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Agua potable, sólo para los ricos

Mientras la colonia La Pradera padece del suministro de agua, el fraccionamiento Zibatá goza de varias fuentes ornamentales.

Por: David Eduardo Martínez Pérez

Mientras el fraccionamiento Zibatá cuenta con varias fuentes ornamentales en pleno funcionamiento, a los habitantes de la colonia La Pradera se les corta con regularidad el suministro de agua potable.

 

Ambas localidades se encuentran cerca una de la otra, en el extremo norte del municipio de El Marqués, por el anillo vial Fray Junípero Serra.

Zibatá fue desarrollado por la inmobiliaria DRT entre 2008 y 2009 con el objetivo de generar una comunidad autónoma y alejada de la ciudad para personas con poder adquisitivo.

Por el contrario La Pradera es un fraccionamiento ocupado principalmente por personas de clase media-baja que residen en viviendas uniformes y bloques de apartamentos multifamiliares. Sus habitantes son principalmente obreros y comerciantes de subsistencia.

En 2009 los fraccionadores se comprometieron a que en el futuro utilizarían el agua proporcionada por el sistema Acueducto II. Sin embargo, en la actualidad el líquido en Zibatá es extraído directamente de tres pozos que conectan con un manto acuífero subterráneo.

Esta situación, que hace cuatro años causó preocupaciones debido a las implicaciones ambientales que podría tener a largo plazo, ha permitido a los actuales ocupantes de Zibatá evitarse los problemas con el suministro de agua que ocasionalmente golpean a otras colonias cercanas.

En La Pradera les limitan el suministro de agua potable cada dos semanas

Mateo Carrillo tiene dos meses viviendo con su familia en una casa de La Pradera. Aunque hay un Oxxo a dos cuadras y una sucursal de El Matador cerca del anillo vial, la familia Carrillo se mantiene de las ventas que produce la pequeña tienda de abarrotes en la cochera de su casa.

El comerciante señala que desde que llegaron a la colonia les han cortado el agua varias veces por periodos que “regularmente no pasan de un par de horas”. Los vecinos atribuyen el corte a fugas que se producen en el sistema de abastecimiento de agua de la colonia.

Aunque no es algo que suceda todos los días, Mateo Carrillo y su familia reconocen que esta situación ha llegado a perjudicarles en algunas ocasiones.

“No es que pase diario. Ocurre una vez cada dos semanas más o menos, pero igual llega a ser molesto porque dura varias horas en lo que arreglan el problema con el agua”, dijo.

Pese al tiempo que llevan viviendo en el fraccionamiento, los comerciantes no pagan el servicio a la Comisión Estatal de Agua (CEA), debido a que “no han entregado todavía el fraccionamiento al municipio”.

Sin embargo, hay otros fraccionamientos que pese a no estar formalmente establecidos ante las autoridades, cuentan con medidores para el agua desde el momento mismo en que empiezan a ocuparse.

Tanto los Carrillo como otras familias de La Pradera desconocen en qué momento empezarán a pagar por el agua o terminarán las “fugas” que limitan el suministro cada dos semanas. Ellos realmente no ven la carestía del agua como una anormalidad.

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