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Amealco apuesta por generar esquemas propios de desarrollo

A través de la licenciatura en Desarrollo Local de la UAQ, se busca el desarrollo a partir de los recursos materiales, humanos y culturales propios

Por: David Eduardo Martínez Pérez

Entre bosques y montañas se alza el pueblo de Amealco de Bonfil, lugar donde la UAQ ha manejado un campus desde 2005. Una de las innovaciones que ofrece el espacio es la licenciatura en Desarrollo Local.

Esta carrera surgió como iniciativa de un grupo de profesores de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. De acuerdo con Antonio Flores González, quien se desempeña como coordinador de la licenciatura, el objetivo es que la población amealcense genere sus propios esquemas de desarrollo a partir de la interacción entre las Ciencias Sociales y su realidad local.

 

La carrera cuenta en la actualidad con quince estudiantes de los cuales tres vienen de comunidades donde se habla el hñäñho. Estos estudiantes buscan desarrollar conocimientos que les permitan preservar su cultura y su idioma al mismo tiempo que generan condiciones de desarrollo social.

El interés por preservar el idioma les viene de la discriminación experimentada por décadas, situación que ha hecho que a los padres otomíes les avergüence enseñar el idioma a sus hijos al considerar que este los hace menos y les quita estatus, señalaron los estudiantes entrevistados.

Los estudiantes no solo llegan de Amealco, sino que vienen algunos mestizos de comunidades de Huimilpan, Aculco (Estado de México) y de Epitacio Huerta (Michoacán). También hay un gran número de alumnos hispanoparlantes que llegan desde la cabecera municipal y comunidades de Amealco.

“Hicimos propaganda de la carrera en varios de los estados vecinos, fuimos a varios bachilleratos y obtuvimos buena respuesta. Finalmente realizamos el proceso de selección y formamos el grupo con el que estamos trabajando.

“El grupo de profesores que dará clase el primer semestre está compuesto por Martagloria Morales Garza, Enrique Nieto Piña, Jorge Martínez, Cristian Padilla, Ivón Michelle Badillo, Noelia Rodríguez y Antonio Flores González”.

Recuperan medicina tradicional

En la clínica de la cabecera municipal coexisten las prácticas milenarias con los remedios que ofrece la medicina convencional.

El pasillo de la clínica está franqueado por consultorios donde se ofrecen servicios de hueseros, curanderos, chamanes y parteras. También hay un espacio en donde las mujeres ofrecen plantas medicinales especialmente catalogadas por autoridades del sector salud.

El consultorio del curandero no tiene camilla sino petate. Además hay un pasillo que conduce hacia el patio donde se administra el baño de temazcal. Los chamanes y curanderos de la clínica no llevan bata y atienden a sus pacientes vestidos con la indumentaria tradicional del campesino amealcense.

 

Detrás de un escritorio en la “farmacia de la tierra” está la señora Donata Vázquez. Ella es parte de la comunidad indígena de Amealco por varios años y se gana el pan como traductora español-hñäñho para que todos los pacientes de la clínica puedan comunicarse con las autoridades sanitarias.

 

De acuerdo con la traductora y activista, en San Idelfonso y otras comunidades han mejorado también los servicios públicos. Hasta hace no mucho tiempo, la salud era prácticamente inaccesible y se estaban perdiendo los conocimientos de la medicina tradicional.

 

Vázquez está muy al tanto de las problemáticas que enfrentan las comunidades como San Idelfonso donde ha disminuido la tasa de mujeres maltratadas, pero se han incrementado situaciones como el vandalismo y la pérdida de identidad.

“Ahora se ve mucho vandalismo por la televisión y la gente que se va a trabajar fuera y regresa con otras costumbres, eso hace que aumenten las pandillas y los chavos que se dedican al vicio y a otras cosas”.

Importante permitir a la población configurar su propia identidad

Los modelos introducidos por las tribus urbanas han hecho que proliferen esquemas donde los jóvenes indígenas imitan la estética de modelos propios de otros países. Se ven por ejemplo muchos jóvenes que ya son “cholos”, “skatos”, “punketos” y “darks”.

Al mismo tiempo, se ha perdido gradualmente la presencia de comunidades donde se preserve la lengua hñäñho y se prefiere la expresión en español incluso entre los grupos que dejan sus comunidades para trabajar en ciudades o en los Estados Unidos.

Sin embargo, la interacción entre modelos occidentales y autóctonos ha dado surgimiento a manifestaciones culturales excepcionales.

En la comunidad de Chetejé del Garabato, ya se han formado grupos musicales que tocan ritmos como ska y participan en festivales de música autóctona en diversas partes de la República Mexicana.

Para Antonio Flores, lo importante está en que la población configure su propia identidad más allá de los afanes colonizadores de quienes buscan imponer algún esquema de desarrollo a los pueblos de Amealco.

No se trataría pues de mantenerlos en la precariedad ni de pedirles que renuncien a su legado cultural, sino de dejarlos que solos encuentren vías para combinar el desarrollo y la tradición.

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