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Amealco, el más desprotegido ante COVID-19: UNAM

A este territorio le siguen Landa de Matamoros, Pinal de Amoles, Peñamiller, Tolimán, Colón, Ezequiel Montes, Tequisquiapan y Pedro Escobedo, a quienes se les ubicó dentro de una zona de vulnerabilidad “alta”.

Amealco de Bonfil es el municipio que cuenta con una mayor vulnerabilidad, en el estado de Querétaro ante la pandemia por el COVID-19, pues se ubica dentro de una categoría de riesgo “muy alta”, de acuerdo con un índice construido por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). A este territorio le siguen Landa de Matamoros, Pinal de Amoles, Peñamiller, Tolimán, Colón, Ezequiel Montes, Tequisquiapan y Pedro Escobedo, a quienes se les ubicó dentro de una zona de vulnerabilidad “alta”.

En el texto –que mide el índice de vulnerabilidad al COVID-19 para México–, a escala municipal, se califica al resto de las demarcaciones del estado de Querétaro con una vulnerabilidad media. En dicha categoría aparecen Querétaro, Corregidora, San Juan del Río, El Marqués, Huimilpan, Cadereyta de Montes, San Joaquín, Arroyo Seco y Jalpan de Serra.

El índice realizado por la UNAM toma en cuenta tres dimensiones principales: el factor demográfico, que incluye las características socioculturales y el acceso a los recursos de información para prevenir el contagio; la dimensión de salud, que son la infraestructura y servicios hospitalarios, así como el personal médico disponible y; la dimensión socioeconómica, compuesta por factores satisfactores básicos, derechos y la capacidad económica.

Al respecto, el estudio señala que los municipios con un grado “muy alto” de vulnerabilidad –como es el caso de Amealco de Bonfil–, son zonas que cuentan con una marginación por arriba del promedio nacional y cuentan con áreas urbanas pequeñas. Además, el porcentaje de población indígena se encuentra por arriba del promedio nacional. Igualmente, la infraestructura de salud es muy escasa y tienen una tasa alta de hacinamiento, además de que los hogares cuentan con pocos medios de comunicación y la producción económica es precaria.

Por otra parte, los municipios con un alto grado de vulnerabilidad cuentan con localidades urbanas de tamaño medio y una proporción de población indígena ligeramente menor a la media nacional. Aunque, igualmente en estos lugares, la infraestructura de salud es escasa y su marginación está ligeramente por debajo de la media nacional.

Estos son los casos de Landa de Matamoros, Pinal de Amoles, Peñamiller, Tolimán, Colón, Ezequiel Montes, Tequisquiapan y Pedro Escobedo.

Como parte de sus conclusiones, el estudio emite una serie de recomendaciones para enfrentar la pandemia por COVID-19. Entre ellas, señala la importancia de mantener y aumentar las medidas de prevención del contagio en municipios con vulnerabilidad muy alta y crítica, aunque no se presenten casos en sus territorios, ya que los efectos del virus pueden ser más graves para estos lugares.

Igualmente, en el texto se recomienda limitar la movilidad de la población y los contagios, hacia los municipios de vulnerabilidad muy alta y crítica. Además, señala que se debe evaluar detenidamente el levantamiento anticipado de las medidas de mitigación del contagio en las zonas de mayor riesgo, sin que antes se haya controlado la epidemia en otros municipios, específicamente aquellos con mayores vínculos socioeconómicos.

Finalmente, en el estudio se recomienda generar un plan de protección económico específico para los municipios más vulnerables, con la finalidad de que les permita resistir la contingencia y recuperarse posteriormente. De la misma forma, señala la importancia de asegurar una comunicación de riesgo efectiva en las zonas con mayores riesgos, empleando técnicas impresas, visuales y auditivas, tanto en español, como en las diversas lenguas indígenas existentes en el país.

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