AMLO el mayor representante del chilagentrismo y del origen del movimiento obradorista

En el auditorio de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPS) parecía debatirse entre la solemnidad y la efervescencia política, ya que se presentó el libro «Los años de la resistencia, los orígenes del movimiento obradorista», obra de René González, secretario general del Comité Ejecutivo Estatal de Morena en Nuevo León. La escena, más que un acto literario, se convirtió en un foro de reflexión sobre el pasado, presente y futuro del obradorismo, con tintes de análisis académico y confesiones políticas que rozaron lo personal.
René González no es un recién llegado a la política ni a la escritura. Con experiencia en el servicio público, programas sociales, además de colaboraciones en medios alternativos, el autor se ha consolidado como una voz dentro del movimiento de regeneración nacional. Su libro, publicado en 2024, busca sistematizar los orígenes del obradorismo, un fenómeno político que ha marcado la historia reciente de México.
El movimiento obradorista en la academia y militancia
El evento contó con la participación de Daniel Rojas Navarrete, profesor de sociología en la Universidad Autónoma de Querétaro, y de Astrid Alejandra Ortega Vázquez, actual presidenta municipal de Cadereyta de Montes. Ambos ofrecieron lecturas distintas de la obra: Rojas desde la lógica académica, y Ortega desde la militancia política.
Rojas, con tono analítico, subrayó que el libro permite entender a Morena como un “partido de movimiento populista”, destacando el trabajo territorial y la lógica discursiva de Andrés Manuel López Obrador. Con referencias a Ernesto Laclau y a la tradición politológica italiana, describió el obradorismo como una construcción identitaria que incomoda a la burocracia tradicional y que se cimenta en la cercanía con los sectores más desfavorecidos. “Se trata de servir, no de servirse”, recordó, citando una de las máximas que atraviesan la narrativa del libro.
Por su parte, Astrid Ortega optó por un discurso más visceral, cargado de memoria militante y de crítica interna. Recordó las campañas negras contra López Obrador, los fraudes electorales y la espera de doce años hasta el triunfo de 2018. Con ironía, señaló que “ser oposición es facilísimo, lo mejor que nos puede pasar a la izquierda”, mientras que gobernar implica un reto monumental: mantener convicciones y valores frente a la tentación del poder.
Su intervención derivó en una reflexión sobre la necesidad de la autocrítica dentro de Morena para evitar repetir la historia de partidos que terminaron desvirtuados. “La lucha hacia afuera es colectiva, pero hacia adentro debe ser individual”, sentenció.
Un libro que incomoda
El libro, más allá de su valor documental, se convirtió en excusa para un debate sobre la vigencia del obradorismo y los riesgos de su institucionalización. La ironía flotó en el aire cuando la presidenta municipal de Cadereyta, con tono casi confesional, admitió que para ella es sencillo mantenerse fiel a los ideales del movimiento, pero no entiende por qué para otros resulta tan difícil. Una pregunta que, más que respuesta, dejó un eco incómodo en el auditorio.
Rojas, fiel a su estilo académico, recordó que la obra también muestra la disputa con los poderes fácticos, especialmente los medios de comunicación, y cómo las campañas negras moldearon la narrativa política. Ortega, en cambio, apeló a la mística de la resistencia y a la necesidad de que la militancia se mantenga férrea, incluso cuando el partido se ve “infestado” de ex priistas y oportunistas.
Los años de la resistencia no parece destinado a ser un “best seller” de librerías comerciales, pero sí un texto de referencia para quienes buscan entender el obradorismo más allá de las consignas y tal vez volverse simpatizante. Su valor radica en que incomoda a la academia, porque obliga a repensar categorías como populismo y partido-movimiento; y a la militancia, porque plantea la urgencia de preservar la mística frente al desgaste del poder.
La presentación del libro fue, en realidad, un espejo de las tensiones que atraviesan al obradorismo, entre la épica de la resistencia y la burocracia del gobierno, entre la teoría politológica y la práctica militante, entre la colectividad y la autocrítica individual. Y aunque el evento se vistió de solemnidad académica, no faltó la confrontación de diferentes ideas o de convencimientos de lo bueno y malo; al final, la pregunta que quedó flotando fue si Morena logrará evitar convertirse en aquello que juró destruir. Una duda que, se deja abierta para el lector.




