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Agreden policías de Corregidora a conductor

Acusado falsamente de ofender a un elemento de tránsito, Antonio Ordóñez González fue detenido, golpeado y llevado a los separos

Por: Francisco Pérez Barrón / Carlo Aguilar

Antonio Ordóñez González, joven de 22 años, denunció que dos policías municipales de Corregidora lo agredieron físicamente y, junto con otros cuatro elementos, lo intimidaron y llevaron hasta un juzgado ubicado en la calle Fray Sebastián Gallegos, donde estuvo en los “separos” por aproximadamente dos horas, hasta que su novia pagó mil 400 pesos de fianza por una supuesta “falta administrativa”.

La agresión física consistió en patadas y pisotones en los testículos mientras Antonio estaba esposado en una patrulla y era trasladado al juzgado.

Seis elementos de la Policía Municipal de Corregidora detuvieron a Ordoñez González cuando se detuvo a cargar gasolina en Avenida Candiles, en las inmediaciones de San José de los Olvera.

Antonio circulaba por Avenida Candiles en su vehículo, alrededor de las dos de la tarde; lo acompañaban su novia y varios amigos, quienes se detuvieron a cargar gasolina. Mientras recibían el servicio, llegó un policía en motocicleta, mismo al que –metros atrás– Antonio había rebasado.

El oficial se acercó para apuntar las placas y el número de identificación del automóvil de Antonio. Esta situación sorprendió a los jóvenes, en especial por la forma “retadora” con que éste los comenzaba a intimidar.

“¿Hay algún problema, oficial?”, cuestionó Antonio ante la actitud del elemento municipal. “Tú bien sabes cuál es el problema, sabes qué fue lo que me dijiste”, respondió. Ante tal situación, los tripulantes del vehículo, que estaba siendo revisado, se sorprendieron aún más, pues no sabían a qué se refería el elemento de seguridad.

Antonio movió su automóvil unos metros para dejar libre el espacio en la gasolinera. El policía municipal no se alejaba de ellos, así que se detuvieron y esperaron órdenes. Al cabo de unos minutos, llegaron dos unidades más de la Policía de Corregidora. Se sumaron otros elementos de seguridad; eran ya seis policías y ninguno les podía decir por qué los estaban deteniendo.

Antonio bajó del vehículo, caminó en dirección a una tienda que se encontraba enfrente, con la intención de comprar cigarros.

Un par de metros antes de llegar al establecimiento, escuchó el grito de uno de los oficiales, que lo insultaba y lo cuestionaba sobre lo que estaba haciendo; el joven volteó sólo para ser bruscamente detenido. “Oye, calma, voy a comprar cigarros”, comentó Antonio al momento que el oficial lo golpeó contra la pared de la tienda. A continuación, con empujones, lo llevó a la patrulla. Otro oficial lo subió y esposó en la camioneta.

La novia y los amigos de Antonio nada pudieron hacer para evitar la detención, de la que hasta ese momento sólo les habían dicho que era por, supuestamente, haberle gritado “rata” al oficial municipal, metros antes de llegar a la gasolinera.

A bordo del vehículo de Antonio, su novia trató de seguir al convoy que trasladaba al joven, situación que impidió el policía municipal supuestamente ofendido, al mantenerse delante del vehículo para evitarles una rápida circulación en las calles del municipio de Corregidora.

En la patrulla, Antonio sufrió insultos y humillaciones por un elemento que tenía la cara cubierta. Durante el camino a los separos ubicados en Fray Sebastián de Gallegos, el oficial agredió físicamente a Antonio con patadas y pisotones en los testículos.

Acusan a juez de estar coludido en la detención

Ese miércoles de enero, al llegar ante un juez, a Antonio no se le permitió realizar su declaración, los policías seguían insultándolo e intimidándolo. El juez que los recibió redactó los hechos que los elementos de seguridad contaron sin dejar que Antonio se defendiera verbalmente. Fue despojado de sus pertenencias y no se le permitió comunicarse con sus familiares. El juez pidió al agredido firmar el oficio de la falta que se le había imputado, situación a la que Antonio se negó rotundamente.

Minutos más tarde, fue trasladado a la celda en la que permaneció alrededor de dos horas, hasta que su novia y amigos llegaron para pagar la fianza de mil 400 pesos que se le había impuesto por, supuestamente, decirle “rata” a un oficial de tránsito. La última condición para que Antonio pudiera irse fue firmar el oficio. Antes de irse, preguntaron en dónde podían poner una queja por las lesiones físicas y el abuso policial al que fueron sometidos. No obtuvieron respuesta.

Antonio tiene la esperanza de que en el municipio de Corregidora se haga justicia y pueda denunciar a los policías que sin razón alguna lo detuvieron, agredieron, humillaron y obligaron a firmar una falta administrativa que no cometió.

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