Información

Ante el narco, sociedad “debe rearmarse de valores”, exhorta ex eurodiputada

Por Angélica H. Morales

Los ciudadanos tienen una responsabilidad política y moral ante la violencia y es “nuestro deber evitar el mal”, así inició Cristina Sánchez Muñoz –titular de cátedra de Filosofía del Derecho de la Universidad Autónoma de Madrid– el foro-debate Violencia, drogadicción, narcotráfico y responsabilidad colectiva

 

Éste se realizó en el Patio Barroco de la Facultad de Filosofía de la UAQ, organizado por el Grupo Colegiado en Filosofía Contemporánea de la Facultad de Filosofía y el Grupo Interdisciplinario de Bioética de la UAQ.

 

En el evento participaron, además de Sánchez Muñoz, Ángela Sierra González, titular de la cátedra de Filosofía Política de la Universidad de La Laguna y eurodiputada durante el periodo 1994-1999; y María José Guerra Palmero, titular de la cátedra de Ética de la misma universidad.

 

Previo al inicio de las ponencias individuales, Ángela Sierra tomó la palabra para explicar que la intención de las participantes no era declarar soluciones a la problemática del narcotráfico, ya que ésta es interdisciplinar e, incluso, multidisciplinar; por ello, procurarían presentar diversos puntos de vista filosóficos que permitieran iniciar un debate aún “más profundo”.

 

A continuación cada una de las ponentes abordó la problemática del narcotráfico desde un ángulo particular.

 

Cristina Sánchez fue la encargada de abrir el foro con el tema “Responsabilidad colectiva ante la violencia”. De acuerdo con este tópico –y usando como referencia la obra de la autora alemana Hannah Arendt–, explicó que el individuo social debe aceptar esta responsabilidad, no evadirla, y procurar no cometer actos banales (entendidos éstos como la falta de virtud cívica, falta de discernimiento –lo cual acarrea un conformismo social y político–) ya que, de hacerlo, se convertiría en un cómplice anónimo de la violencia, tolerándola y promocionándola.

 

“Que el individuo deje de actuar de manera banal implica también que tiene la capacidad de pensar y, con ésta, la de juzgar su realidad, lo cual le convierte en un disidente de la violencia”, manifestó.

 

“La población puede apoyar a los delincuentes por la promesa de un beneficio”

Después de la ponencia de Cristina Sánchez, Ángela Sierra basó su presentación en el tema “Drogas y narcotráfico: bioética, economía y política”.

 

Expuso que las actividades delictivas que se presentan en el siglo XXI son multidimensionales, ya que los narcotraficantes diversifican su campo de acción tanto en actividades ilegales –narcotráfico “propiamente dicho”, tráfico de órganos, de armas, trata de personas–, así como negocios legales que sirven de “fachada” para justificar las grandes sumas de dinero que obtienen de las transacciones ilícitas –como invertir en bienes raíces o las cuentas bancarias–.

 

Por lo tanto, los gobiernos deberían crear medidas “contundentes” para evitar que los negocios ilegales del narcotráfico se conviertan en fuentes de ingreso para las naciones (como ocurre en el caso de México, donde las actividades relacionadas con el narcotráfico ocupan el segundo lugar en generación de divisas) así como controlar el flujo monetario a las bandas criminales para que no puedan insertarse en la economía pública.

 

Ángela Sierra dijo también que los grupos criminales tienen una gran capacidad de evasión de las medidas policiales, ya que la propia población puede participar como protectora de los delincuentes, ya sea por encontrarse amenazados o por la promesa de un beneficio delincuencial.

 

Para concluir, mencionó que es necesaria la creación de políticas públicas que eviten el afianzamiento de las redes delincuenciales en la sociedad; además, debe existir “un cambio de valores; la sociedad debe rearmarse de valores para erradicar las conductas delincuenciales”.

 

Narcotráfico y adicciones son problemas sociales trasnacionales

Finalmente, María José Guerra presentó su ponencia:Más allá de los paradigmas vigentes de la salud pública y la seguridad. Drogas y democracia: el paradigma de la narcopolítica.

 

Expresó que el narcotráfico y las adicciones son problemas sociales trasnacionales, lo que implica que la responsabilidad y solución de los mismos no son propios únicamente de los países productores (todos del hemisferio sur) sino –y “con mayor razón”– de los países consumidores, como Estados Unidos y los países de la Unión Europea.

 

De tal manera, los gobiernos no deben apostar a las resoluciones nacionalistas o territoriales, ya que éstas “no resuelven un conflicto que tiene raíces en todo el orbe”, señaló la titular de la cátedra de Ética de la Universidad de La Laguna.

 

Por último, puntualizó que los gobiernos deben procurar más políticas públicas en materia de salud a favor de la prevención de las adicciones, en vez de darle prioridad al tratamiento de pacientes ya adictos.

Al término del foro varios de los asistentes pidieron la palabra para agregar algunas conclusiones y cerrar así el debate. Las ponentes fueron reconocidas por su trabajo y disposición para participar en el evento, coordinado por José Salvador Arellano Rodríguez, catedrático e investigador de la Facultad de Filosofía de la UAQ.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Botón volver arriba