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“Al Madrid, lo que es del Madrid”

Por Víctor Pernalete

El Real Madrid es un equipo de futbol que no puede vivir tanto tiempo bajo las sombras.

Tras la salida de Ramón Mendoza de la Presidencia del club, en 1995, Lorenzo Sanz se hizo del control del club de Chamartín. Juan José López Soto, actual catedrático de la Licenciatura en Comunicación y Periodismo de la UAQ, recuerda la gestión del presidente blanco, el artífice de la séptima Copa de Europa tras 32 años de “sequía”.

Para empezar, Sanz logró hacerse de grandes jugadores por módicas cantidades de dinero. Roberto Carlos, el lateral izquierdo total, llegó sorprendentemente del Internazionale de Milán por una cantidad módica. El brasileño fue uno de los mejores extranjeros que han vestido la camiseta madridista.

Pedja Mijatovic, otro histórico del conjunto blanco, también llegó en la época. Ellos junto a Zamorano, Laudrup, Redondo, Seedorf, Suker y Raúl le regresaron al Madrid lo que era suyo: la Copa de Europa.

Desde las épocas de Di Stéfano, el Madrid no había logrado levantar otro máximo galardón europeo. La final se jugó en Ámsterdam, contra la Juventus de Turín, que en su momento contaba nada más y nada menos que con Alessandro del Piero y Zinedine Zidane.

“En la mañana yo estaba en la plaza central de Ámsterdam, y había 15 mil aficionados del Madrid, y de la Juve no había un alma. De repente veo llegar a Lorenzo Sanz, llegó a mi lado y le digo, “Lorenzo, estamos ganando la final, no hay un solo italiano aquí”, recuerda Juan José de aquel mágico día.

“La noche anterior del partido contra la Juve, por la mañana cuando, los equipos fueron a hacer un pequeño entrenamiento, me dijo Pedja (Mijatovic) ‘anoche Fernando Sanz (quien era hijo del presidente) me vino al cuarto a las cuatro de la mañana, me dijo que soñó que yo marcaba el gol de la final’.

“Y finalmente fue así, me sorprendió mucho”, es otra de las anécdotas que más atesora Juan José de sus vivencias en el Real Madrid.

López Soto es un madridista de corazón. Ese momento que marcó el regreso del trofeo que hizo famoso al equipo merengue a sus vitrinas, es uno de los mejores recuerdos que podría tener cualquier aficionado del Real Madrid. Él recuerda con nostalgia la sexta Copa de Europa y sabe que vivió dos grandes momentos blancos.

“Los que tuvimos la suerte de vivir la de 66, en blanco y negro, se jugó en Bruselas contra el Partizán, después de ir perdiendo uno a cero, se ganó dos a uno con goles de Amancio y Serena. Lo que tuvimos la suerte de vivir aquélla, y pasar 32 años, sabes perfectamente lo que supone. Es un momento prácticamente indescriptible”, expresa.

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