol Viviana Luna. “La historia de vida de cada uno de estos guerrilleros va a ser fundamental para comprender que nos espera de aquí en adelante”.

Al respecto, la académica se refirió a las cláusulas de los tratados recién firmados entre las autoridades y la guerrilla, en las que se aborda la reinserción social, los mecanismos de participación mediante los cuales adquirirán un nuevo carácter político, ahora como partido, las garantías a los movimientos sociales que se pudiesen formar en el futuro y el llamado fin de la estigmatización.

Sin embargo, las cláusulas propuestas han sido polémicas, ya que paralelamente se ha desatado una guerra mediática que ha puesto a las FARC en una posición difícil para poder reinsertarlos en la sociedad, de acuerdo con Luna Zurama. Por otra parte, las medidas propuestas en los tratados incluyen estímulos económicos, durante periodos determinados, para los guerrilleros que sean reinsertados en la sociedad, algo que incomoda a muchos colombianos debido al contexto económico del país.

Luna Zurama además consideró la influencia del expresidente Álvaro Uribe Vélez sobre los sectores conservadores colombianos y su posición privilegiada en los medios de comunicación, quienes le siguen llamando presidente Uribe. “Este personaje ha sido nefasto para la historia del país. Cree que es el mesías, que salvará al país y lo peor de todo, no es que él lo crea, sino que la gente lo cree”, señaló la investigadora.

Añadió que el lenguaje de Uribe Vélez, quien condena los tratados de paz, recuerda las épocas del siglo XIX, cuando exalta valores nacionalistas y mina el complicado y delicado proceso de paz. De hecho, para el expresidente implica traición a la patria, “porque permite que se asesine a los soldados y a los policías y le da impunidad”, según declaraciones hechas en el 2013.

La investigadora destacó que Uribe además ha inferido que el gobierno de Juan Manuel Santos se acerca al castro-chavismo, a pesar que este gobierno tiene una orientación empresarial, ideológicamente opuesta. Esta interpretación incongruente responde al protagonismo político de Uribe y su discurso.

Igualmente, resaltó la académica, Álvaro Uribe fracasó en sus repetidos intentos de negociaciones de paz con las FARC, principalmente porque sus propuestas no incluían un problema central en el conflicto: la posesión de la tierra.

El problema de la tierra

El origen del conflicto se remonta a los años treinta, cuando los campesinos se empezaron a ver desplazados debido a la acaparación de tierra por parte de grandes latifundistas. “El eje más importante del conflicto armado colombiano se llama tierras, es el punto por el cual se dieron las FARC, el ELN y el EPL”.

En este sentido, la memoria histórica ha sido fundamental para dar forma al acuerdo, pues el primer punto trata el problema de la tierra. Según la investigadora, este es el primer acuerdo sólido e integral que atiende las demandas agrarias que dieron origen al conflicto.

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