Andador Matamoros: una necesidad de expresión artística

El presidente municipal, Felipe Fernando Macias, actuó en contra de las expresiones artísticas ubicadas en el Andador Matamoros, tras incidentes de violencia.
Las paredes del Andador Matamoros fueron repintadas el 18 de mayo en respuesta del presidente municipal Felifer Macias Olvera, ante la difusión de un video en redes sociales donde se observa una agresión por parte de un grafitero en contra de uno de los locatarios del lugar.
El Andador Matamoros ha sido un espacio dedicado a la expresión artística urbana desde el año 2023, originalmente eran artistas quienes hacían uso del espacio, sin embargo, paulatinamente más personas se sumaron a la actividad realizando pintas, grafitis, pega de afiches o plasmar declaraciones en los muros del andador.
La Secretaria de Cultura había dado a conocer, el día 9 de mayo, que el Andador Matamoros podía ser ocupado como espacio de expresión artística urbana bajo la única condición de respetar la propiedad privada, no obstante, tras el incidente este acuerdo se dejó de lado.
¿Es necesario un espacio para la expresión urbana?
Se entrevistó a “Pez” quien es una artista estudiante de Artes Visuales en la Facultad de Artes en la Universidad Autónoma de Querétaro, quien además ha tomado el papel como una de las representantes de quienes utilizan el Andador Matamoros para expresión urbana; asegura que el andador es un espacio para generar opiniones y dialogar de temas sensibles.
La artista añadió que, “el hecho de tener un espacio como el Andador Matamoros en donde no existe una regulación en donde, aunque fuera un poco a escondidas y cuidándose de la policía; uno puede ir a expresar lo que siente, ir a pegar lo que le molesta, lo que le aqueja de esta ciudad, de esta sociedad”.
“El hecho de que esté en un espacio público, invita a que sea ocupado por personas de cualquier edad, de cualquier clase social”, explicó Pez. Tras argumentar la importancia de que estas actividades se realicen en espacios públicos; enfatizando en la accesibilidad que otorgan estos espacios, “la libertad de expresión debe ser accesible, no debe estar en un lugar en donde sea difícil ingresar o sea difícil formar parte”, concreto.
¿Cuánto cuesta rayar el andador?
Según el Reglamento de Justicia Cívica Queretano, en sus artículos 13 y 24, da a conocer que se considera como falta administrativa “dañar, maltratar, ensuciar o hacer uso indebido de los inmuebles públicos o privados, sin autorización”, por otro lado, señala que quien sea encontrado en acto de fragancia, será remitido al Juez Cívico.
Para dar a conocer como es el proceder de las autoridades al encontrar un caso de mal uso de los inmuebles del Andador Matamoros, se entrevistó para este medio, un joven que se identificara como Román, quien nos explicó de manera detallada cómo se llevó a cabo su detención al ser encontrarlo en flagrancia.
Román había tenido un buen día, era 19 de febrero, fue un día de convivencia con amigos que se extendió hasta las oscuras 10 de la noche; en cierto momento mientras caminaban para regresar a sus casas, surgió la duda en el jardín Zenea, ¿Y si vamos a pegar fotos al Andador Matamoros?, una actividad que era costumbre entre él y sus amigos, lo consideraban un lindo gesto con la ilusión de que a algún transeúnte le gustara y se llevara la foto a su casa, un diálogo sin palabras, sin interacción.
Al unísono todos accedieron a desviarse hacia el andador, a cometer su último desmán del día, armados con fotografías de sus salidas, con amigos y un plumón para pizarrón; de esos que no chorrean la pared, dejando una escritura legible para quien se detenga a prestarte atención. Y la atención no se hizo esperar, una adulta mayor representante de la “Queretaneidad” haciendo acto de presencia, empezó a tomarle fotografías a los amigos de Román, en su inocencia él creyó que le habían gustado sus fotografías.
Cayeron las 11 de la noche en el andador, y acompañados de la policía municipal, al acercarse a los jóvenes; les informaron que los habían reportado y para no dejar atisbo de duda, la señora que los había fotografiado los acompañaba. Todo se tornaba lento y vergonzoso, pues, después del señalamiento, a Román y compañía, los tenían detenidos, al parecer no solo ellos no sabían qué hacer, pues los propios elementos de seguridad tampoco sabían qué hacer con ellos.
“¡Llévense a los criminales!” -exigió la adulta mayor. Al final revisando las evidencias que esta les proporcionó a las autoridades, de los cinco jóvenes presentes solo podrían señalar a tres, el buen Román sería acompañado por Nico y Braulio a pagar por el grave delito de maltratar los inmuebles públicos como señala el Artículo 24 del reglamento Cívico de Querétaro, siguiente parada, el Juez Cívico.
El viaje en patrulla los llevó hasta Santa Rosa Jáuregui a la Secretaría de Seguridad Pública; una instancia que se encuentra abierta las 24 horas y a disposición de recibir a los delincuentes. Antes de poner un pie dentro de las instalaciones, al grupo de detenidos les tomaron sus respectivas fotos afuera del inmueble, como esas que salen en los diarios cuando detiene a un capo. Tras su entrada, la confusión volvió ahora en forma de burocracia, pues a los elementos responsables de la detención no les querían hacer válido su acto por la hora de reporte; sin embargo, como buenos mexicanos, siempre tenemos vías libres para atravesar este tipo de procesos, solo cambiaron el día de la detención.
Durante la confusión una oficial se acercó a preguntar el motivo de la detención de los tres jóvenes a las 12 de la mañana, cuando le explicaron lo sucedido la oficial solo respondió “en serio” restando importancia a tal horrible acto que habían realizado.
Había casa llena, al parecer el estadio Corregidora había tenido partido y los borrachitos compartieron el destino de Román. Posteriormente, tuvieron su primer frente a frente con el Juez, quien les mencionó que la multa era de 3 mil 500 pesos, ante tal declaración Román se visualizaba pasando días en el calabozo al no contar con la cantidad, a pesar de ello, el Juez al percatarse que eran jóvenes que contaban con su título universitario les propuso una mejor opción.
Servicio comunitario, fue la opción planteada por el juez, opción que de inmediato fue bien recibida por todos. Finalmente, a las 3 de la madrugada se llevó a cabo su juicio ya con presencia de sus familiares, se les leyó el reporte, las fotografías de Román y su plumón fueron presentados como evidencia y finalmente el dictamen, servicio comunitario el sábado 22 en el Ciprés.
En una noche Román conoció el costo de “maltratar” el andador y como el sistema de justicia actúa con los criminales como él, Román llegó a casa, se vio en el espejo y reconoció haber tenido un mal día.
¿Dónde seguirnos expresando?
La ex secretaria de cultura, Paulina Aguado Romero, señaló la importancia de generar espacios adecuados para la expresión cultural “espacios públicos que dignifiquen su trabajo, espacios de convivencia y espacios en donde se pueda tener un diálogo franco con el artista, como participante”, explicó.
Paulina Aguado, manifestó que dar opciones de espacios que inviten a las personas a participar es una solución viable sin la necesidad de afectar las paredes del andador.
Finalmente, expuso alternativas concretas como el uso de mamparas donde se presenten diferentes proyectos urbanos, “Se pueden hacer cosas superinteresantes sin dañar el monumento como tal, sin dañar la pared y que incluso con temáticas que los locatarios participen”.
¿Y los artistas?
Tras la limpieza del andador, la Secretaría del Trabajo ha llevado a cabo mesas de trabajo con el objetivo de generar una solución adecuada al problema, sin embargo, con base en testimonios, la asistencia de personas que representen a quienes realizan expresiones urbanas ha sido muy baja.
Otro ejemplo de esta situación, a través de Instagram la representante del andador, Pez organizó un conversatorio donde también se llevarán propuestas para volver a ocupar el espacio, si bien en redes sociales las reacciones fueron positivas contando con más de 600 el día de la actividad, nadie más que la organizadora asistió.





